Abandono en el cementerio de Quequén
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Se nota una marcada falta de mantenimiento. También hay faltante de agua porque un bombeador no estaría en funciones
A excepción del sector histórico de las bóvedas en el acceso principal que se mantiene limpio y en condiciones dignas, otras partes del predio del cementerio municipal de Quequén, muestran a los visitantes una imagen que no es la mejor.
Hay lápidas destruidas en medio de los escombros, parte del cielorraso caído en el acceso, pastos altos entre las sepulturas y tampoco había agua en las canillas, ya que un bombeador no estaría en funciones en los últimos días.
Frente a este panorama, los propios trabajadores del lugar ante las quejas de quienes concurrieron al cementerio en los últimos días, trataron de suplir el inconveniente yendo a buscar el líquido elemento a otro lugar.
Esta situación la contó un vecino del barrio Bahía de los Vientos “ya que con mis familiares tuvimos que salir a buscar agua a otro lado para recargar los floreros con las ofrendas para nuestros seres queridos”.
Por otro lado, si cualquier ciudadano recorre un poco las instalaciones, se observan serios deterioros en los baños públicos como parte de una falta de adecuado mantenimiento.
El hombre de Bahía de los Vientos marcó una realidad de lo que ocurre en la vecina ciudad durante la presente temporada veraniega “hace años que no vemos tan abandonado a Quequén como en este momento, es increíble”.
Cruda imagen
Un turista que hace 35 años tiene su casa en Quequén y disfruta de sus vacaciones en la costa, mostró una cruda imagen luego de escuchar la opinión del vecino de Bahía de los Vientos sobre la falta de mantenimiento en el cementerio de la ciudad.
“Conozco bien la involución de Quequén, es una vergüenza, no les importa ni los muertos ni los vivos”, aseveró el veraneante que acompañó a su amigo para llevar flores a sus familiares, mientras con un ramo de flores en mano, buscaba, infructuosamente, una canilla de donde proveerse de agua.
Ante la falta de agua en las canillas del cementerio municipal “nos traemos nosotros bidones para poder dejar las flores frescas y limpiar un poco la cubierta de la tumba”, reconoció ayer a la tarde otro habitante de Quequén.
Durante la continuidad en la recorrida por el lugar se pudieron apreciar zonas con mármoles, vidrios y hasta puertas donde se alojan los ataúdes, con roturas.
A medida que uno avanza hacia el interior del predio, se profundiza el estado de abandono, donde los pastizales se sitúan sobre las sepulturas o donde se levantan los nichos.
Y si de malezas se habla, en el exterior de la manzana que ocupa el cementerio también se pueden observar los pastos altos y residuos arrojados por los propios vecinos desaprensivos que nunca faltan. ///