Para las instituciones, el balance de 2021 fue muy diverso
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Algunas entidades aún no han podido recuperarse de las consecuencias de 2020, otras crecieron y algunos siguen con medidas restrictivas. Los más perjudicados fueron quienes dependen de esas redes de contención social
Museos, clubes, asociaciones civiles, cooperadoras, establecimientos educativos… La mayoría de las entidades intermedias del país se paralizaron durante 2020 debido a la pandemia de Covid-19. El impacto social y económico que el cierre provocó es incalculable y tal vez pasen años antes de poder dimensionar las consecuencias.
Aunque las entidades se resintieron, tal vez quienes más padecieron el cierre de 2020 fueron quienes necesitan que este entretejido social se mantenga en funcionamiento.
“Los chicos están felices de poder verse, de poder socializar, de hacer salidas juntos y de poder abrazarse otra vez. Para ellos el vínculo es fundamental”, señaló Valeria Calderón impulsora de la asociación civil Pictogramas, institución que apunta a la socialización de niños y jóvenes discapacitados.
El caso de esta entidad es un ejemplo de cómo el cierre obligado perjudicó no sólo a la institución sino a todos aquellos que se nuclean en torno a ellas.
Cuando lo peor de la pandemia pasó, en 2021 arrancar de nuevo no fue fácil, las restricciones y protocolos complicaron a muchos, pero otros se vieron beneficiados y pudieron concentrarse en trabajar puertas adentro y avanzar en distintos proyectos.
La situación dispar demuestra hasta qué punto el rol social de estas entidades es fundamental y también como la solidaridad y el trabajo comunitario pueden hacer frente a las situaciones más difíciles.
Cultura cero
El sector cultural fue desde lejos, uno de los más vapuleados por la cuarentena de 2020. Los artistas perdieron sus fuentes de ingreso y las instituciones culturales su vínculo con el público.
En ese sentido, los museos, por cuestiones de protocolo y debido a las medidas propias de preservación del patrimonio, se vieron entre los más restringidos.
“En el marco de la declaración de pandemia mundial los espacios con patrimonio debimos repensarnos como institución cultural/educativa pública”, señaló Agueda Caro Petersen, directora del Área de Museos.
Explicó que los museos se vieron “atravesados por los protocolos sanitarios generales y además por protocolos específicos de conservación y mantenimiento de colecciones históricas y biológicas”.
“Tal es así que debimos establecer pautas de asistencia a los museos, con permisos especiales, para poder mantener las colecciones durante toda la cuarentena”, precisó.
Por otro lado, señaló, “pusimos el foco en nuestras vías de comunicación y redes en plataformas virtuales para poder seguir vinculados a nuestros seguidores y al público en general. Esto resultó en un desafío de capacitación y aprendizaje de todo el equipo del Área de Museos. El trabajo remoto fue una de las estrategias que aprendimos”.
“Si bien estás dinámicas se aceleraron en la pandemia, hoy en un contexto más abierto de protocolos y cuidados, seguimos apostando a crear contenidos virtuales y mantener ese vínculo con la comunidad virtual que se formó en la pandemia. Actualmente hemos aumentado las visitas y los aforos pero seguimos trabajando también en la virtualidad”, agregó.
La solidaridad no se detuvo
Entre las instituciones que no dejaron de trabajar nunca y cuya actividad más creció, la Asociación Cooperadora del Hospital Municipal “Dr. Emilio Ferreyra” es un caso ejemplar.
La entidad, que vio seriamente restringidas su capacidad de recaudar fondos debido a que no se podían organizar fiestas, ferias ni ningún tipo de evento social, colaboró más que nunca con el hospital.
“La Asociación Cooperadora colaboró significativamente para ayudar al equipo médico, personal hospitalario, Dirección del hospital y Secretaría de Salud a enfrentar esta pandemia”, señalaron desde la entidad que preside Marta Iriberri.
“Se logró poner en funcionamiento el servicio especial para atender pacientes de Covid, y se incrementó la aparatología necesaria para continuar aportando a mejorar la eficiencia en el tratamiento de los pacientes”, agregaron.
Iriberri señaló que “a diferencia del 2020, 2021 fue un año donde hubo cierta flexibilidad que permitió retomar con mayor frecuencia, siempre respetando los cuidados, ciertas actividades como la feria y algunas reuniones de comisión que pudieron realizarse de manera presencial, actividades que forman parte importante de la socialización del equipo de colaboradores tanto puertas adentro como en relación con la comunidad”.
En 2021 toda la comunidad colaboró con la asociación, se sumaron nuevos socios, hubo más donaciones y mayor concurrencia a la feria americana que funciona en la calle 57 y 62.
“No se llevaron a cabo otras actividades tradicionales, como la rifa y la cena que anualmente se realizan para recaudar fondos”, explicaron desde la entidad.
