Pallarols: “No me cuesta despegarme de mis trabajos”
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Afirmó el reconocido orfebre, quien llega este lunes para hacer entrega de una rosa metálica creada por él, que será subastada
Este lunes llegará a la ciudad el orfebre Juan Carlos Pallarols, quien es reconocido en todo el país por ser el encargado de crear y entregar los bastones de mando que poseen todos los presidentes de nuestra Nación.
Se hará presente en Necochea con la finalidad de traer la rosa metálica que confeccionó con la fundición de las llaves que se han donado en los últimos meses para ayudar a la asociación de padres y amigos del discapacitado Todo Para Ellos, por su 30º aniversario.
En este marco, Pallarols, que es conocido por sus trabajos en plata pero que se considera a sí mismo como un artesano, brindó una entrevista a Ecos Diarios, donde habló sobre su trabajo en estos años, sus pasiones y su familia.
El artista presentará la rosa en el Centro Cultural, a las 18, dado que luego la misma continuará siendo exhibida en una vitrina de ese espacio hasta el 14 de septiembre, para que la gente pueda ver lo que se hizo con el material donado. La flor metálica podrá apreciarse desde la próxima semana, en los horarios de 9 a 20.
Además, se adelantó que Pallarols traerá el próximo bastón de mando presidencial, al cual los que participen de la presentación de la rosa podrán cincelar con un golpecito. También habrá un libro en el que los presentes podrán dejar escritos sus sentimientos y emociones de esta experiencia atípica y estará a disposición un bono contribución de cien pesos, destinado a la Asociación.
Un trabajo muy particular
Juan Carlos contó a Ecos Diarios que hace varios años que viene trabajando en la creación de estas rosas y que las vienen haciendo junto a sus colaboradores “con material bélico de Malvinas”, usando principalmente los casquillos de las balas argentinas e inglesas. “No es que empezamos una y la terminamos, sino que se van haciendo pétalo a pétalo y después se unen para formar la que irá destinada a la entidad que la encargó”, explicó.
La platería es un negocio familiar para el apellido Pallarols, dado el padre de Juan Carlos creó un bastón para el presidente Arturo Illia, pero este no lo recibió, debido a que en aquel entonces los hacía por costumbre Luis Ricciardi. Con el regreso de la democracia, el flamante presidente de la Nación Argentina, Raúl Alfonsín, a pesar del descontento de la Casa Militar -institución que solía ocuparse de los asuntos de protocolo y ceremonial- privilegió el modelo propuesto por el artista argentino por sobre de estilo europeo que habían utilizado los presidentes y dictadores anteriores.
A partir de la presidencia de Alfonsín los bastones presidenciales son hechos por Pallarols, quien los confecciona a partir de cada 10 de diciembre del año previo al inicio de un gobierno democrático argentino. “Lo interesante de este trabajo es que participa mucha gente. Si fuera posible en el bastón de mando trabajarían los 45 millones de argentinos”, dijo Juan Carlos, que siempre lleva el bastón por distintas ciudades y provincias para que más personas puedan darle su golpecito con el martillo.
Hoy, a pesar de ser reconocido principalmente por esta actividad, asegura que disfruta de “todo lo que tenga que ver con el arte”.
En diálogo con Ecos Diarios, contó que tiene cinco hijos y que algunos se dedican a lo mismo que él, al igual que algunos nietos y una bisnieta que tiene cuatro años y ya intenta seguir sus pasos. “Después, ya con los años veremos quién sigue y quién no, pero las puertas están abiertas para todo el mundo”, dijo Juan Carlos, quien ya tiene asumido que “la enseñanza también es parte de la tarea” en la orfebrería.
Tipos de trabajos
“Me gusta que me sorprendan” dijo el hombre al que le han pedido hacer hasta fundas para celulares en plata y que no tiene problema en encarar cualquier desafío que se le presente. “Hace cuarenta o cincuenta años fue una novedad hacer ollas de fondue de plata, que no se hacían porque siempre eran de acero inoxidable o de cobre; las lapiceras en su momento también…el tema es sorprender y que a uno lo sorprendan”, aseguró.
En otro momento de la entrevista, ya más suelto porque suele ser un hombre de pocas palabras, dijo que a esta altura de su vida ya no le cuesta despegarse de sus trabajos, a pesar de que la mayoría llevan días, semanas e incluso meses de realización. “Eso me pasaba cuando tenía 25 o 30 años, ahora ya es otra cosa”, afirmó sonriendo.
Finalmente, a pesar de que lleva muchos años dentro del rubro, manifestó que mantiene “un ritmo de trabajo bastante intenso” y que trabaja todos los días, incluidos los sábados y domingos, desde las siete de la mañana hasta que se hace de noche.///
Su vida y trayectoria
Es hijo de Carlos Pallarols Cuni, reconocido platero catalán, al igual que su abuelo José Pallarols y varios antecesores.
Los orígenes de la familia en el oficio se remontan a 1750, en la ciudad de Barcelona. Pocas cosas parecen haber cambiado desde entonces.
En junio de 1982, Juan Carlos realizó un cáliz con el que Juan Pablo II realizó la Misa por la Paz en Buenos Aires, obra de gran significación en un momento especial para el país: la Guerra de las Malvinas.
Con las mismas técnicas y las mismas herramientas, conservadas por décadas, una decena de oficiales, aprendices y alumnos comparte, ahora de este lado del océano, en el porteño barrio de San Telmo, los secretos de los metales nobles.
Pallarols hizo, entre tantas otras cosas, la bandeja de presentación de los anillos durante la ceremonia religiosa del casamiento entre Máxima Zorreguieta y el entonces príncipe Guillermo.
Cuando aún trabajaba con su padre, les encargaron construir el sarcófago de Eva Perón. Era una obra impresionante. La tapa era de plata, como si fuera una gran cama, con un mantel todo labrado, debajo del cual irían treinta y cinco o cuarenta baldosas de oro y plata, cada una representando a un sindicato. Otro de los requisitos era hacer una tapa de una sola pieza, porque la intención era levantarla todos los años para ver sus restos embalsamados.
Ese trabajo exigió dedicación completa y una gran inversión, y, cuando ya estaba bastante avanzado, la revolución del ‘55 dejó a Evita sin sarcófago y a los Pallarols con un serio problema económico que les costó su casa de Lomas de Zamora.
Tuvo que rebuscárselas haciendo changas para poder sostener sus estudios en Bellas Artes pero finalmente pudo salir adelante y hoy tiene un sello y un estilo que lo identifica, en la Argentina y en el mundo.