Para dar el final de obra, el municipio exigirá basurines, buzones y planos sanitarios
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Lo disponen dos nuevas ordenanzas de este año. Buscan evitar la proliferación de residuos en la calle y en el último caso las conexiones clandestinas. Pronunciada falta de árboles
En la constante creación de normas municipales y la mutación de algunas vigentes que son actualizadas, aparecen novedades u obligaciones para los residentes que en general son oportunas, aunque a veces se las discuta o considere innecesarias.
Por estas horas han entrado en vigencia las ordenanzas 9.490 y 9.577 (para residuos sólidos y urbanos, que posibilitarán la futura separación) de este año, que establecen que para dar el final de obra a una nueva construcción, la Dirección de Obras Privadas de la comuna exigirá el adjunto en la documentación respectiva de los planos internos de obras sanitarias del inmueble, con el certificado de factibilidad de la respectiva área oficial del municipio; así como también deberán contar con basurines en cada frente.
La norma comprende a casas o departamentos nuevos, reformas o ampliaciones. Todos casos en los cuales la Municipalidad debe dar el final de obra.
En el caso de los planos sanitarios la medida busca evitar las conexiones clandestinas, uno de los inconvenientes que se repiten en viejas construcciones.
En cuanto a los basurines, los mismos se diferencian de acuerdo a la construcción, ya sea de una vivienda multifamiliar o unifamiliar y sus características se establecen en una ordenanza diagramada por la Dirección de Gestión Ambiental.
El basurín que se exige para dar el final de obra y que también deben instalar las construcciones antiguas que no lo poseen, tienen que tener las siguientes características: la caja debe tener 50 centímetros de frente, 30 de fondo y 20 de alto, siendo sostenida por una columna de 1,20 metros de altura. Se trata de medidas que ofician de guía para tener un “recipiente tipo”.
En el caso de los edificios, la Municipalidad solicita que cuenten en el interior con un compartimento donde puedan acopiar todos los residuos del día y que el encargado los saque a la vía pública hasta un máximo de una hora previa al paso habitual del camión recolector.
En el caso de los edificios que no cuenten con compartimentos en su interior, se admite un recipiente cerrado en la vía pública, lo suficientemente grande para contener toda la basura originada en estos inmuebles.
La intención es evitar que los perros callejeros rompan las bolsas y los residuos se desparramen en las aceras o pavimento, o que se las cuelgue de clavos de columnas.
También buzones
En una medida extra también las propiedades nuevas deberán contar con buzones, elemento que en alguna medida se puede considerar casi en desuso por el avance de la tecnología, donde a través de Internet se reciben diversas facturas, así como también la decisión de organismos, por caso ARBA, de no enviar boletas en papel.
De todas maneras la existencia de buzones está estipulada y vigente desde 1982 en el código de construcción en nuestra ciudad, a la vez que se sostuvo desde la comuna que documentación como las tasas y facturas de electricidad y gas se siguen emitiendo en papel y no pueden quedar sueltas, adheridas a picaportes de puertas o entre los barrotes de rejas, ya que se vuelan y luego producen inconvenientes a los contribuyentes o usuarios.
En cuanto a las características de los buzones, es libre, vale decir que siempre que estén al alcance, pueden estar ubicados en una puerta, pared o colgados de las rejas.
Arboles
Son varios los organismos municipales que tienen intervención ante la promulgación de una norma u ordenanza vinculada a las propiedades privadas.
Una de estas cuestiones, que lamentablemente no se cumple y no se hace cumplir desde hace años desde la Dirección de Forestación, es la existencia de árboles frente a los inmuebles. Al contrario, en muchos casos se los extrae sin permiso alguno, esgrimiendo que con sus raíces levantan las veredas.
En tal sentido existe un diagrama de las especies de plantas que corresponden a cada calle, pero siguen faltando no menos de 10.000 árboles en todo el radio urbano de Necochea y Quequén.
Pastizales, en vez de veredas y paredones
El abandono de veredas, tanto sea por la falta de baldosas o directamente por no haber sido construidas, es una realidad que se repite en infinidad de lugares.
Tal aspecto se manifiesta con mayor claridad en los sectores de las avenidas 42 y 75, pavimentados en los últimos años, las que aún presentan varios baldíos.
En esos casos obviamente no existen veredas, y mucho menos cercos o paredones, luciendo la mayoría plagados de pastizales, que hacen que el peatón tenga que caminar por el asfalto, con el peligro que eso conlleva.
Lo llamativo del caso es que existe la ordenanza 6.719 del año 2009, que exige veredas y cercos en calles asfaltadas y que comprenden herramientas para que el municipio intime a los propietarios a construir las aceras o mantener limpios los lotes.
Desde la comuna se aduce que se está notificando para que los dueños de los baldíos corten el pasto y los mantengan en condiciones y hasta los ha limpiado personal municipal y luego enviado el costo a los propietarios. Sin embargo prevalecen claramente los sitios abandonados.
Lo dictaminado
La ordenanza vigente establece que los titulares del dominio, poseedores a título de dueños o responsables, deberán construir o reparar cercos, veredas y/o alambrados perimetrales, con costos a su cargo, así como también la limpieza y el desmalezamiento de los mismos.
El municipio intimará a corregir la situación con un plazo de 30 días luego de notificado el dueño y vencido el mismo entregará la parcela a las empresas registradas para que realice los trabajos necesarios de cumplimiento de la norma legal, y luego se cobrará a los propietarios. En caso de no cumplir, los bienes podrán ser vendidos en remates judiciales.