¿Para reducir el ausentismo docente?
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La Dirección General de Cultura y Educación bonaerense llamó a licitación pública, para cubrir el sistema de contralor médico de los 300.000 maestros provinciales, con el que se apunta a crear un nuevo esquema de licencias
Por Marcelo Darío Cabrera (*)
El gobierno bonaerense acaba de convocar a una licitación para incluir nuevos proveedores al servicio de control médico de los 300.000 docentes públicos de la Provincia.
Este servicio está a cargo de la empresa Dienst Consulting desde 2009, la cual renovó su contrato en 2016 por 150 millones de pesos. Hasta ahora la empresa tiene a su cargo la cobertura en los 135 distritos pero, a partir del nuevo llamado, la Provincia será dividida en cuatro zonas de concesión.
De esta manera pretenden generar competencia entre los potenciales proveedores, buscando que esto contribuya a la mejora del sistema. Detrás de esta medida que parece administrativa, el gobierno persigue un doble objetivo: por un lado reducir el índice de ausentismo que alcanza al 17% de los trabajadores de la educación y por otro ofrecer a los sindicatos del sector una respuesta su reclamo por el mal funcionamiento del mecanismo que se encarga de auditar, controlar y certificar las enfermedades de maestros y profesores de escuelas públicas y subvencionadas.
Lo que le cuesta a la Provincia
Ese volumen de inasistencias le cuesta a la Provincia casi 13.000 millones de pesos adicionales por el pago de suplencias en las aulas. Hace tiempo venimos abogando por la implementación de algún tipo de cambio en el sistema vigente, que como indican las cifras expuestas no está brindando resultados. Pero consideramos que incorporar a más de un proveedor y estimular la competencia entre ellos puede llegar a contribuir levemente al alcance del objetivo.
Nada impide que, una vez adjudicadas las zonas, los responsables del control en las nuevas empresas que ingresen al sistema desarrollen los mismos vicios que el prestador actual en cada uno de sus acotados «monopolios»; ya que finalizada la licitación, no habrá más competencia entre ellos. De este modo, no rompe con el centralismo de la burocratización, atentando contra el principio del alcance del control.
En síntesis, esto no sería un verdadero cambio del sistema. Nuestra asociación civil propone un cambio pequeño, económico y fácil de implementar, que es la instrumentación de la figura del Administrador. Dicha figura estaría subordinada o anexa a la autoridad de los directores y su función sería administrar de manera externa el mantenimiento (que implica todas las acciones relacionadas con arreglos; no la limpieza a cargo del personal de maestranza), llevar un control de asistencia docente más exhaustivo e individualizado y encargarse de implementar un sistema de seguimiento para licencias médicas que garantice que las ausencias estén justificadas. Incluso podría ser el nexo entre la institución educativa y estas empresas de control médico; garantizando transparencia, un seguimiento de trayectorias de cada docente y defendiendo los intereses de la escuela o colegio.
Cada administrador podría estar al frente de la gestión de 3 ó 4 colegios para no encarecer la plantilla salarial, ya que sus funciones no requieren de su presencia permanente en la institución en la que ejercen esta función y permitirían recuperar la operatividad. Una figura parecida a la que ejerce un administrador de consorcios básicamente.
Voluntad de cambio
Este cambio además aliviaría el trabajo del Director, que muchas veces por estas cuestiones (y otras tantas) termina dejando de lado su función pedagógica que debería prevalecer y evitaría el establecimiento de camarillas y complicidades. Independientemente de que consideremos que este cambio no será una solución definitiva al problema del ausentismo docente, celebramos la voluntad de este gobierno de instrumentar cambios e intentar solucionar algunos problemas latentes desde hace años; tanto en el ámbito educativo como en general. Y desde Vale la Pena nos ponemos a disposición para contribuir en lo que sea necesario para mejorar la educación de nuestros chicos.
(*) Licenciado en Administración (UBA). Presidente de la Asociación Civil Vale la Pena