Otro fin de semana de fiestas no autorizadas y con controles de vehículos
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A pesar de que abrieron los boliches, detectaron una fiesta con 100 personas
El primer fin de semana de apertura de los boliches parece no haber frenado las ganas de juntarse en viviendas particulares, sin respetar el aislamiento social, preventivo y obligatorio.
El movimiento en la zona de la playa fue bastante mayor al de los fines de semana pasados, no obstante la Policía fue alertada de reuniones no autorizadas y entre ellas una fiesta con alrededor de 100 personas.
El operativo tuvo lugar en una vivienda particular de la calle 38 entre 59 y 61, a la cual llegaron inspectores de la Municipalidad y efectivos policiales, quienes constataron que la denuncia hecha por un vecino tenía sólidos fundamentos.
Eran las 5.30 de la mañana, ya con los primeros minutos de la claridad del sol, cuando los uniformados encontraron unas cien personas, en su mayoría jóvenes, reunidos en la vivienda. Por tal motivo, conforme a lo indicado en el protocolo de la cuarentena, se notificó de la formación de una causa al propietario de la casa, un joven de 19 años, y personal de Tránsito secuestró motos de los invitados que no contaban con la correspondiente documentación para circular.
Críticas
El operativo fue difundido por fuentes oficiales, por lo que rápidamente mucha gente tomó conocimiento en la jornada de ayer de lo ocurrido y las críticas fueron más que los halagos, a diferencia de lo que seguramente habrá querido el personal que actuó en el mismo.
Las redes sociales fueron el lugar de descargo de más de uno, donde se preguntaban por qué en el velorio de Diego Armando Maradona estaba bien que se junten miles de personas, con el aval del Presidente incluso, y estaba mal juntarse en una casa de familia.
Incluso algunos se preguntaron por qué en un boliche sí y en una casa no. La respuesta a esto es una más lógica cuestión de protocolos y cuidados que se le exigen a los bares, boliches y gastronómicos y que en una vivienda son incontrolables.
Está claro que después de tanto tiempo de cuarentena o distanciamiento, los límites empiezan a ser menos visibles e incluso menos respetables, sobre todo para los más jóvenes, que tienden a querer transgredir, a escondidas o incluso a simple vista de todo el mundo, porque ya consideran como absurda la continuidad de estas medidas. Sin embargo, está claro que las reglas son reglas y la obligación de infraccionar a los responsables de estos encuentros existe. Por esto último, quienes han respetado la cuarentena a rajatabla y consideran que hay que cuidarse, también muestran su indignación ante la aparición de estas fiestas clandestinas.
Más controles
Debido a que por la llegada de los primeros turistas y la apertura de los boliches hubo más movimiento a la noche y circularon más vehículos, se le dio continuidad a los controles a automovilistas y motociclistas.
“Los operativos se hacen frente al casino, todas las noches en 91 y 2. Después, obviamente, según la necesidad, vamos a los distintos lugares que se requiere”, explicó el titular del área de Tránsito, Julián Corro.
Robos y vandalismo en la playa
Como hay fiestas clandestinas y secuestros de vehículos, también es sabido que a lo largo de la cuarentena se han ido buscando distintos lugares donde poder hacer reuniones al aire libre y sin poner en peligro de infracción a ningún dueño de casa.
Uno de los principales puntos de encuentro en este sentido ha sido la playa, en distintos lugares, donde se suelen hacer fogatas en las que se juntan varias personas o, como se supo en su momento, una fiesta en la arena hasta con Dj incluido.
Luego, los jóvenes suelen andar en estado de ebriedad y así se producen actos de vandalismo y robos.
Por ejemplo, en las últimas horas fue vandalizado una vez más uno de los refugios de los guardavidas, los cuales fueron acondicionados para comenzar la temporada.
Por otro lado, en la zona de la playa ayer rompieron el vidrio de un vehículo y se robaron una mochila con pertenencias, entre ellas documentación a nombre de Lucas Sebastián Fernández.///