Pasó una década y el crimen de Vilma Gómez sigue impune
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El 25 de enero de 2011 fue acribillada a puñaladas en su casa
Diez años ya transcurrieron desde el día que una mujer fue a visitar a una amiga en una vivienda de la calle 55 y la encontró muerta en su habitación, acribillada a puñaladas. A pesar del tiempo transcurrido desde el brutal crimen de Vilma Gómez, nunca se pudo identificar al homicida.
El martes 25 de enero de 2011 en horas de la tarde, el cuerpo sin vida de la mujer que vivía sola en su casa fue hallado por una persona que en su momento fue su empleada doméstica.
La víctima estaba en su dormitorio, tenía puesto un camisón y había un cuchillo al lado del cadáver.
Los encargados de la pesquisa apuntaron sus cañones a varios sospechosos como probables responsables del asesinato, pero en realidad, las hipótesis se fueron desplomando en la medida que se avanzaba en la incorporación de pruebas.
A puñaladas
La autopsia realizada al cuerpo de Vilma Gómez se concretó en Mar del Plata y arrojó como saldo que a la jubilada le aplicaron 17 puñaladas en diferentes partes. Una de esas certeras heridas fue destinada al corazón que le produjo la muerte casi en forma inmediata y producto de un shock hipovolémico.
El cadáver de la mujer mayor fue hallado por una ex colaboradora de la casa, que accedió al inmueble porque la puerta de calle estaba sin llave. En el interior de la vivienda de calle 55 al 2086, casi 48, era todo orden cuando llegaron los policías y las primeras sospechas se orientaron a que no se trató de un homicidio en ocasión de robo.
A pesar de ello, no se halló dinero en el lugar y se supo que Gómez había cobrado su jubilación días antes de morir.
El último que vio con vida a Vilma Gómez fue un técnico electrónico que acudió a la vivienda de calle 55 para llevarse un televisor para reparar, que luego había entregado el sábado 22 de enero y el profesional se encontraba en compañía de su esposa e hija.
Otro dato que manejan los investigadores se relacionada con una comunicación telefónica captada en el aparato de la casa de la víctima, cuya duración fue de 40 minutos, desconociéndose con quién habló la jubilada durante la noche del mismo sábado 22.
A medida que pasaba el tiempo y no se obtenía ningún elemento que pudiera aportar pistas, los investigadores comenzaron a pensar en un posible crimen pasional. Las sospechas se orientaron hacia una de las hijas de la víctima que vive en Buenos Aires.
Se especuló que esta mujer pudiera haber matado a su madre tras una discusión, en un momento de furia. Sin embargo, nunca se pudo probar que la mujer hubiera viajado a nuestra ciudad.///