Pese a la distancia, más activos que nunca
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2021/01/Gps-1-1.jpg)
El Club de Observadores de Aves de Lobería desarrolló una intensa labor de capacitación y difusión a través de las redes sociales durante los meses de cuarentena y distanciamiento social
La actividad presencial fue prácticamente nula durante 2020, pero los miembros del Club de Observadores de Aves de Lobería descubrieron que la virtualidad les permitía ampliar su radio de acción.
“Hicimos muchas charlas pajareritas”, explicó Susana Gómez, coordinadora del COA de Aves Argentinas.
Según explicó, estas charlas virtuales permitieron a los chicos de Lobería y la región comunicarse con los de otras ciudades del interior y de otras provincias e incluso del exterior. Los encuentros virtuales permitieron a los niños participantes conocer a otros de Zapala, Neuquén, Formosa y Zapala. Y también pudieron intercambiar experiencias con niños de Colombia.
“También trabajamos mucho con plantas nativas”, señaló Gómez, quien indicó que en el barrio Villa Ercilia se realizó una tarea de forestación con la comunidad de la Escuela Nº 3.
Esta experiencia también se repitió en el jardín de infantes de Tamangueyú.
Por otra parte, el distanciamiento social no impidió que el COA continúe con los murales de aves que desde hace años se pintan en distintos puntos de la localidad para difundir la fauna local.
“Durante 2020 se hicieron tres murales espectaculares”, dijo Gómez. Para ello se contó con la colaboración de vecinos, que aportaron los paredones y materiales, además del trabajo de los artistas.
Cartelería
Otro iniciativa con la que se siguió adelante fue la colocación de cartelería para desanimar la caza de fauna autóctona.
Especialmente se concentró en dos corredores donde existe un importante número de ejemplares de fauna autóctona, los denominados: Rapaces y los Curros.
Por otra parte, señaló Gómez, “en octubre trabajamos en el monitoreo de los cardenales de pecho amarillo liberados en el Partido de Villarino”.
Además, dijo Susana, “también hemos presentado proyectos en el Concejo Deliberante. Pero aún no hemos recibido respuesta”.
“Lo que menos hemos hecho es salir a pajarear”, afirmó Gómez, respecto al objetivo principal del club, que es la observación de aves.
Sin embargo, debido a la pandemia, las salidas de observación se vieron limitadas debido a las restricciones.
Por ello, durante 2020 el club se dedicó especialmente a la difusión y educación, labor que se dio naturalmente a través de las redes sociales y otros medios electrónicos.
Ante la incertidumbre por lo que pueda llegar a pasar en los próximos meses, Susana dijo que “no tenemos nada planeado todavía para este año”.
Aunque precisó que se seguirá trabajando en la conservación, como se ha hecho desde la formación del club, hace unos años atrás.
Por otra parte, Gómez dijo que a pesar de las medidas de distanciamiento dispuestas por el gobierno y que no hubo reuniones presenciales, el contacto entre los miembros “no se cortó”.
Y en cuanto a los proyectos, “lo lindo es que se mantienen en el tiempo”, aseguró.
Por ello es que el COA Lobería ha logrado un reconocimiento de la comunidad loberense que no todos los clubes de Aves Argentinas logran en sus localidades.
La gente se suma a las salidas que han permitido realizar relevamientos de aves en las sierras, la ribera del Río Quequén y también Arenas Verdes.
La labor del club también ha permitido que la comunidad reconozca a las aves autóctonas, como es el caso del lechuzón de campo, presente en el denominado camino de los rapaces, que es un camino que une Lobería y Necochea. Allí existen al menos siete especies de rapaces.///