Partida de pasajeros desde Puerto Quequén
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Un hecho que modificó la normal actividad y generó un colorido especial al sector portuario
Ecos Diarios
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Puerto Quequén se caracteriza por tener un importante movimiento de carga de buques, marcando récords en cantidad de tonelada, aunque con el paso del tiempo se ha logrado agilizar las operaciones, así como el ingreso de buques de gran tamaño que ingresan a cargar sus bodegas en nuestra estación.
Todo es el resultado del uso de modernas tecnologías y de un trabajo sin pausa en pos de hacer cada día más eficiente este Puerto.
Hoy en día, la actividad febril que se desarrolla a diario, hace que no se tengan presente algunos hechos que fueron significativos, e históricos para nuestra estación marítima cuando décadas atrás, cuando Puerto Quequén todavía tenía mucho por hacer.
El buque de pasajeros Astrida, de bandera belga, matriculado en Amberes ingresó a puerto el domingo 4 de abril 4 de diciembre de 1932. Era el primer barco de pasajeros que entraba a nuestras aguas y durante los dos días que permaneció aquí fue muy visitado por el público.
Se trataba de un barco pequeño en su género, con 21 pasajeros más el personal de a bordo, que tras completar su carga de trigo y embarcar a varios pasajeros más que viajaron desde Buenos Aires, partió con destino a Amberes.
Novedad
Varios años después y por primera vez en la historia, el 3 de abril de 1950, zarpó una nave con 110 pasajeros, lo novedoso fue que embarcaron en su totalidad desde nuestro muelle.
El vapor italiano Ravello tenía como destino Europa y una parte del pasaje arribó en un tren especial procedente de Buenos Aires, otros en autos y en ómnibus.
El acontecimiento fue muy destacado, no sólo por la importancia que revestía, sino como un anticipo de lo que en un futuro podía llegar a ser el puerto local, con el movimiento de pasajeros de ultramar.
El barco cargó aquí 8.650 toneladas de trigo y con escalas previstas en San Vicente, de la isla de Cabo Verde y en Santa Cruz de Tenerife, para abastecerse de combustible, tenía como destino Italia.
La salida del vapor se registró a las 19.30, pero previo a su partida hubo un animado movimiento en el sector de atracadero, frente al Elevador Terminal, con la presencia de los pasajeros y los allegados que vinieron a despedirlos.
En tren
Apenas pasadas las 16 horas llegó el tren con 61 pasajeros procedentes de Buenos Aires, la formación tomó el ramal de Estación Quequén al Puerto y se detuvo a un costado de la nave italiana, a corto trecho de las escalerillas de acceso.
Los demás pasajeros arribaron en automóviles, en ómnibus de línea y en un micro especial; la mayoría viajó desde Buenos Aires y otros de Mar del Plata.
Los muelles se animaron y se transformaron con el agitar de pañuelos y las voces que auguraban un feliz viaje.
Tras soportar durante sesis largos años los horrores de una guerra cruel y buscando paz y trabajo, a fines de octubre del año 1947, y por primera vez en la historia de Puerto Quequén, llegó un barco italiano con 29 inmigrantes a bordo.
El vapor Luisa C, había zarpado de Génova, capitaneado por Mirto Martignoli y su arribo puso una nota de emoción porque algunos de los pasajeros tenían familiares en la ciudad y se acercaron a la sección cabotaje, frente al galpón A (lado Necochea). Allí se vivieron tiernas y dramáticas escenas al momento del reencuentro.
Al efecto la Dirección de Migraciones destacó dos funcionarios con el fin que los pasajeros desembarcaran y se marcaba como algo promisorio este hecho, como un paso ascendente para que Puerto Quequén se transformara en un puerto de pasajeros, aunque hasta ese momento no se hallaba habilitado como tal.
Migraciones
La operatoria de pasajeros no es habitual, hoy día, pero durante aquel año arribó un segundo barco procedente de Génova, al mando del capitán Ansaldo Giovanni atracó con 26 pasajeros, el Ninetto Giovarone.
En esta oportunidad la totalidad del pasaje viajó a Capital Federal porque no se pudo hacer presente personal de Migraciones.
A mediados de enero de 1948 hubo intensa actividad con la llegada en un solo día de 6 vapores a Puerto, dos de ellos con inmigrantes a bordo. En el buque español Monte Serrantem, que viajaba en lastre con 44 tripulantes, arribaron dos pasajeros, ambos inmigrantes. Mientras tanto en el Dino, de bandera italiana albergaba 26 pasajeros de segunda clase, todos inmigrantes.
Otro barco italiano con inmigrantes entró a Puerto los primeros días de marzo de 1948, se trataba de El Spiga. Contaba con una tripulación de 38 hombres y trajo 31 personas que llegaban para establecerse definitivamente en nuestro país.
El procedimiento de rutina era esperar la llegada del personal de Migraciones para visar sus documentos y pasaportes y, una vez llenados todos los requisitos desembarcaban tras lo cual podían trasladarse a Buenos Aires.
La llegada de hombres y mujeres que buscaban refugio en nuestro país, así como aquellos que emprendieron viaje a Europa desde nuestro puerto, son sólo algunas de las numerosas y emotivas historias que guarda nuestro Puerto, hechos significativos para poder apreciarlo y conocerlo desde otra óptica.