Otro año de incertidumbre para los artistas
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Desde el inicio de la pandemia vivir del arte se hizo cada vez más difícil. Tras un año 2021 con restricciones, el 2022 comienza con muchas expectativas, pero también con preocupaciones
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Aunque la pandemia no logró paralizar la creatividad de los artistas, sí les impidió vivir de su arte. De esta manera, actores, músicos y todos aquellos que vivían de sus presentaciones en vivo, no pudieron trabajar en 2020 y durante 2021 vieron sus actividades seriamente restringidas.
Los músicos callejeros fueron uno de los sectores culturales más golpeados por el aislamiento. Las medidas de distanciamiento y el cierre de los teatros también perjudicó a los actores.
Tras dos años alejados del público, el 2022 para muchos de ellos llega con grandes expectativas, pero también con ciertas incertidumbres.
Una incógnita
“Por un lado es cierto que tanto el 2020 como el 2021 fueron años difíciles para los artistas”, explicó Juan Pablo Santilli, actor y dramaturgo. Explicó que la mayoría de quienes viven del arte son pobres y durante la pandemia vieron su forma de subsistencia completamente restringida. “Sufrieron básicamente por no poder trabajar”, afirmó.
“Digo esto porque el arte es creación y crear se puede crear en cualquier circunstancia y condición. El problema no fue la creatividad. La creación siempre se abre paso. De hecho muchos de nosotros nos encontramos con nuevas herramientas, nuevas formas nuevas de comunicarnos”, precisó.
“Sí fue difícil en relación al sostenimiento material de la actividad. Las artes escénicas que requieren de la interacción con el público se vieron muy afectadas”, precisó.
En su caso personal, explicó, no se vio tan perjudicado porque “ya desde hace un tiempo estoy dedicando más a la escritura”.
No obstante, Santilli señaló que 2022 es todavía una incógnita. “Todavía es pura incertidumbre. Hay mejor ánimo pero el panorama no deja de ser incierto”, afirmó.
Qué puede pasar
“Para el 2022 tengo una gran expectativas, pero no se puede negar que siempre está la incertidumbre”, afirmó la actriz y directora teatral Belén Serre, que antes de la pandemia había desplegado una intensa actividad creativa que llevó a presentar obras en simultáneo en Necochea y Mar del Plata.
“Si bien en este tiempo de pandemia personalmente busqué transformarme y seguir realizando actividades, considero que es necesario poder disfrutar el arte con más libertad”, afirmó Belén, que en plena cuarentena realizó algunos experimentos con improvisación con sus grupos de actrices a través de las redes sociales.
Precisamente, esa fue una de las enseñanzas que la pandemia le dejó Belén. Le enseñó a estar “expectante para que el arte siga desde algún lugar: grupo reducido, ensayos virtuales, formación desde la computadora”.
Y concluyó que en este momento en particular se “necesita mucho más apoyo de la gente de la cuidad. Aún cuesta que la gente asista al teatro. Ese será un gran desafío para el 2022”.
Capacidad limitada
“Creo los artistas fuimos casi los últimos, sino lo últimos, en volver a desarrollar nuestra actividad”, dijo la cantante Lorena Reparaz, que durante 2020 se vio imposibilitada de hacer shows por la situación sanitaria.
“En mi caso particular pude retomar mis presentaciones pero de manera muy cauta. Recuerdo uno de los shows que más disfrute fue en el mes de abril de 2021, pero hasta último momento no sabíamos si se iba a poder hacer. Fueron días en que había que estar pendientes minuto a minuto con los cambiantes horarios y preparados para cancelar”, señaló. Pudo realizar esa presentación, pero con una capacidad del 30% de aforo.
Después se volvió a suspender la actividad. “En mi caso hasta el mes septiembre, que pude presentar con capacidad completa. Fue un año muy difícil e incierto”, explicó la cantante.
Destacó de esas presentaciones la “gran alegría del público y sus ganas de disfrutar. Por un rato todos dejamos a un lado las preocupaciones y problemas”, afirmó.
“Espero que podamos continuar todos con estas actividades que tanto bien nos hacen a nosotros y al público y de manera segura para todos”, dijo Lorena, quien debió dedicarse a su actividad como gestora impositiva.
Castigados
“La actividad musical, al igual que todas las actividades artísticas fueron de las más afectadas a partir del inicio de la pandemia, teniendo en cuenta que se suspendieron recitales, se cerraron teatros y salas de ensayo. Se limitaron los aforos y se suspendieron los festivales más tradicionales a nivel país, regional y local”, dijo Rubén Barrena, quien hace unos años dio impulso a la asociación civil Músicos Unidos Necochenses Agrupados e Independientes (Munai).
Explicó que “esas limitaciones incidieron de manera directa en toda la cadena que comprende el rubro musical, desde productoras, empresas prestatarias de servicios afines, venta de insumos y a los músicos de manera directa”.
Según Barrena “muchos tuvieron que pedir ayuda al estado (subsidios, bolsones de alimentos)”.
Pero ante tanta demanda de asistencia, “muchos tuvieron que vender instrumentos o equipos de audio para poder pagar las cuentas y solventar los gastos mínimos”.
Al mismo tiempo, explicó, “se abrieron ventanas de esperanza, entre tantas restricciones. Se hicieron talleres, cursos, charlas en formato virtual que posibilitaron a los músicos conectarse con otras personas de todo el país, hasta del mundo. Muchos de los recitales, concursos, certámenes se pudieron realizar en forma virtual”.
“Fue el momento de ponerse creativos”, afirmó. “Un montón de artistas tuvieron que cancelar sus giras y festivales. Aprovechando las redes sociales y el mundo de Internet y a pesar del aislamiento al que muchos nos vemos sometidos, artistas, Djs, discográficas, festivales y organizaciones realizaron streaming para mantener el contacto con sus fans y ayudar a mantener a la comunidad unida en estos momentos”.
En ese contexto la Munai siguió trabajando para mantener conectados a los músicos locales y lo hizo también con el apoyo de la Federación de Músicos Independientes y el Inamu.
Tiempo de componer
“Si bien 2020 fue un año en que no se pudo tocar, sirvió para escuchar música y para juntar creatividad”, afirmó Gustavo Sunino, con gran experiencia como músico callejero, pero dedicado a la docencia en los últimos años.
Dijo que la cuarentena le permitió “componer canciones, grabar y guardar cosas”. Y en 2021 la situación no fue muy distinta. “Recién ahora armé demos con una banda que se llama La Granja”, precisó.
Este fin de semana el grupo iba a realizar la primera presentación, “más que nada para despuntar el vicio”.
Gustavo espera volver a la “normalidad” lo antes posible para poder mostrar todo lo que compuso durante estos dos años.
En el Festival
“Para 2022 el panorama está complicado”, afirmó Ismael “Chima” Juntos, integrante de Los Marielenos, la banda tributo a María Elena Walsh.
El músico cree que 2022 “va a ser un año duro, porque después de semejante crisis no se puede dar nada mágico”.
En relación a los Marielenos, “Chima” dijo que la pandemia “nos arruinó”.
“Veníamos de un laburo muy grande en el 2019 y nos frenó”, afirmó. Y explicó que al volver a ponerse en marcha la inflación no fue menos cruel. “Te pagan como hace cinco años, pero todo vale trescientos veces”, afirmó.
Por ello, dijo que en su opinión el panorama “no es muy alentador”.
“Lo bueno es que vamos a estar en el festival infantil para tocar para todos los chicos. Eso te da pilas, es un buen comienzo de año”.///