Pasar las fiestas trabajando en un buque de última tecnología
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Diego Avate está en el Normand Commander, el barco multipropósito más moderno en su tipo que opera actualmente en la Argentina. Mañana sube otro marino oriundo de nuestra ciudad
“Hace 42 días estoy en este barco que llegó hace tres meses a la Argentina. Estamos mirando cañerías de gas y petróleo con un robot a 80 metros de profundidad”, contó Diego Gastón Avate, el necochense que se encuentra recorriendo el estrecho de Magallanes en un buque de última tecnología.
“Dentro de 2 meses vienen buzos para cementar y reseñar cañerías, somos 35 personas las que estamos a bordo”, dijo Avate luego de pasar una Navidad muy diferente, trabajando con compañeros de Noruega, Brasil y Argentina.
No es la primera vez que el necochense ha tenido que pasar las fiestas embarcado pero sí la primera que lo hace en un barco de estas características. “Tenemos chef y mozo que la rompen”, aseguró en referencia a las comidas que pudieron disfrutar en Nochebuena.
Diego se subirá mañana al helicóptero que descenderá en el helipuerto del Commander y lo trasladará a tierra firme para pasar año nuevo con su familia en nuestra ciudad. Por su parte, mañana sube al buque otro necochense que también trabaja con las plataformas petroleras: Luis Martín Cháves.
De gran nivel
El pasado 6 de octubre, Bahía Grande y ENAP recibieron en Punta Quilla, Santa Cruz, al Normand Commander, el buque multipropósito más moderno en su tipo que opera actualmente en la Argentina.
El buque, construido en Noruega, trabajará en tareas de provisión y mantenimiento de las plataformas petroleras de ENAP e YPF en el estrecho de Magallanes por los próximos cinco años.
El buque cuenta con 93 metros de eslora y habitabilidad para 78 personas. Posee posicionamiento dinámico que le permite fijar una posición (en un radio de 1 metro cuadrado) de forma automática, regulando sus 6 propulsores y timones, helipuerto y una grúa de 100 toneladas de capacidad.
Antes de llegar a la Argentina se reacondicionó durante 10 meses en Karmøy, Noruega, donde le instalaron un ROV (robot submarino con capacidad de descender hasta 3000 metros); equipos de buceo de aire y de saturación con cámara de descompresión para 12 personas; un equipo para control de derrames y dos monitores de lucha contra incendios (FiFi).