Expansión de supermercados chinos
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En la última década se instalaron catorce entre Necochea y Quequén y aseguran que se seguirán estableciendo en distintos barrios. Precios competitivos a su favor
Hace pocas horas el presidente Mauricio Macri hizo referencia a que el Gobierno “está trabajando contra la evasión de cadenas, ligadas a supermercados chinos, que son una competencia desleal y atentan contra el Estado», y agregó: «Si no se tributa ni se pagan los impuestos no se puede sostener la educación pública, la sanidad, la seguridad. Los argentinos tienen que aprender que le va a ir bien a aquel que trabaja y cumple con la ley, no al que está todo el tiempo por fuera del sistema».
Las declaraciones del jefe de Estado pusieron el acento en una especie de “colonización” comercial que se viene dando desde hace poco más de una década al presente, con la apertura de supermercados chinos en todo el país. Para los chinos, la declaración del mandatario tiene relación a un movimiento de la cadena francesa Carrefour. «Me llamó la atención que diga esto, el presidente porque estamos recontra controlados, con una enorme presión tributaria», aseguró la titular de la Asociación de Supermercados Chinos, Yolanda Durán.
Necochea no es la excepción ni mucho menos. Los dueños de los almacenes de barrio lo padecen cuando alguno de estos comercios grandes se les instala cerca, y con lamento admiten que “cada vez serán más y terminarán en todos los barrios de la ciudad”.
Se sostiene que este “masivo desembarco” de los supermercadistas chinos empezó en Buenos Aires, luego se expandió en el país y en el caso de la zona Mar del Plata fue el centro elegido y ahora Necochea es el lugar buscado
En expansión
Trece de estos comercios en Necochea y uno en Quequén conforman la cadena actual de supermercados en manos de los orientales. Aunque no es fácil conocer quiénes están detrás de estos negocios, comerciantes consultados negaron que en el caso de los de Necochea pertenezcan a un mismo dueño.
Se trata de distintos inversores que ponen al frente generalmente a parejas de jóvenes y grupos de hermanos, que los suelen trabajar uno o dos años y rotan de lugar.
En la mayoría de los casos los inversores compran el fondo de comercio y alquilan los locales, aunque hay algunos que adquieren la propiedad, como el negocio de avenida 74 casi 61, según trascendió.
La última compra fue la del comercio de 10 y 93, de muy buen movimiento comercial en la zona el Bario Parque, y según se pudo saber, hace poco menos de un mes los chinos abrieron otro supermercado en el sector de 53 y 86. Una barriada de familias de trabajo.
“Este último caso extraña por el éxito económico que puedan tener, pero los chinos hacen precisamente un estudio de mercado, no se establecen en cualquier lado y seguramente les cerrará el negocio”, acentuó el dueño de un almacén de 50 años de trayectoria en el Barrio Norte.
Gente de pocas palabras
La barrera del idioma no es obstáculo para llevar adelante el comercio, y la comunicación con los clientes es perfecta. No obstante, en su mayoría los chinos no fomentan el diálogo con quien les compra, más allá del momento de la transacción.
Secretos y mitos
Pretender hablar con los comerciantes chinos de sus emprendimientos es una misión más que imposible. De todas maneras, un vecino de nuestro medio que les vendió el fondo de un tradicional supermercado en el barrio de las Aguas Corrientes, delineó algunas razones de la expansión comercial de los extranjeros.
En principio no más de cuatro personas, generalmente familiares, manejan el supermercado. Se dedican a comprar la mercadería e instalarla en góndolas y heladeras, haciendo la reposición de mercadería por las noches.
A su vez alquilan las carnicerías, verdulerías y panaderías de los locales y cuando mucho toman uno o dos empleados. El ahorro de personal es una de las claves para prosperar.
Asimismo casi nunca cierran sus comercios, ni siquiera en los feriados, y los horarios de atención son amplios, lo que genera que el consumidor pueda ir cuando lo necesite, lo que resulta una ventaja para la clientela.
En tanto el poder económico de estos comerciantes les permite comprar mercadería en grandes volúmenes (camiones y sus respectivos acolados con carga total) y por lo tanto disponer de ofertas en varios rubros, que benefician al público comprador.
El de las bebidas, en especial los vinos es donde los chinos suelen marcar claras diferencias con sus competidores. Según se supo a veces venden a precios más baratos que lo de los viajantes o proveedores que visitan el resto de los comercios.
En el caso de los proveedores de lácteos y gaseosas, son los mismos de todos los comercios del rubro de la ciudad, ya que estos productos tienen el precio de venta indicado por la marca.
En cuanto a los dividendos, que por lo que se observa son buenos, se estima que la mayoría se destinan a abrir comercios en la misma ciudad en la que están instalados u otras localidades, tomando en cuenta el presente económico de cada comunidad.
Algunos argumentan que junto a la rentabilidad económica hay una constante fuente laboral para familias que viene del país asiático, y hacen el esfuerzo para adaptarse a las costumbres de nuestro país, algo nada fácil por cierto, empezando por el idioma.
Subsistir o cerrar
En cuanto a los tradicionales almacenes de barrio, hay una rotación permanente, justamente por el efecto de los supermercados chinos, que les recortan sus clientelas.
“Nosotros subsistimos porque vendemos con libreta y ellos no, pero cada vez es más difícil competir con los precios que tienen”, explicó una almacenera.
Un causal del cierre de almacenes o negocios de los llamados “chicos” es precisamente la instalación de un “súper chino” en el barrio, lo que también ha provocado la virtual desaparición del centro de almaceneros. Esta situación ha dejado de lado, por caso, las compras en conjunto que servían para contar con ofertas y ganar clientes.///