Peligrosa insensatez
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Inspirados seguramente en los mentados cambios de conductas o modas de la sociedad, cada vez nos sorprendemos con mayor frecuencia de acciones que más allá de tener un origen individual, terminan poniendo en peligro a terceros.
La introducción viene a cuento de algunos comportamientos que de un tiempo al presente venimos observando en nuestra comunidad y que, lejos de ser dignos de elogio, muestran en forma palmaria lo peligroso que pueden resultar.
Una de esas acciones está vinculada a las recientes visitas por estas costas de ejemplares de ballena franca, que en su acostumbrada migración anual hacen su paso por nuestro frente marítimo, constituyéndose en un verdadero espectáculo de la naturaleza. Fundamentalmente por la grandiosidad de estos mamíferos marinos y la chance de disfrutarlos a simple vista.
Tal show motivó que decenas de espectadores se acercaran a la playa o a la escollera, para disfrutar de este transitar de las ballenas, captándolo en fotos y videos.
Sin embargo, y acá aparece una conducta tan llamativa como inexplicable, algunos inconscientes optaron por acercarse a las ballenas más de lo prudencial, montados en embarcaciones a remo, veleros o sobre tablas de surf.
Seguramente incentivados por lograr la imagen más cercana a estos monumentales animales, de ser posible arriba de su lomo, no tomaron en cuenta que estaban poniendo en juego sus vidas, ante una imprevisible reacción de estos ejemplares. Mucho menos consideraron que los estaban molestando.
Puede sostenerse, a modo de una tibia compresión de estas arriesgadas decisiones, que sus autores desconocen el peligro en el que se pusieron, pero también es interesante que conozcan que en el principal hábitat de ballenas en el país, la península de Valdés (Chubut), existe una ley que intenta proteger a las ballenas de cercanías molestas.
Se trata de la norma Nº 2381, que en su artículo 1º establece: “Prohíbase toda actividad de acercamiento y/o persecución, navegación, natación y buceo, a cualquier especie de mamíferos marinos y sus crías, en las costas y mar de jurisdicción provincial durante todo el año calendario”.
Si bien esta ley no tiene correlación en otras provincias con frente marítimo, bueno sería que se conociera más, de manera de evitar accidentes de lamentables consecuencias.
A su vez da la sensación que la dependencia Quequén de la Prefectura Naval Argentina, como autoridad marítima, debería informar, aconsejar y controlar para que no se produzcan estas anomalías en las jornadas en que las ballenas hacen su paso por la costa.
Mal que nos pese, Necochea ya ha trascendido mediáticamente varias veces por lamentables cuestiones trágicas que no en todos los casos fueron accidentales. Es decir que eran evitables.
El espectáculo que ofrecen las ballenas es de mención y también, a través del mismo, la ciudad es motivo de atención para los medios nacionales. Ante ello sería conveniente ser más sensatos como seres pensantes que somos, y dedicarnos a disfrutar de este tránsito sin molestar a los animales.
Tampoco estaría demás que desde el área de Turismo de la Municipalidad se hiciera una campaña en ese sentido. Al fin y al cabo es una manera más de educar y prevenir, para vivir mejor y sin innecesarios o lamentables contratiempos.///