Estado deplorable del puente Rocha
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Un estado deplorable en una estructura por la que circulan cientos de personas al día
Recorrer y mirar un poco el estado en el que se encuentra el puente Dardo Rocha es causa segura de preocupación. Y si no preocupa, al menos genera un interrogante: ¿será realmente seguro?.
Pasan cientos de personas por este lugar a lo largo del día, ya sea caminando, en vehículos particulares o en colectivo dado que es uno de los escasos tres puntos de contacto que hoy tienen Necochea y Quequén por encima del río.
Quizá quienes estén acostumbrados a pasar por allí en algún vehículo, no noten realmente lo preocupante del estado actual de la estructura. Sobre todo de las barandas metálicas de “protección” que hoy en día poco podrían proteger.
La pintura naranja ya no puede disimular el óxido que carcome a todo el puente y que le ha provocado agujeros de más de 15 centímetros e incluso ha hecho desaparecer por completo parte de la baranda.
Además, tiene innumerables orificios pequeños, como sí hubiese sido atacado con taladros. En algunas partes inclusive tiene desoldadas las uniones entre las chapas de la senda peatonal.
Asfalto
En comparación con los hierros de las barandas y el piso de la senda peatonal, el asfalto es lo que mejor está del puente.
Esto no significa que esté en buen estado, ya que tiene roturas en varios sectores pero que no se notan demasiado al andar porque es una capa muy fina la que recubre a la estructura metálica.
El caño de agua
Hace justamente dos años, el caño que pasa por debajo del puente sufría una rotura tan grande que no permitiría más emparchadas como las que se venían haciendo. Sin embargo, en aquel entonces el puente de Circunvalación no estaba habilitado y los camiones solo podían pasar por el Rocha.
Por ese motivo, se decidió esperar a que el tránsito vuelva a ser normal para poder hacer el arreglo correspondiente de manera definitiva. No obstante, el caño que pasa por debajo del puente, junto al asfalto, todavía no fue reparado.
De hecho, en el 2017 se quitó un tramo del caño que tiene unos 50 metros de largo y aún hoy está tirado bajo el puente. En el tramo que aún está colocado, hay una pérdida de agua desde hace meses, que va directo al río.
Este caño originalmente tenía la función de abastecer de agua a un sector de Quequén pero, supuestamente, su anulación no habría afectado a la presión de agua porque se habilitaron nuevos pozos.
La clausura del caño, de todas maneras, debía ser momentánea dado que se trata de un nivelador de presión que lleva dos años sin funcionar.