Para salvar vidas
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La Cámara de Diputados sancionó por unanimidad el proyecto de «ley Justina», que marca un antes y un después en la donación de órganos en la Argentina. A partir de esta ley -sólo falta que el Ejecutivo la reglamente- todas las personas son donantes de órganos, salvo que hubieran expresado su voluntad contraria.
Con pleno consenso se votó la norma que adoptó el nombre de Justina Lo Cane, en referencia a la nena de 12 años que falleció el año pasado, el 22 de noviembre, por no recibir un trasplante de corazón a tiempo. Como pasó en el Senado, los padres de Justina, Ezequiel y Paola, también sus hermanos y abuelos, siguieron el debate, presentes en el recinto, con profunda emoción.
La nueva ley regula las actividades vinculadas a la obtención y utilización de órganos, tejidos y células de origen humano en la Argentina. Prevé que los establecimientos de salud habilitados para hacer trasplantes cuenten con servicios destinados a la donación, que permitirán detectar, evaluar y tratar al donante.
A partir de ahora todos los mayores de 18 años son donantes, salvo que hayan manifestado su voluntad de no serlo. La ley anterior obligaba a los profesionales a cargo de la procuración a consultar a la familia sobre la voluntad del presunto donante. En cambio, con esta ley, si la persona no expresó su negativa, el médico deberá verificar la voluntad según un protocolo que definirá la reglamentación de la normativa.
En general, los especialistas coinciden en que moderniza y agiliza el sistema de procuración, ablación y trasplante de órganos y tejidos. En nuestro país, según quedó plasmado en el debate, hay unas 10.500 personas que esperan por un trasplante, y sólo donan hasta ahora, 13 personas por cada millón de habitantes. En este sentido, se estima que con esta ley, aumentará la cantidad de donantes y, de esta manera, se podrá dar respuesta a todos las personas –adultos y niños- que hoy esperan un órgano para seguir viviendo.
Es de destacar el rol preponderante que ocuparon los padres de Justina en la elaboración y aprobación de esta ley, ya que a partir de un hecho terrible que les tocó en la vida, como es la muerte de un hijo, lejos de quedarse llorando, se pusieron al frente de una lucha que tiene como principal objetivo, salvar vidas.
Además hay que recalcar que la totalidad de los diputados, 202 votos a favor –sin abstenciones- apoyaron la nueva ley. En este tema, no hubo discusiones, diferencias, ni grietas que dividieran a los legisladores; todos estuvieron de acuerdo.
En nuestra ciudad, recientemente quedó conformado un equipo procurador de Cucaiba en el hospital municipal «Emilio Ferreyra», que trabajará, en caso de que surja una donación, para mantener los órganos con calidad y vitalidad para luego poder ser implantados en otra persona. Se eligió el Hospital de nuestra ciudad porque se han realizado varios operativos de donación y ablación en distintos pacientes, con resultados positivos.
Es de esperar que esta ley cambie en forma positiva la realidad que viven actualmente quienes esperan un órgano, pero también que los hospitales estén mejor equipados, los médicos más preparados sobre este tema y la ciudadanía más informada y comprometida.