Caso Vecino: “Pasó un año de la tragedia y todavía no la puedo asimilar”
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Dijo a Ecos Diarios Gustavo Vecino, quien recordó a su madre, Marta Curuchet y a sus hermanos Roberto, Rosa Daniela y Etelvina, fallecidos en la masacre del 7 de julio de 2016, al igual que Horacio Córdoba. “Lo que vivimos, no se lo deseo a nadie”, añadió
Gustavo Vecino atendió la requisitoria de Ecos Diarios. A través de la comunicación telefónica y sus expresiones se podía notar a un hombre todavía consternado por lo sucedido con su familia destruida.
Como que todavía no encontró respuestas a una tremenda pesadilla sufrida a la distancia, porque no estaba en ese momento en Necochea, y tampoco nada sencilla de digerir por el resto de su vida.
“Pasó un año de la tragedia y todavía no la puedo asimilar, no puedo entender cómo pudo cometer semejante locura”, fueron las palabras que utilizó Gustavo Vecino para manifestar su sentimiento.
Hacía alusión a que su padre, Roberto Daniel Vecino (56), mató a su esposa, Marta Curuchet (52); a tres de sus hijos, Roberto (26), Rosa Daniela (21) y Etelvina (18), y a Horacio Abel Córdoba (72), un ciudadano que estuvo en el lugar equivocado y trató de interponerse en el camino de furia del asesino.
Luego, el protagonista de la masacre se quitó la vida en el interior de un galpón de la vivienda lindera que ocupaba en el Barrio Fonavi, donde se ahorcó con un lazo de acero.
Previamente, había herido con un machete a dos policías que trataron de detenerlo, tras matar a las cinco víctimas usando siempre armas blancas.
Gustavo Vecino se fue de la casa de sus padres a los 12 años porque existía mucha violencia en el seno del hogar. El mismo se encargó de recalcarlo a pocos días del “quíntuple homicidio y suicidio”, durante una entrevista concedida a Ecos Diarios junto a una de sus hermanas, Daniela Patricia Vecino.
Sin explicación
“No encuentro explicación a lo sucedido, no puedo entender que hayan fallecido estas personas. La verdad es que lo vivido no se lo deseo a nadie”, sostuvo el hombre que quedó marcado a fuego tras esa jornada fatídica del 7 de julio de 2016.
Gustavo en esa etapa de la preadolescencia, adoptó una decisión no fácil de afrontar, pero con mucha valentía se alejó de la vivienda que habitaba. Tomó un bolso y con lo justo y necesario se alejó de sus familiares en busca de una vida diferente, a pesar de su corta edad.
Los actos de extrema violencia protagonizados por el jefe de la familia, Roberto Daniel Vecino, hicieron que Gustavo huyera de esa situación y dejara a un lado las condiciones infrahumanas que atravesaban sus parientes.
Hoy la realidad es diferente, con 37 años (nació el 15 de diciembre de 1979), tiene tres hijos, uno que vive en Necochea y dos en Mar del Plata, donde se encuentra radicado desde hace algunos años y emprendió un camino de progreso junto a sus seres queridos.
Recuerdo muy fresco
Trabaja en Buenos Aires y viaja permanentemente entre esa ciudad y Mar del Plata. Gustavo Vecino todavía tiene muy fresco en su mente lo ocurrido hace exactamente un año en la vivienda de avenida 98 y calle 63, del Barrio Fonavi.
“Creí que una tragedia tan grande podía unir a las personas y, a nosotros, como hermanos”, señaló con tristeza Vecino, al referirse a la actualidad familiar, donde las relaciones con el resto de sus hermanos no transitarían por un buen momento por diferentes motivos particulares.
Describió también a una realidad incontrastable que atraviesa la argentina actual: “No hay herramientas concretas para erradicar una sociedad que sigue siendo machista y a la vista están las consecuencias”, entendió el hombre de 37 años.
“A veces me pregunto cuántas familias Vecino tienen que pasar por este sistema, creo que con acciones concretas de los organismos oficiales se evitarían que sucedan los terribles episodios que se vivieron hace un año”, sentenció.
En el final de la charla con Ecos Diarios, sacudido por la fecha actual que inevitablemente el calendario propone en esta vida, Gustavo Vecino ofreció una frase conmovedora: “El recuerdo de mis hermanos, es su sonrisa”, aseguró emocionado.