Pese a todo, siguió adelante
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El Club Defensores de Puerto Quequén es la única entidad deportiva que en los últimos años avanzó en la construcción de un estadio propio a pesar de las dificultades económicas
Imparable. Pese a las crisis económicas y la pandemia de Covid-19, el Club Defensores de Puerto Quequén sigue adelante con sus proyectos y avanza en la finalización de las obras en su campo de juego.
Marcelo Vidondo, presidente de la institución, señaló que cumpliendo con un estricto protocolo, continúan en la sede de la calle 517 las actividades de la escuelita de patín artístico, de padel y de fútbol infantil.
Por otra parte, también hay clases de gimnasia funcional y aerobox. En fútbol cuenta con un equipo de primera que participa en la LIFA y otro en la liga senior.
Desde hace cuatro años la entidad ha tenido un sostenido crecimiento que se refleja en la construcción de su cancha de fútbol, en calle 536 entre 515 y 513. Defensores es el único club del distrito que ha encarado un proyecto de estas características en los últimos años.
Un club de barrio
El Club Defensores de Puerto Quequén se fundó el 29 de agosto de 1945 y hace unos meses cumplió 75 años de vida institucional.
El fútbol siempre fue la disciplina que distinguió al club, sin embargo el máximo referente histórico de la institución no es un futbolista, es un boxeador: el famoso José Saro Giorgetti, más conocido como Kid Tutara.
Giorgetti fue campeón argentino de los pesos pesados y representante olímpico en la década del 50’.
Una noche de octubre de 1952, unas 1.500 personas asistieron al Club Defensores de Quequén, donde Tutara, de local, enfrentó a Carlos Gombault. La pelea terminó en un empate, pero fue un mojón en la carrera de Giorgetti que allí inició una demoledora carrera que lo convirtió en campeón argentino en 1959.
El Defe, una pasión
Para un gran sector de Quequén, Defensores es una pasión. El club fue durante décadas uno de los animadores de los torneos de ascenso de la Liga Necochea de Fútbol y en 1991 logró el título de la categoría y jugó en la primera división local.
Sin embargo, por cuestiones económicas, la entidad debió dejar de competir en los torneos de la LNF y tampoco tuvo suerte con la construcción de canchas de bochas de piso sintético que en su momento costaron 12.000 dólares.
Sin embargo, desde hace unos años retomó su participación en las competencias deportivas y fue uno de los clubes fundadores de la Liga Independiente de Fútbol Amateur (LIFA), en donde sigue compitiendo.
Durante los últimos años se realizaron una serie de reformas en la sede de la institución, en la calle 517.
La antigua cantina se convirtió en buffet y se construyó una cancha de padel. Además se remodeló el salón de fiestas y se trabajó para volver a ser uno de los principales centros de actividad social del barrio puerto de Quequén.
Hace unos años, con la intención de volver al fútbol, comenzó la construcción de la cancha, que se encuentra en la última etapa.
“Ahora debimos parar con las tribunas por cuestiones económicas”, dijo Vidondo. Sin embargo, indicó que debajo de una de las tribunas se está construyendo una cantina y debajo de la otra una batería de baños.
“Además compramos las luces para la cancha”, indicó el presidente.
Todo se ha realizado con los aportes de los socios y otros recursos generados por las actividades de la institución. El club tiene 140 socios y realiza algunos eventos ya tradicionales, como un certamen de pesca.
Pero, como lo ha hecho históricamente, el fútbol parece ser el principal motor de la institución. “Queremos volver a jugar en la Liga Necochea de Fútbol”, afirmó Vidondo. Uno de los motivos es volver a contar con divisiones inferiores.
“Ahora podemos armar inferiores porque no pueden jugar en ningún lado”, explicó el presidente de la entidad.///