Pese a la veda para extraer moluscos y caracoles, no hay peligros en el consumo
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Ya no se pescan en la zona. Las pescaderías y restaurantes los exportan congelados desde Chile. Mercadería con buen mercado
El gobierno de la provincia de Buenos Aires declaró en las últimas horas la veda total para la extracción comercial, artesanal y/o turística de moluscos bivalvos y gasterópodos (caracoles) en todo el litoral marítimo bonaerense, desde el límite norte del partido de General Pueyrredón (Mar del Plata) hasta el sur del partido de Villarino.
Cada vez que empiezan a regir estos periodos de veda surgen inquietudes y dudas en los consumidores, teniendo en cuenta que comer moluscos con toxina paralizante puede generar serios inconvenientes para la salud humana, incluso la muerte.
Sin embargo Ecos Diarios consultó a propietarios de pescaderías y restaurantes locales, que aclararon que es “prácticamente imposible” que se consuman moluscos o caracoles contaminados, ya que en Necochea se trata de mercadería de criadero (mejillones y almejas), que se importan desde Chile.
Negocio no rentable
Hace décadas era común hallar mejillones en las antiguas piedras de la escollera, que algunos llevaban a sus casas para cocinarlos, tratándose de un sabroso plato, pero la reforma de la misma y colocación de los corelock terminó con esta existencia.
En lo que respecta a la pesca comercial, los memoriosos cuentan que a fines de la década de noventa las embarcaciones dejaron de ingresar al puerto local con moluscos, ya que dejó de ser rentable. Mientras un cajón de variada sale unos $700 de costo, uno de mejillones cuesta el doble.
“Teníamos que limpiar los mejillones, lo que reducía en buena parte lo que pagábamos el cajón, al reducirse para obtener la parte comestible y después sumarle el congelamiento. Realmente no era viable desde lo económico. Hoy se trae congelado, por la mitad de ese cost, y se lo puede conservar en ese estado por lo menos seis meses, aunque nunca se llega a ese periodo, porque es una mercadería que se comercializa bien”, explicó un comerciante del rubro.
El dueño de otra pescadería comentó que “en general la gente suele estar desinformada y temerosa, pero les explicamos cómo es la cuestión y pueden llevar la mercadería tranquilos. Tenemos identifica con los correspondientes registros el lugar de procedencia, que son criaderos y eso nos brinda calma a todos”.
Vieiras y caracoles
En el caso de la vieira, un alimento que no tiene demasiado consumo, se lo trae desde el sur argentino. La media valva tiene un costo de $300, con una escasa porción de pulpa, que no rinde si no se lo usa en cantidad.
Otra mercadería “de la familia” que se solicita, aunque no con tanta frecuencia son las cholgas, que se las importa desde Chile.
En el caso del caracol, la historia es distinta, ya que se lo sigue pescando en estas costas, obviamente en tiempos sin marea roja, aunque la tarea está a cargo de una empresa, que lo envía para su procesamiento a Mar del Plata y de allí se manda a Buenos Aires.
En los restaurantes
Dentro del mercado de los moluscos bivalvos,en los restaurantes el mejillón es el más pedido, o al menos el más usado en las cazuelas de pescados, porque le da sabor y color y es el producto más económico.
Por tratarse de una ciudad con mar, estos platos suelen ser requeridos por el turista, con lo cual se incrementa considerablemente el consumo en la época de verano.///
Balech, el precursor
El fenómeno de la “marea roja” ha tenido como precursor en materia de conocimiento y divulgación de la misma al recordado biólogo marino y profesor Enrique Balech, quien desarrollara toda su labor científica en Necochea, lugar en la que vivió desde 1941 a 2007, año de su fallecimiento.
Balech fue un estudioso reconocido en el mundo, un esmerado investigador del plancton y las microalgas, recordándose un tomo de su autoría publicado en 1995, sobre las especies de un género peligroso, porque produce toxinas paralizantes.
El investigador tuvo ya su protagonismo sobre el tema en 1980, cuando ocurrió el primer caso en nuestro país de mortalidad de pescadores de una lancha de Mar del Plata, afectando algunos trabajadores de nuestro medio, que murieron al comer mariscos contaminados. En aquella oportunidad Enrique Balech reveló a través de las páginas de Ecos Diarios la causa de esas muertes, algo desconocido por entonces.
Hallazgo de toxinas
La reciente declaración de la veda temporaria de pesca de moluscos bivalvos y caracoles por parte del gobierno bonaerense. En toda la zona de costa zona de costa y aguas de jurisdicción provincial, se produjo al detectarse niveles de toxina paralizante superiores a los aptos para su consumo.
A través de la disposición DI-2017-15-E publicada en el Boletín Oficial se recomendó además a la población “consumir solamente moluscos bivalvos y gasterópodos provenientes de establecimientos habilitados por la autoridad competente y abstenerse de adquirir y/o consumir estas especies, cuando las mismas no cuenten con su correspondiente certificado sanitario”.
La medida, según se explica en los fundamentos de la disposición, se enmarca en la necesidad “de tomar medidas inmediatas en relación a la protección de la salud humana de la población en general”.
La disposición estará vigente “hasta tanto los estudios y análisis correspondientes indiquen su aptitud para el consumo humano”, dado que “se han detectado niveles de toxina paralizante (TPM) superiores al límite apto para su consumo según la normativa vigente”.
Se explicó que esas toxinas surgen del fenómeno conocido como ‘floración algal’ o “marea roja”, y es el resultado de proliferaciones de algas unicelulares microscópicas que forman parte del alimento de moluscos bivalvos (berberechos, mejillón, almeja, etcétera) y gasterópodos (caracoles).
Estos organismos concentran las toxinas y no sufren ningún tipo de alteración (color, olor, sabor) por lo que a simple vista no es posible detectar su toxicidad.///