«Pasado de moda: expresiones culturales y consumo en la Argentina”
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2017/07/literatura-e1500247183573.jpg)
Compilado de Susan R. Hallstead y Regina A. Root. Reúne 13 capítulos, escritos por 18 autores
Discurrir acerca de una compilación compuesta por 13 capítulos, más un prólogo y una introducción, escrita por 18 autores, presenta un problema que bien podríamos llamar metodológico. ¿De qué forma dar cuenta del libro en un espacio relativamente reducido como este, y en un medio periodístico? Una primera opción sería glosar cada artículo, dedicarle un párrafo -o menos- resumiendo el núcleo central del asunto tratado. Esa decisión tendría a favor el hecho de dejar constancia que el reseñista ha leído el libro completo. Pero tendría en contra entregar la reseña al rubro glosa, renunciar a la valoración, a la jerarquización del interés provocado por los diversos textos, y a la posibilidad de usar el libro -este libro, cualquier libro- para pensar más allá de él.
Una segunda opción entonces residiría en llevar a cabo el plan esbozado en el párrafo anterior, lo que implica, en lugar de resumir los 15 textos, elegir algunos de ellos -digamos dos, tres, cuatro- que por alguna razón -que habrá que justificar- aparecen como significativos o reveladores de alguna clase de preocupación intelectual. Opto por este segundo camino, esperando que los eventuales lectores confíen en que he leído el libro entero, del principio al final. ¿El libro? «Pasado de moda. Expresiones culturales y consumo en la Argentina», compilado por Susan R. Hallstead y Regina A. Root.
Pensado de un modo cronológico, desde la moda femenina colonial hasta la contemporaneidad, pasando obviamente por la figura de Victoria Ocampo, el peronismo y las neovanguardias de los 60, en su diversidad -e incluso en la irregularidad de la calidad lograda- es uno de los libros de historia cultural -porque eso es: un libro de historia cultural- más agudos publicado en bastante tiempo. Irregularidad que hace que más de un artículo se resuma a una crónica de costumbres sin demasiado vuelo intelectual ni rigor conceptual, pero que es subsanado por los extremos, y algún que otro artículo del centro.
Un extremo: el último texto del libro, “Fragmentos culturales e identidades recicladas”, firmado por Regina A. Root, una de las compiladoras del volumen, como ya fue mencionado. Es el artículo que incorpora a la producción de moda más reciente, y que incluye una finísima lectura de las perturbadoras colecciones de Pablo Ramírez en las que juega, cita u homenajea con los pañuelos blancos de las madres de Plaza de Mayo. Ese ícono puesto en modelos flaquísimas y hermosas, no deja de tener un significado polisémico, que incluye en la vestimenta -pañuelos blancos, vestidos negros- también cierto formalismo geométrico como tomado de alguna película de Bresson. Root avanza, en un texto que es igualmente provocativo, erudito y, casi, programático, hacia una reflexión que liga a la moda argentina reciente con la estética de los escraches de H.I.J.O.S e incluso con la denuncia de los talleres clandestinos, tema que curiosamente parece haberse evaporado de la agenda de discusión pública, en la que sin embargo escuchamos hasta el hartazgo, día a día, las voces de nuestros exitosos emprendedores. La de Root es una bienvenida mirada que liga la moda a la política, o mejor aún, a la polis, a un cierto tipo de intervención específica anclada en lo contracultural y en la resistencia.
Doscientos cincuenta páginas antes, Francine Masiello escribe un Prólogo que, sobre otro registro, es también afín al texto de Root, en el sentido de concebir a la moda como un gesto disruptivo, crítico. Arranca con una lectura de “Peinetones en casa”, de 1834, del litógrafo suizo-argentino César Bacle. En el grabado se muestra, con ironía crítica, la desmesura de la mujer con peinetón, “como deseo de estar à la page”, mientras detrás, en segundo plano, se ve un hombre que con un pico está tirando abajo la fachada de la casa. Ante esa escena (mujer en primer plano vestida a la moda, hombre detrás derribando la pared) Masiello extrae una conclusión radical: “en nombre de la moda se destruye casa y hogar”. Más adelante, Masiello define el proyecto del libro: “’Pasado de moda’ sostiene un riguroso acercamiento a los problemas de la indumentaria y su lugar en los debates sobre política, cuerpo y nación”, o dicho de otro modo, en la “redefinición del espacio público, el quiebre del orden aceptado, el grito de resistencia que la nueva moda exige”.
Entre medio, el libro incluye pasajes muy logrados. Pienso en la malicia de John King en su artículo sobre los sesenta. Cito: “Al mismo tiempo, los centros de arte fueron objeto de crítica por parte de la izquierda y del populismo nacionalista de filiación peronista (…). Quizás la declaración más famosa al respecto aparece en la película ‘La hora de los hornos’ (1966-68) dirigida por Fernando Solanas y el Grupo Cine Liberación. Solanas, que había aprendido el oficio de cineasta en la agencia de publicidad de su hermano filmando cortos comerciales, hizo una fulminante crítica de la cultura de consumo argentina, cautiva de gustos ‘neocoloniales’”.
Reparo también en “Sortilegios modernos: Victoria Ocampo y Chanel”, a cargo de Mariano López Seoane, en donde cruza una interpretación de Chanel como la traducción “al lenguaje de la indumentaria de una serie de transformaciones que son sociales e históricas en sentido profundo”, con la fascinación de Ocampo ante un suéter de Chanel, de la temporada 1929, que nuestra mecenas patria logra, como casi siempre, transformar en “capital simbólico que la autorizará como intelectual importadora y que le permitirá cincelarse un nombre en una esfera pública todavía dominada por varones”. Sutil lector de autoras juguetonas como Avital Ronell, es más que interesante el modo en que López Seone plantea el diálogo ente el texto central y la notas al pie, en especial la aparición temprana de Piglia y su sospecha acerca de la falta de modernidad de Ocampo y Sur, que retroactúa sobre el texto principal, precisamente también como una sospecha sobre los lugares comunes sobre Ocampo, que el autor por suerte evita. Evita, ahora con mayúscula, ocupa también un lugar preponderante en libro, pero ya sin espacio para ser comentado en esta recensión.///
Autora
Regina A. Root
Ganadora del prestigioso Premio Whitaker, es dueña de una escritura deliciosa y una deslumbrante investigación de archivo.
También ha escrito “Vestir la nación”, donde analiza el lugar de la moda en la Argentina entre la Revolución de Mayo y fines del siglo XIX. Rastrea el papel simbólico y codificado de la moda más allá del mundo doméstico y devela que esa identidad se expresó primero en la vestimenta que en la política.