Otras dos motos fueron sustraídas y allanaron un taller clandestino
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Un vecino sufrió el robo de una Motomel de 125 centímetros cúbicos del interior de una vivienda, mientras que autores ignorados también se apoderaron de otra moto marca Brava, modelo Nevada
Se trata de un delito muy frecuente y que marca la preocupación de la ciudadanía en su conjunto: el robo de motos se mantiene y hay un circuito ilegal de venta de piezas y demás accesorios que el personal policial procura desarticular.
Este martes se conoció la denuncia de dos vecinos de nuestro medio acerca de la sustracción de sus motovehículos que son utilizados para trabajar.
Uno de los casos ocurrió en la zona de calle 49 entre avenida 42 y calle 44, frente al Hospital Neuropsiquiátrico, entre las 20 y las 21.15 del lunes último.
Del interior de una vivienda y luego de violentar una puerta-ventana, los delincuentes se llevaron una moto marca Motomel X3 M de 125 centímetros cúbicos, patente colocada 580-LIF, con algo más de 360 kilómetros realizados.
El dueño del rodado concurrió al domicilio de calle 49 para cumplir con una serie de trabajos de mantenimiento y el rodado en un momento quedó dentro de la casa, pero los ladrones, igualmente, se las “ingeniaron” para forzar una abertura y alzarse con la moto del tipo enduro.
Por su parte, una vecina de nuestra ciudad denuncio la sustracción de otra moto marca Brava, modelo Nevada, que desapareció frente a un inmueble de la zona de calles 61 y 94.
Las víctimas de los atracos informaron lo ocurrido ante el personal de la Seccional Primera de Policía y se instruyeron las actuaciones judiciales con intervención de la Fiscalía Nº 2 en turno, a cargo de Silvia Gabriele.
Secuestran motos
Durante un operativo desarrollado en horas de la tarde de ayer, se secuestraron siete motos de un taller clandestino en Quequén y una persona resultó imputada del delito de “encubrimiento”.
Según confirmaron fuentes policiales, las motos se encontraban en el interior de un taller mecánico ubicado en avenida 542 y calle 517, que no contaba con permiso ni habilitación municipal para funcionar como tal, ni presentó su propietario el libro de registro de la actividad.
Al mismo tiempo, el encargado del lugar no pudo justificar el origen ni la procedencia de las motocicletas que se hallaban en el lugar ni las partes y demás accesorios de estos rodados que se hallaban en el lugar.
En el procedimiento se encontró una moto marca Motomel de 110 centímetros cúbicos que registraba un pedido de secuestro activo por un “robo” producido en nuestra ciudad.
Estaban desarmadas
Cabe acotar que las motos se encontraban desarmadas y solamente quedaba el cuadro, explicaron desde la DDI. Los investigadores presumen que las mismas eran desmanteladas para vender y comercializar las piezas en el denominado “mercado negro” o ilegal.
En relación al robo de este tipo de rodados, tanto la Justicia como la Policía pretenden continuar con los controles en talleres clandestinos. “El objetivo es combatir el robo de motos y cortar el circuito de venta ilegal de piezas”, aseguró ayer uno de los responsables de la pesquisa.
En el operativo desarrollado en Quequén, se secuestraron siete motos del interior de un taller clandestino y se concretó la clausura de las instalaciones con intervención del Juzgado de Faltas Municipal y el Ministerio de Seguridad bonaerense.
“Se han concentrado los esfuerzos en erradicar este delito que trae aparejado otros episodios más graves, ya que muchas veces para robar una moto, los delincuentes ejercen la violencia e inclusive usan armas de fuego para apoderarse de los rodados”, deslizaron fuentes consultadas de la dependencia policial.
Un aprehendido
En la causa interviene la fiscal Silvia Gabriele, a cargo de la UFI Nº 2, y se dispuso la aprehensión del dueño del taller que cuenta con 48 años y fue notificado de la formación de una causa por el delito de “encubrimiento” e “infracción a la Ley de Desarmado de Automotores y venta de sus autopartes (Rudac), debido al acopio de las piezas.
A los procedimientos policiales de ayer se suma el secuestro de gran cantidad de piezas y accesorios de motos, labor desarrollada la semana anterior por agentes del gabinete de prevención de la Comisaría Tercera, de la Villa Díaz Vélez.
En esa ocasión, se desbarató otro desarmadero de motos que se emplazaba en calle 529 entre 544 y 546, también de Quequén. Allí se encontraron manubrios, escapes, cubiertas completas, cachas, asientos, motores, caballetes, entre otras piezas.
Según fuentes policiales, algunos de esos elementos, además, eran ofertados por Internet para la venta a un costo menor al del mercado legal.
Por este caso, un hombre de 36 años fue detenido por el personal policial y quedó a disposición de la Justicia local.