Pacho O’Donnell: “La vejez no es el tiempo de dejar de trabajar y esperar la muerte”
El médico, historiador y escritor reflexionó sobre la discriminación por edad, los derechos de las personas mayores y las oportunidades de esta etapa durante una entrevista en Ecos Radio
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A sus 85 años, el médico, historiador y escritor Pacho O’Donnell invitó a revisar los prejuicios sobre la vejez y a reconocer las posibilidades que ofrece esta etapa de la vida. Lo hizo durante una entrevista en el programa “Lo dije o lo pensé” de Ecos Radio, en la que habló sobre su libro El arte de envejecer con coraje y dignidad.
“Ser viejo es difícil, pero también tiene sus aristas positivas, de eso trata mi libro”, señaló durante la conversación, en la que reflexionó sobre los derechos de las personas mayores, la discriminación por edad y la importancia de mantenerse activo.
La vejez y los derechos
O’Donnell cuestionó el lugar que ocupan las personas mayores en una sociedad que prioriza la juventud y el consumo. En ese sentido, señaló las dificultades económicas que atraviesa este sector, tanto por las jubilaciones bajas como por la discriminación laboral.
“Hay una situación estructural de maltrato a los ancianos”, afirmó. Además, sostuvo que la experiencia pierde reconocimiento en un contexto que idealiza “lo nuevo, inmediato”.
El escritor también recordó que, en otras épocas, la edad estaba asociada con la sabiduría. Como ejemplo, mencionó que la palabra Senado proviene del término latino senes, relacionado con los ancianos.
Por otra parte, se refirió al miedo a la muerte y a los intentos de negar el paso del tiempo. Para el autor, aceptar la finitud permite reflexionar sobre el sentido de la vida y las oportunidades que todavía quedan por aprovechar.
Una etapa para seguir creando
Al hablar de su experiencia, O’Donnell explicó que, aunque la vejez trajo limitaciones físicas, también le permitió desarrollar más su actividad intelectual.
“Afortunadamente estoy muy bien mentalmente y entonces me ha pasado, paradójicamente, que la disminución de movimientos me ha permitido una mayor actividad intelectual”, expresó.
A sus 85 años, destacó que lleva dos décadas transitando esta etapa y que durante ese período continuó escribiendo y desarrollando proyectos.
“La vejez no es el tiempo de dejar de trabajar, sentarse en un sillón, mirar televisión y esperar la muerte”, remarcó. También cuestionó los prejuicios sobre la sexualidad en las personas mayores y sostuvo que el deseo no es exclusivo de la juventud.
Por último, llamó a dejar de negar el envejecimiento y a comprenderlo como una etapa que puede ser activa, creativa y dinámica. “Lo que pasa es que hay que tratar de ser el mejor viejo posible”, reflexionó.
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