Patrimonios que se deterioran y la necesidad de actuar a tiempo
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El siniestro de la estación de trenes tiene que servir de ejemplo de como se ha tratado a los edificios históricos
Nuevamente el fuego golpea duro en nuestro distrito. La estación de trenes de Quequén fue víctima de las llamas y hoy su estructura ya no es lo que era, como su futuro, que parece ahora ser más incierto. Dado que esa vieja edificación podía llegar a convertirse en un centro cultural o deportivo o ambas cosas. Pero el destino y el fuego hicieron que nuevamente ese espacio, que llegó a ser un lugar de encuentros y partidas, no tenga un fin claro.
Sin duda que en la noche del pasado domingo cuando los ciudadanos de este centro urbano, que conforman Necochea y Quequén, se iban enterando de lo que estaba sucediendo en la vieja estación, un dejo de tristeza los invadía. Las llamas se estaban llevando quizá la última esperanza de poder ver llegar nuevamente el tren con pasajeros a nuestro distrito.
Esto sin duda, causó que -durante la jornada de ayer- muchos residentes de nuestra ciudad y Quequén, hablen de un nuevo icono perdido, del poco cuidado que hay con el patrimonio histórico y luego vinieron los pedidos para la pronta reconstrucción del edificio siniestrado y el desarrollo de actividades solidarias –siempre emanadas desde la bondad y la necesidad de colaborar por parte de vecinos- para generar recurso que puedan ser destinados a la reconstrucción de dicha estación.
Esto, choca contra una realidad y es que ese predio no es municipal, estaba en camino a serlo pero ahora con esto habrá que ver si la comuna continúa con las gestiones para que pase a ser un bien del distrito de Necochea.
Por eso vale la pena reflexionar sobre este triste episodio.
Lo primero es que es necesario recordar que desde hace mucho tiempo, más precisamente desde 2003, que esa estación no recibe trenes de pasajeros que vengan provenientes de Plaza Constitución en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Y con eso vale preguntarnos cuantas personas conocían, en nuestra ciudad, dicha estación o mejor aun cuándo fue la última vez que caminaron por esos andenes u oficinas.
Por lo cual, la misma no cumplía ninguna función, era una muda testigo del paso del tiempo, y también lo padecía. Y como ya ha ocurrido en otros espacios abandonados en nuestra ciudad cuando se junta el poco mantenimiento y los años, el destinó es el fuego como ocurrió con el Complejo Casino o con el boliche La Frontera en la playa de nuestra ciudad.
Por eso, siempre es necesario prevenir y actuar a tiempo, pero durante mucho tiempo no se conocieron ideas o intenciones de llevar adelante actividades o proyectos para mejorar el lugar o darle un nuevo uso.
Sobran los ejemplos de pueblos o ciudades donde cuando no pasó más el tren. Las estaciones se transformaron en espacios gastronómicos o culturales que sirven como lugar de reunión de los vecinos.
Acá en Quequén eso no ocurrió. Recién hace un par de meses un bloque de concejales (compromiso y trabajo por Necochea solicitó que se transforme en un espacio cultural). En el mismo momento desde la Municipalidad se anunciaba que se estaban realizando las gestiones para lograr el traspaso de ese espacio a la órbita comunal para allí construir un centro cultural y deportivo.
Lamentablemente el fuego impidió ver que esas propuestas se transformen en realidad.
Por eso, ahora es el tiempo de actuar, tanto autoridades como residentes, no sólo para que vuelva estar en condiciones la estación de trenes de Quequén, sino para que no sucedan más situaciones como estas en otros sitios de la ciudad, de manera que no se siga perdiendo el patrimonio histórico de nuestra distrito.