El Lote Mar 2 del Parque Lillo para ARBA, sigue siendo privado
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Se trata de terrenos, que desde 1994 están en manos del municipio. Desprolijidad que sorprende y que no se corrige
Sorprendentemente, teniendo en cuenta que se trata de un organismo con una estructura tecnológica de avanzada y una planta de personal de cientos de agentes, pasa el tiempo y la Agencia de Recaudación de la provincia de Buenos Aires (ARBA) sigue cometiendo un grave error, del que Ecos Diarios diera cuenta hace ocho años.
La cuestión tiene que ver con el hecho de que para dicha repartición aparece dividido en parcelas el Lote Mar 2 del parque Miguel Lillo, con terrenos que tienen “propietarios”, que por ende deben pagar los impuestos. Sin embargo bien se sabe que en marzo de 1994, tanto dicho sector como los lotes contiguos fueron transferidos por la Provincia a la Municipalidad de Necochea, muchos años después que se hiciera la expropiación de esas tierras con el fin de urbanizar y ampliar el ejido urbano frente al mar.
La historia de dicho loteo se remonta al año 1939, cuando Mathilde Alvarez de Toledo de Díaz Vélez, integrante de la familia que fueran los dueños de las tierras solicitó a la Provincia permiso para subdividir el lugar en lotes y así poder venderlos, lo que le fue concedido por Geodesia del distrito bonaerense.
Una vez elaborado el respectivo plano, trabajo en el que intervinieron el ingeniero Justo Duggan y Geodesia, no fue difícil la venta de varios terrenos, pues ya en la década del 40 se consideraba que se trataba de la zona de mayor futuro en cuanto a desarrollo de la ciudad.
Razones que el tiempo ha borrado ya la urbanización y venta de lotes frente al mar quedó malograda y obviamente todo se trastocó con la expropiación que aun, tal cual lo señalaba el decreto respectivo, preveía un plan de desarrollo costero. Las tierras en manos de la Provincia pasaron a ser administradas por el entonces ministerio de Asuntos Agrarios que sí dispuso la fijación de médanos para cumplir con el objetivo primario de ampliación del frente marítimo.
Desprolijidad que continúa
Sin embargo para el área de Rentas y hoy llamada ARBA, esos lotes han seguido figurando en manos privadas acumulando deuda ante el no pago de los respectivos impuestos.
Cuando Ecos Diarios reveló la noticia, en octubre de 2014, algunos vecinos habían recibido avisos de deuda en carácter de dueños de algo que no poseían y el plano del loteo del Lote Mar 2 elaborado en 1940, aparecía en el portal de ARBA.
En julio de 2018, durante una visita que hiciera a Ecos Diarios el entonces director ejecutivo de la Agencia de Recaudación, Gastón Fossati, fue consultado sobre le cuestión, mostrando el funcionario total desconocimiento sobre el tema.
En la oportunidad Fossati se comprometió a darle una solución o explicación a este error de tener como privados a lotes que no lo son e incluso retirar el plano de la página oficial.
Lejos de cumplir con su compromiso, no solo el citado funcionario hizo corregir la desprolijidad, sino que su sucesor desde diciembre de 2019, Cristian Girard y sus funcionarios, tampoco han subsanado este llamativo error.
Lo cierto es que ARBA sigue enviando boletas electrónicas de dichos lotes a sus “nuevos propietarios”, que desconocen ser dueños de terrenos al lado del mar, en pleno parque Miguel Lillo.
Un ejemplo es el de la partida Nº 076-015755-4, que en su segunda cuota de 2022 propone para pagar un importe de $964,70 para el baldío de 600 metros cuadrados ubicado de la circunscripción 12, sección A, manzana 64, parcela 9, cuya valuación fiscal es de $252.000.
Error redoblado
Si bien en su momento el plano fue retirado del portal de la Agencia, ocho años después no ha ocurrido el mismo con los nombres de los “propietarios”, que por ende siguen acumulando deuda, en la mayoría de los casos desconociéndolo.
Asimismo Ecos Diarios pudo comprobar que esos supuestos “dueños” reciben boletas de partidas con la valuación fiscal de los lotes, en alrededor de $220.000, dato este último que no figuraba en las comunicaciones de hace ocho años.
Cuesta creer que un ente como ARBA, que se jacta de tener una organización afinada en cuanto a su labor, con “precisos” entrecruzamientos de datos y que hace alardes de haber subido lo percibido en materia impositiva, no subsane un grave error como el descripto, que afecta desde hace años a varias personas y pone en absurdo a la administración recaudadora de Kicillof.
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