Crecerá la siembra de trigo y cebada en los campos del distrito
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Recuperando el área perdida por excesos hídricos en el ciclo anterior. En el primer caso, se ubicaría en una de las mejores posiciones en las últimas dos décadas
De acuerdo a los primeros movimientos en cuanto a la siembra de los cultivos de la fina en nuestro distrito y el de Lobería, habrá un marcado aumento en las plantaciones de trigo y cebada, respecto a la campaña anterior.
Así lo revela el reciente estudio de la Agencia local de Extensión Rural del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) al que tuvo acceso Ecos Diarios y que describe, tanto el panorama futuro como un repaso de lo que fue la actividad agrícola durante el mes de mayo en nuestra región.
El informe del equipo que encabeza el ingeniero agrónomo Luis Lanzavechia señala que “habiéndose relevado a nivel nacional las primeras siembras de trigo, la expectativa de aumento de área es significativa, y se ubicaría en una posición relevante respecto a las dos últimas décadas”, para añadir que “el mismo comportamiento tendría el cultivo de cebada con un crecimiento a nivel nacional cercano al millón de hectáreas”.
Luego se refiere más específicamente a nuestra región, apuntando que “en esta zona se puede percibir que las áreas destinadas a ambos cultivos estarán generando una “pulseada” por ocupación donde las condiciones de mercado con buenas perspectivas tornan atrayente el escenario para ambos, aunque por el aumento del valor de la soja, mucho se iría hacia cebada por su mejor posicionamiento en cuanto a potencial de producción de soja de segunda”.
En tanto, apunta que muchos lotes que provienen de girasol, irían en la próxima campaña a trigo por su mejor performance en relación a cebada respecto de la fitotoxicidad (grado de efecto tóxico producido por un compuesto sobre el crecimiento de las plantas), que generan los herbicidas residuales, respecto a la anterior campaña.
El análisis del INTA Necochea coincide con un anuncio de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca, en este caso para el sector sudoeste de la provincia de Buenos Aires, donde el área de fina subiría alrededor del 12 por ciento.
Soja: rindes y gastos extras
El informe local da cuenta también de que aún no se ha podido recoger el total de la cosecha gruesa en campos del distrito, lo que en determinados lugares retrasará los trabajos de implantación.
En el caso de la soja la incidencia de las lluvias durante el recientemente finalizado mes de mayo no ha permitido una continuidad en la cosecha. De hecho en la primera quincena hubo muchos lotes en los cuales la labor se realizó con niveles de humedad por encima de recibo establecido (entre los 17 a 20%).
Según el análisis, “en determinados momentos, se dieron situaciones que
permitieron cosechar en mejor condición la soja de segunda que la de primera”, y sobre fines de mes “luego de un periodo de interrupción por lluvias que frenaron el ritmo de cosecha, se dieron circunstancias que posibilitaron el registro de una progresiva disminución de humedad de grano hasta valores cercanos a los de recibo. Lo cual permitió un avance ininterrumpido por unos cinco días”.
A su vez se da cuenta que ”en las condiciones referidas se registró en la región un cuello de botella cuanto a la disponibilidad de cosechadoras respecto del área por cosechar, que ha impedido aprovechar al máximo los pocos días disponibles para realizar dicha labor. En función de ello se registra un dispar grado de avance del área a nivel de productor donde los de mayor adelanto se estima han recolectado un 40 %, mientras que los más rezagados apenas llegan a un 15% del total de la superficie sembrada del cultivo”.
En cuanto a las productividades, se señala que han sido variables. Para los
cultivos de segunda, donde aún resta cosechar, los rindes oscilan por debajo de 1.000 kg/ha no superando los 1300 kg/ha y mayor variación muestran los resultados de soja de primera, donde en ambientes y condiciones favorables los rendimientos se han establecido entre 2.700 hasta 4.200 kg/ha como valores máximos, aunque en áreas donde hubo déficit hídrico y adversidades climáticas, los rindes no superan los 1.600
kg/ha.”
Como detalle saliente se da cuenta que “el nivel de gastos extras en que muchos productores debieron incurrir en relación al nivel de humedad con que se entregó la mercadería”.
El maíz, demorado
En lo que atañe a la cosecha del maíz en esta región, el informe mensual del INTA dio cuenta que “la recolección que no supera el 20 % del área de
cobertura, correspondiendo a lotes de siembras tempranas. Las razones están dadas por un lado, a la espera de que disminuya el contenido de humedad de grano, aún lejos de la de recibo en torno a los 18 – 20 % y por otro las propias características de los materiales que permiten especular con una secuencia de cosecha para proseguir con los planteos tempranos y luego seguir con la recolección de maíces tardíos con la consecuente disponibilidad de máquinas, aún después de comenzar con las siembras de lotes de fina”.
“En el aspecto sanitario merece mencionar que en siembras tempranas en la zona se ha detectado presencia de fusariosis (enfermedad) en espiga”, redondea el estudio de los profesionales.