Peleando por llegar
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2017/08/Foto-judocas-e1503875946214.jpg)
Las hermanas Olmos dejaron la ciudad persiguiendo el sueño de ser campeonas con la selección argentina de judo
Comparten el judo desde chicas, aunque hoy con 15 o 16 años aún lo siguen siendo. De la mano de su padre, viajaron por todo el país y nunca se bajaron del podio cada vez que se presentaron. Las hermanas Olmos, Estrella, Yésica y Jacqueline, son sinónimo de judo para los necochenses aunque ya no transiten nuestras calles. Hoy persiguen su sueño de ser campeonas viviendo, estudiando y entrenando en Buenos Aires, entre chicos y chicas de todo el país que comparten la misma expectativa.
Pero como todo, tiene sus alegrías y también sus sacrificios. “Fue un cambio muy grande. Nos estamos alejando 600 kilómetros de la ciudad donde nacimos. Los amigos de siempre (a pesar de la distancia) siguen estando y sobre los que se alejan, te permite darte cuenta quienes son los que realmente están”, advirtió Estrella, mientras que Jacqueline entendió que “tuvimos que dejar muchas cosas. Se extraña la familia, pero también se dan muchas oportunidades”.
Al mundo
Y en ese camino de oportunidades, Jacqueline está transitando la gran ilusión de representar al país en los próximos Juegos Olímpicos de la Juventud, que se desarrollarán en Buenos Aires el año que viene. En julio logró viajar al Panamericano de México, su primera experiencia competitiva internacional, y participó de un extenso campus de tres semanas de España. “Me dijeron que lo disfrutara, que es una experiencia única, que aproveche el momento y en las luchas dar lo mejor. Me sirvió pero no tuve un buen resultado”, deslizó disconforme y acostumbrada a más. Sin embargo, en su primer año en la categoría cadetes, alcanzar este nivel fue todo un éxito. Respecto de la experiencia en España, entrenando con el grupo que busca un lugar en los Olímpicos, comentó que “en el primer campo en Pontevedra, entrenamos con chicos de categoría cadetes, y en el segundo y el tercero estuvimos con juniors y seniors. Ellos hacen campus todo el año y esta vez había chicos de Portugal, Chile y otras ciudades de España”.
Y los desafíos no se detienen para ella. Ahora en septiembre, será la primera necochense en participar en los Juegos Suramericanos de la Juventud, cuya segunda edición se desarrollarán en Santiago de Chile. Incluso logró la clasificación al Mundial de categoría cadetes, pero por falta de apoyo económico no pudo participar, en agosto pasado, tras volver de España.
También Yésica formó parte del grupo con vistas a los Juegos de la Juventud y fue invitada a sumarse a los festejos del Día Olímpico, el mes pasado, en Buenos Aires. En abril, Yésica y Jacqueline recorrieron la Villa Olímpica en Buenos Aires, durante la visita del presidente del Comité Olímpico Thomas Bach. “Espero verlos el año que viene’, nos decía”, compartió Jacqueline.
Volver
Estrella Olmos es la mayor de las hermanas y la primera en darle al judo necochense una experiencia internacional, cuando en 2012 participó en el Panamericano de categoría Sub-13, en México. Sin embargo, una serie de lesiones le impidieron tener continuidad cuando le tocó saltar de categorías. El mes pasado, ya entre las juniors, y después de casi dos años sin competir en el primer nivel nacional, se consagró campeona en Campeonato Centro República, en Villa Carlos Paz, provincia de Córdoba. Tenía la expectativa de también volver al plano internacional, en el Sudamericano junior, en Cuenca, en Ecuador, pero lamentablemente otra lesión volvió a frenar sus ilusiones. “Estuve lesionada mucho tiempo de los codos. Y cuando pude salir de eso, fui a Córdoba y me fue muy bien. Le pude ganar a una chica con la que competíamos siempre y siempre me ganaba, Daiana Fresco, de Chubut, y esta vez le pude ganar yo. Tenía para ir al Sudamericano, pero me quebré el dedo del pie. También el Mundial junior en Croacia. Pero era un gasto grande (en lo económico) para viajar lesionada y un riesgo grande”, se lamentó Estrella, que espera volver para el último Nacional del año, en noviembre.
Las lesiones de Estrella han hecho peligrar su beca para continuar estudiando y entrenando en el Centro Nacional de Alto Rendimiento en Buenos Aires, pero también demostró en Córdoba que cuando le tocó competir, sigue estando en la elite. En el Cenard la rutina es digna de una universidad en Estados Unidos, con entrenamientos matutinos, la escuela por la tarde y otro turno de entrenamientos a la noche, todos los días.
Sin embargo, para Estrella, el proceso aún le genera dudas: “Para mí fue un cambio grande. Pero yo me sentía mejor antes (entrenando en nuestra ciudad, en el Dojo Ren Bu Kan con su padre) que ahora. Al menos en el judo” y fundamentó su idea: “Yo acá tengo un judo más técnico y en Buenos Aires es de confrontación”. Igualmente valoró que “allá (por el Cenard) tengo complementos de gimnasio, pileta y gimnasia deportiva que acá no podría combinar. Pero yo me sentía mejor con la técnica que tenía antes”. Al respecto, su padre entendió las dudas pero valoró que “ellos (los entrenadores) buscan un judo más frontal. Tienen técnicas que yo no tengo. Y comparte con compañeros que son olímpicos, que los aconsejan y eso es muy bueno. Y sin dudas mañana le va a servir mucho”.
Entre esos compañeros judocas en los entrenamientos, están los integrantes del seleccionado mayor, y nada menos que Paula Pareto, una referente dentro y fuera del tatami. Gracias a ella, saben lo que es tener una medalla dorada en las manos, cuando volvió de los Juegos de Río y la compartió con sus pares. Otra motivación para ir a buscar la propia en cada entrenamiento.
A la distancia, los padres disfrutan por el presente de sus tres hijas, pero como para ellas, también hay momentos difíciles: “Se sufre un montón”, reconoce Walter, pero “siempre somos positivos y vamos para adelante. Tratando de estar al lado de ellas. Que elijan su camino. Y si tienen que volver por algún motivo, las vamos a estar esperando”.
