“Para cambiar algunas realidades entendí que había que involucrarse”
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Desafío. Soledad Arana estudió Administración de empresas y hoy trabaja por los derechos de las personas con discapacidad
Desde hace seis años se animó a dar un paso muy importante, ya que su vida dio un giro de 180º, al comenzar a trabajar en la Asociación “Todo para ellos” y reconoce que la discapacidad la atravesó por completo. Ella no tenía a ningún familiar con discapacidad y chocarse con esta nueva realidad penetró en ella en todos los sentidos.
“Cuando entra gente nueva a la asociación, siempre cuento la anécdota de aquella primera vez que ingresé al lugar y los chicos se me acercaban con mucho interés de querer hablarme y conocerse y yo salía sin saber qué hacer, y le dije a un directivo: “creo que este no es mi lugar” y el directivo me dijo tener algo y vas a ver que en algún momento vas a poder dar, no te sientas nerviosa con esto que no podes resolver ahora”, relató.
Y así fue, con el transcurso de los días empezó a generar mucha empatía, tenía muchas ganas de conocer, de saber, de entender y de aprender cuál era la realidad que los hacia vulnerables y a partir de ese momento ocupó un espacio de lucha, siempre observando lo que puede cambiar, mejorar y como acompañar a las familias.
De aquella primera vez, Soledad recordó que “las primera entrevista la tuve con gente de la comisión directiva que son padres y hermanos de personas con discapacidad que llevan adelante el proyecto y al principio me cuestionaba que iba a hacer yo con todo mi tecnicismo administrativo con números y papeles, pero cuando hablaba con ellos era todo mucho más humano y era un desafío bastante importante y la discapacidad me llevó a empezar a pensar junto al grupo de padres y directivos”.
Con el objetivo firme de mejorar la calidad de vida de las 60 personas que tiene la Asociación, es que Soledad resumió “entendí que para cambiar algunas realidades había que involucrarse un poco más y acá estoy trabajando fuertemente por los derechos de las personas con discapacidad, entendiendo a esas familias y esa lucha que nació hace muchos años”.
Sin lugar a dudas, Soledad se encontró en un campo totalmente desconocido y descubrió una vocación que tenía bastante oculta y afirmó que no podría haber aprendido mejor la discapacidad si no hubiese tenido referentes como son Mónica Pissarro y Selene Kette. “Ellas tienen una mirada muy linda de lo que es la discapacidad, la forma de resolver y luchar por los chicos y en este marco siento que encontré mi lugar en el mundo”, remarcó.
En este sentido, dijo que va a trabajar con ganas, que cuando está enferma quiere ii o cuando está de vacaciones piensa en cómo estará todo.
“Es un ámbito donde el trabajo se vuelve familia y realmente es muy gratificante para mi. Vivimos los cumpleaños de los chicos con la energía de como si fuese uno de nuestros hijos”, contó.
Estos seis años considera que han sido de crecimiento y aprendizaje en lo profesional pero sobre todo como persona. Inclusive empezó a observar que sus hijos no veían como algo extraño la discapacidad porque forma parte de su habitualidad.
Soledad explicó que cuando se habla de inclusión es porque en realidad hay algo que no está incluido, pero en este camino de acercamiento a la discapacidad afirmó “somos iguales en la habitualidad y tenemos que tener los mismos derechos, obligaciones y posibilidades. Es un terreno muy valioso y digno de conocer y no dar vuelta la cara frente a alguna situación sino aprender a vernos a todos dentro de nuestras diferencias”.
En sus ratos libres, Soledad que es mamá de Bautista de 5 años y Joaquín de 2, le gusta compartir con ellos y salir a disfrutar del aire libre y andar en bicicleta.
Otro de sus entretenimientos es jugar al futbol. Este deporte lo practica desde muy pequeña. “Yo era muy compañera de mi hermano y cada vez que había un partido me sumaba y en nuestra ciudad me sumé a las Olimpiadas de Profesionales y cuando hay un torneo jugamos”, dijo, y añadió nuevamente el sentido de la inclusión y recalcó que “todos podemos hacer todo, no hay deporte ni femenino ni masculino, lo que gusta hay que animarse a hacerlo, creo que el concepto siempre es ese. Si te gusta, anímate”.
RETRATO
Disfrute
Soledad Arana nació en Campana, vivió parte de su adolescencia en Buenos Aires y por cuestiones familiares de mudaron a Quequén cuando ella tenía 15 años. “Nosotros vacacionamos toda nuestra vida en Quequén, porque los hermanos de mi papá vivían acá, asique conocía la ciudad desde lo turístico y tengo muy lindos recuerdos siendo adolescente porque era mágico, vivíamos cerca de la playa”, contó.
Al mismo tiempo recordó que cuando se radicaron sus padres tenían un lugar de comida y era el lugar de encuentro con sus amigos, y turistas.
“Ahora siendo mamá veo la diferencias de crianza de un lugar a otro y acá los chicos pueden seguir jugando en la vereda, tener sus amigos de barrio, y me deja más tranquila”, apuntó.
Por eso cuando terminó la secundaria decidió quedarse acá y estudió en la Universidad Católica de Salta.