Pasión por viajar
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Una tendencia de la generación millenial que los lleva a los lugares más remotos. Vivir nuevas sensaciones y capacitarse
Alejandra Fernández
Redacción
Cada vez son más los jóvenes que encuentran una excusa para viajar, algunos buscando experiencias inolvidables y otros para continuar con su desarrollo profesional. Esta tendencia, propia de la generación millenial, que los define como nómades de la era digital.
En nuestra ciudad hay varios jóvenes que eligieron continuar conociendo diferentes culturas, capacitarse, conversamos con Catalina Fuentes Benítez, Agostina Milesi y Constanza Salas que compartieron sus vivencias.
Estos viajeros buscan principalmente vuelos baratos y promociones, intentando economizar al máximo en transporte, estadía, tours y alimentación.
Son dependientes de la tecnología para planear el viaje y de las recomendaciones de otros usuarios o de bloggers y páginas oficiales de turismo. El WiFi es fundamental en su hospedaje y son grandes usuarios de redes sociales, y comparten sus experiencias diarias.
Los destinos son variados, pueden ser playas, montañas o ciudades. No importa que deslumbren por sus paisajes, sino «likear» todo aquello que haga de sus experiencias vivencias inolvidables con fuerte experimentación de la cultura que visitan.
Incluso hay jóvenes que ni siquiera tienen un motivo para conocer una playa, una ciudad, un lugar o un destino, y sólo van motorizados por ese deseo de toparse con sensaciones memorables, viviendo el día a día.
En China
Agostina Milesi, tiene 21 años y hace más de dos años que vive en Shenzhen, al Sur de China, a pocos kilómetros de Hong Kong. “Shenzhen es sin dudas la ciudad ideal para mí, de la que siempre me sentí parte. Una ciudad futurista que siempre va por más, conocida por ser el Silicon Valley chino”.
Su primer viaje al exterior lo hizo a los 15 años cuando optó por ir a Colombia junto a su madre, y entiende que fue la mejor decisión de su vida y le hizo un “click”.
Muy a su pesar estudió inglés y este idioma le abrió las puertas al mundo. Querer conocer, aprender y vivir nuevas experiencias la impulsaron a viajar.
Si bien su sueño era ir a Australia, por un intercambio estudiantil con Rotary Club le tocó ir a California, Estados Unidos.
“Fue el mejor año de mi vida, aprendí mucho y conocí a mucha gente y sirvió para ponerme a prueba porque fue la primera vez que estuve sin mi familia”, relató.
Regresó al país y tras validar el título secundario viajó de Au Pair a China a enseñar inglés a una familia que tenía un niño de seis años. Luego ingresó a la universidad para aprender chino y está acreditada para enseñar inglés y español como segunda lengua extranjera.
El año pasado tenía pensado mudarse a Rusia con su novio, que es originario de ese país, pero por el momento piensa quedarse en Shenzhen, “aprovechamos las oportunidades que nos brinda China y llevaremos a cabo distintos proyectos”.
Londres
Por su parte, Catalina Fuentes Benítez vive desde hace dos años en Londres donde realiza una
maestría en derecho (LLM) en London School of Economics de un año.
“Me pareció una experiencia espectacular, y era algo que siempre había querido hacer”, afirmó la joven que decidió quedarse en la ciudad por lo que empezó a trabajar part time.
Actualmente, se desempeña en una consultora de gobierno corporativo, por lo que trabajamos principalmente con directorios de distintos tipos de empresas para ayudarlos en mejorar su diseño organizacional, aumentar la eficiencia del directorio y redactar sus políticas internas. “Me gusta poder combinar mis conocimientos legales con un costado empresarial. Es muy interesante y me permite estar en contacto con gente muy capaz”, afirmó la joven de 27 años.
Su empleo la llevado a Jordania, Turquía, Bruselas y tiene varios viajes más por venir.
Desde chica Catalina tuvo curiosidad por la cultura y forma de vida de otros países y a los 16, se fue casi tres meses de intercambio a India con Rotary Internacional y cuando estudiaba derecho fue a París de intercambio por siete meses, “cursé clases de derecho en francés en Sciences Po y trabajé unos meses
Una vez recibida, en 2015, se fue a trabajar a Washington DC por seis meses. Volvió a la Argentina hasta 2017 que viajó a Inglaterra.
La ciudad de Londres le encanta porque siempre tiene cosas por descubrir y es muy cosmopolita, por caso en su trabajo hay personas de 12 nacionalidades diferentes “hay muchos extranjeros y los ambientes son realmente multiculturales y lo hace más acogedor e interesante”.
También destacó la cordialidad de los ingleses y aunque extraña su familia y la espontaneidad para hacer planes con amigos que es tan nuestra, Catalina se siente bastante adaptada, “tengo mi rutina, lugares que me gustan y amigos, aprovecho para viajar un poco por Europa y aunque voy a estar un tiempo más en Londres, mi plan a largo plazo es volver a la Argentina”, aseveró.
“Me enamoré de la idea”
Luego de trabajar durante 15 meses en Nueva Zelanda, Constanza Salas volvió al país y se está preparando para irse a su nuevo destino, Australia.
Siempre le gustó viajar y lo hacía por períodos cortos de vacaciones laborales, “una amiga que volvió de Nueva Zelanda me contó su experiencia y me enamoré de la idea de irme”, destacó.
Con ese objetivo, terminó la facultad y trabajó un tiempo en el campo de la Psicología lo que le permitió juntar plata para dejar el país.
Calificó para la visa Working Holliday y se fue, a buscar trabajo, cumplió tareas de envasado de kiwi y pescado, luego estuvo en la cosecha de manzanas y cerezas.
La experiencia le resultó super interesante y expresó que “lo que más me costó fue animarme a hablar inglés pero igual allá hay muchos latinos”.
En su opinión, un porcentaje mínimo de los que obtienen la visa van a hacer plata para volver a invertirla en la Argentina, “pero en general van a vivir la experiencia y ganar algo de dinero para seguir viajando que es lo que hice yo”, dijo Constanza.
Su próximo destino será Australia, tiene aprobada la visa y viajará a fines de octubre. La profesional, de 30 años, tiene pensado dedicarse a su profesión aunque destacó que “creo que el que se va no vuelve”.
Por tal motivo sino surge nada concreto en este país su idea es irse a España a hacer un posgrado en su especialidad.
De su viaje rescata la posibilidad de conocer otros lugares y hacer amigos, “sé que tengo una puerta abierta en muchos lugares del mundo” pero además, durante los meses que estuvo en Nueva Zelanda pudo recorrer casi toda la isla pero sobre todo aprendió a luchar con sus estructuras y a ser más tolerante, “porque conviví con personas con costumbres diferentes a las mías.
En los países europeos es común que los adolescentes viajen antes de comenzar sus estudios universitarios y en ese sentido Constanza opinó que “está bueno que viajen, a mí me hubiera gustado hacerlo antes”.///