Pericias judiciales: el rol de los martilleros para determinar el valor de un inmueble
Durante una entrevista en Ecos Radio, la martillera Samanta Rumi explicó cómo intervienen los peritos en sucesiones, divorcios y otros conflictos judiciales vinculados a propiedades
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Las pericias judiciales inmobiliarias son una herramienta utilizada por la Justicia para determinar el valor de un bien y analizar su estado dentro de distintos procesos legales. En esos casos, los martilleros y corredores públicos pueden intervenir como auxiliares de Justicia, realizando informes técnicos que sirven como respaldo para la toma de decisiones judiciales.
Durante una entrevista en el programa “Desde Temprano” de Ecos Radio, la martillera Samanta Rumi explicó cómo se desarrolla este trabajo y en qué situaciones suele ser requerido.
“Los martilleros , corredores públicos y tasadores tenemos la tarea de realizar tasaciones, que es una inspección ocular del inmueble. Evaluamos las condiciones en las que está, contexto, situación económica del lugar, documentación, escritura, los planos y servicios”, señaló.
Según detalló, cuando una causa judicial requiere conocer el valor de una propiedad, las partes pueden solicitar la intervención de un perito tasador. Una vez designado por sorteo, el profesional accede al expediente y realiza la inspección correspondiente.
“La tasación y pericia del inmueble tienen el mismo objetivo, que es pasar un valor real del inmueble al momento de la evaluación”, indicó.
Entre los casos más frecuentes se encuentran las sucesiones, divorcios, divisiones de bienes, disputas entre herederos y conflictos vinculados a inmuebles. En esos procesos, el informe elaborado por el perito suele ser más exhaustivo que una tasación particular.
“En una pericia judicial se tiene en cuenta el valor del inmueble en su totalidad. Evaluamos cómo se encuentra la propiedad y bajo qué condiciones está”, explicó Rumi.
La profesional también remarcó que quienes desean actuar como auxiliares de Justicia deben inscribirse voluntariamente y cumplir con una capacitación específica. “Nadie obliga al profesional a realizarlo, pero tiene que hacer una acordada donde se forma en distintos aspectos judiciales para tener herramientas cuando sea convocado”, comentó.
Respecto de las diferencias entre una tasación privada y una pericia judicial, señaló que en el ámbito particular pueden influir factores vinculados a las necesidades del propietario, mientras que en la Justicia el análisis se centra exclusivamente en el valor objetivo del bien.
“En una pericia judicial no nos importa si el primo está peleado con el hermano o si en el divorcio tiene razón una parte o la otra. Nosotros trabajamos sobre el valor de la propiedad analizando cómo está en ese momento y sus condiciones”, sostuvo.
Además, explicó que los informes incluyen aspectos vinculados a la estructura, ubicación, características constructivas y estado general de la vivienda. “A veces un informe es diez o quince hojas, sin contar las imágenes”, precisó.
De esta manera, las pericias inmobiliarias constituyen una instancia técnica dentro de los expedientes judiciales, aportando información especializada para la resolución de conflictos relacionados con bienes inmuebles.
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