La asociación agradeció a toda la comunidad que colaboró “con la sensible solidaridad que la distingue”.
“Nosotros respondemos con obras e insumos a la confianza que nos tienen y que se renueva año tras año”, señalaron.
Una larga agonía
La incertidumbre generada por una cuarentena que se extendió durante meses y medidas gubernamentales contradictorias respecto a la pandemia, causaron una larga agonía al sector hotelero y turístico, seriamente perjudicado por la crisis económica que provocaron las restricciones.
“Seguramente el año 2020 fue económicamente uno de los más difíciles para afrontar comercialmente”, dijo Claudia Calvo, presidenta de la Asociación de Hoteles de Necochea-Quequén.
La hotelería local tuvo casi nueve meses las puertas cerradas, sin ingresos, pero pagando empleados, aportes e impuestos. La escasa ayuda del Estado, la cantidad de protocolos y la falta de vacunas extendió los ecos de la cuarentena, impactó en el verano 2020-2021 y obligó a muchos hoteles a cerrar sus puertas.
“Desde la asociación hemos trabajado desde que comenzó la pandemia, haciendo cursos online, perfeccionándonos, preparándonos para la temporada que se aproxima, para que nuestros comercios estén óptimos, para recibir al turismo en la mejor condición posible”, señaló Calvo.
Afirmó que pese a la crisis, “seguimos apostando, queremos trabajar, queremos estar lo mejor posible y queremos brindar el mejor servicio. Ese es nuestro lema. La Asociación de Hoteles de Necochea y Quequén trabaja para brindar el mejor servicio”.
Los clubes, otra realidad
Entre las instituciones, la situación de los clubes, en especial los más vinculados al fútbol, fue distinta, ya que el tiempo y los recursos fueron volcados casi exclusivamente a obras de infraestructura.
Así se vio como entidades como Rivadavia, Mataderos, Gimnasia, Estación Quequén, Villa del Parque, Huracán, Defensores de Puerto Quequén, entre otros, pudieron desarrollar importantes obras en sus sedes.
“Al no haber fútbol, dedicamos tiempo a hacer cosas en el campo de deportes”, dijo Mario Wilgenhoff, presidente del Club Ministerio de Obras Públicas de Quequén, institución que celebró 95 años durante 2021.
“Nosotros ya teníamos una cancha de entrenamiento cerrada y nos quedaba un potrero que tenía un arco. Así que se nos ocurrió cerrarla también”, precisó. Explicó que también se colocaron luminarias.
Como consecuencia de la pandemia, hoy el club cuenta en su predio de la avenida 554 con una cancha principal y dos auxiliares. “Además pusimos remodelar la casa de los caseros, hicimos un área de fogones y le cambiamos el techo completo a la sede con donaciones que nos hicieron”, agregó.
“Nosotros en la pandemia no nos quedamos quietos y pudimos crecer”, concluyó Wilgenhoff.
Reencontrarse
“Lo malo fue la incertidumbre de no saber si íbamos a poder continuar”, dijo Valeria Calderón, presidenta y fundadora de la asociación civil Pictogramas. La entidad surgió a fines de 2019 y cuando se estaba poniendo en marcha en 2020, llegó la pandemia.
El trabajo de la entidad tiene que ver principalmente con la salud mental de niños y jóvenes discapacitados a partir de la socialización y la cuarentena borró de un plumazo lo que se había logrado.
“Todos los avances que habíamos hecho fueron anulados y hubo que volver a empezar con muchos temores”, explicó Valeria.
“La parte económica de cada uno de los integrantes del equipo se vio muy afectada en la pandemia y nos tuvimos que organizar, muchos teniendo que trabajar de otras cosas”, señaló Calderón.
La asociación está integrada por acompañantes terapéuticos especializados en la atención de personas con discapacidad intelectual. “En lo institucional tuvimos muchísimas trabas porque hubo que realizar trámites de habilitación de nuevo, no se respetó que en la pandemia estuvimos cerrados, hacer todos los trámites de personería, libros, aunque en 2020 no hubo reuniones. Fue engorroso y todavía estamos tratando de salir de eso”, precisó.
“Y ni hablar en lo edilicio. Se nos cayó toda la casa Picto y estamos hasta el día de hoy tratando de arreglar cosas y hacer mantenimiento”, afirmó.
“Lo positivo desde que volvimos a abrir fue que los chicos regresaron, que se siguen anotando más, tanto en el grupo de los pequeños como de los jóvenes, que tienen ganas, que pudimos proyectar en tres meses y hacer un montón de actividades y aspiramos a un 2022 mucho más fuerte con más actividades y abriendo todos los días”, dijo Valeria.
“Y los chicos están felices de poder verse, de poder socializar, de hacer salidas y abrazarse otra vez. Para ellos el vínculo es fundamental”, concluyó.