Panorama político bonaerense: El espejo roto de Vidal
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Por Andrés Lavaselli
De la redacción de DIB
Como si fuera un espejo roto, que refleja de modo imperfecto lo que ocurre en el escenario nacional, la Legislatura bonaerense fue el centro de una jornada cargada de tensión, con represión y actuaciones extemporáneas, pero con un resultado diferente al del Congreso. Aquí el oficialismo evitó el precedente de una unificación de la oposición, al tiempo que abrió una negociación que podría darle a María Eugenia Vidal la primera de las reformas estructurales que planea para la segunda parte de su gestión.
La apuesta del Ejecutivo rozó el límite del discurso institucionalista que enarbola: pretender que la cámara de Diputados tratara alguno de los doce proyectos de ley que le había remitido dos días antes de la sesión, en medio del fragor de fin de año, cuando no hay tiempo para nada, equivale más que evitar su discusión en comisiones. Es un déficit de buena práctica parlamentaria, que la oposición le reprochó con razón. Sobre todo en el caso de las iniciativa más compleja, que fue la menos conversada previamente.
Se trata del proyecto de reforma de la Caja de Jubilaciones del Banco Provincia, el núcleo duro del paquete, que plantea una suba -escalonada- de la edad jubilatoria de entre 5 y 7 años hasta llevarla a los 65 para varones y mujeres, eleva a 35 los años de aportes y modifica, en contra de los trabajadores, el cálculo del haber inicial. Significativamente, esa una equiparación con las condiciones de la Anses, no con las que rigen en el sistema bonaerense, gestionado por el Instituto de Previsión Social.
El oficialismo justificó la iniciativa en la necesidad de corregir el déficit de esa caja -$5.000l millones de pesos para este año, una estimación de $6.700 para el que viene- generado en un régimen de privilegio que por razones de equidad con el resto de los trabajadores busca corregir. Pero no consiguió el respaldo de dos tercios de legisladores necesarios para avanzar en forma express, por lo que decidió postergar el tratamiento para el martes, cuando ya no necesite esa mayoría calificada para avanzar.
Esa precaución produjo un éxito relativo de Cambiemos, ya que posibilitó la aprobación de parte del resto del paquete, centralmente de la ley de Ministerios, que ya había sido negociada con los gremios “dialoguistas”, encabezados por UPCN. Hay una razón adicional para la satisfacción oficialista: probó con éxito el esquema de acuerdos con el que Vidal quiere trabajar políticamente la Legislatura hasta 2019, apoyado en intendentes peronistas y del massismo que fueron los que levantaron la mano Y que supone aislar en lo testimonial al kirchnerismo.
Es justo lo contrario de lo que ocurrió en el Congreso Nacional, donde el empecinamiento de Cambiemos en la reforma previsional produjo un temprano antecedente de unidad opositora que incluyó al bloque del FPV/PJ. De todos modos, Vidal sigue obligada a negociar y a poner un ojo especial en el Frente Renovador, donde el golpe electoral todavía se siente con fuerza, al punto que la falta de liderazgo interno resultante lo vuelve un interlocutor basculante.
Si algo unificó los escenarios fue la tensión y, con tenor diferente, algo mucho más grave: la represión de la protesta. En la provincia ocurrió horas después de que los gremios derribaran un fragmento de la reja perimetral de la Legislatura y cuando se marchaban, tras comprobar que no se trataba el proyecto jubilatorio. No fue ajena una pelea interna de dos de las tres facciones presentes que produjo cierto descontrol, pero el uso de gases, postas de goma y caballería pudo resultar una combinación excesiva.
Ese accionar dejó dos heridos de parte de los gremios y produjo la furia del intendente de Ensenada, Mario Secco, que acompañaba a una de las facciones que protestaban. “Nos reprimieron cuando estábamos yendo”, justificó ante esta agencia. En el enojo, Secco ingresó al recinto de Diputados y con modos destemplados mostró los proyectiles que les habían disparado. Cuatro diputados K le flanquearon la entrada, al él y a un grupo de seguidores que repartió alguna piña en el camino.
La escena, con el intendente agitando desde la tarima del Presidente, tuvo remedos del “tejerazo” español, aunque todo lo que pasaba era menos grave. Y provocó una intervención judicial, a cargo del fiscal Marcelo Romero, usual crítico del kirchnerismo y cercano a la mirada de la justicia de su jefe, el procurador Julio Conte Grand. Si bien el accionar de Secco no puede justificarse, habrá que ver, en ese contexto, hasta qué punto avanza la investigación del accionar policial, que también fue denunciado.
El Fondo
El episodio obligó al presidente de Diputados, Manuel Mosca –muy presionado por el Ejecutivo para avanzar-, a suspender la sesión, aunque después se retomó y, en medio de reproches cruzados, se votó. Afuera, en la calle, el malestar se había instalado antes, tal vez por una razón que va más allá del impacto de las imágenes que llegaban de Capital, donde Gendarmería hacía rato que reprimía. Y de la posibilidad de tratar la reforma de la caja del Bapro, que había caído.
En realidad, la tensión está relacionado con otro expediente, que Cambiemos analizó el fin de semana pasado, pero que prefirió no enviar a la Legislatura. Se trata de una reforma no ya de la caja del Banco –que es autónoma- sino del IPS, el sistema por el que se jubila los empleados del Estado provincial, incluidos los docentes, aunque no los policías. Aunque el gobierno lo niega, un paper con esa medida circuló entre legisladores e incluso entre directos del Instituto. También entre los gremios.
Allí, se plantea una reforma muy similar a la del banco, que implicaría, lo que terminó de darle verosimilitud. Está claro que por ahora, Vidal no avanzará. Pero también es cierto que el contexto alienta la sospecha de que pueda hacerlo entrado el año. En algunos despachos del oficialismo van incluso más allá: plantean que hubiese sido mejor ir ahora a fondo, porque en unos meses, dicen, se viene una reforma educativa profunda, que volverá a tensar la cuerda con los gremios docentes.
Por ahora, lo cierto es que Cambiemos tiene pensado llevar la reforma del Banco el martes a la Legislatura. Es previsible que los gremios vuelvan a marchar, es una certeza que los bancarios estarán de paro. Habrán, además, pasado 24 horas del tratamiento de la reforma jubilatoria nacional, que se dará también con una oposición activa en las calles y, al parecer, en medio de un paro de la CGT. El resultado de esa primera cita incidirá en lo que ocurra en la provincia. Aunque, como se vio la semana que pasó, la determinación nunca es total.