Pesuarsa II: a 30 años del hundimiento que hizo historia
El pesquero se hundió el 10 de junio de 1996 en Puerto Quequén. Luego fue reflotado y por años fue una postal de Punta Carballido
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El 10 de junio de 1996 quedó marcado en la historia portuaria de Necochea y Quequén. Ese día, el buque pesquero Pesuarsa II se hundió en el giro 11 de la margen Necochea de Puerto Quequén, donde permanecía amarrado desde hacía años bajo interdicción judicial y con prohibición de navegar.
Tres décadas después, el recuerdo de aquella embarcación sigue vivo entre quienes frecuentaron el Puerto y también entre quienes, años más tarde, lo vieron transformarse en una singular postal de las playas del distrito.
Avería y zozobra
Según relataba Ecos Diarios en su edición del 11 de junio de 1996, el barco se encontraba a disposición de la Justicia y habría sufrido una importante avería en el casco producto del permanente roce contra el muelle. Por esa fisura comenzó a ingresar agua hasta provocar la situación de zozobra que terminó con la nave semicubierta.
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Personal de la Prefectura Naval Argentina detectó el inconveniente durante la mañana de aquel lunes, aunque las maniobras realizadas no lograron evitar el hundimiento. En ese momento se informó que la posición en la que había quedado el pesquero no representaba un obstáculo para la navegación.
El hecho generó preocupación en Puerto Quequén debido a que la embarcación ocupaba una zona estratégica de atraque. Incluso, otros buques que permanecían interdictos en la estación marítima debieron ser trasladados hacia distintos sectores para evitar inconvenientes operativos.
En aquel entonces, el panorama parecía indicar que el destino final del barco sería el desguace. Fuentes portuarias consideraban extremadamente complejo y costoso intentar reflotarlo, por lo que se analizaban alternativas para retirar sus restos.
Sin embargo, la historia del Pesuarsa II estaba lejos de terminar.
La embarcación ya arrastraba un largo historial. Construida en España y botada en 1973 bajo el nombre de TUI, había llegado a Puerto Quequén en noviembre de 1981. Meses después protagonizó un conflicto laboral que tuvo amplia repercusión nacional, cuando gran parte de su tripulación denunció el abandono de la empresa armadora y la falta de pago de salarios.
Hundimiento y traslado
Con el paso de los años, el barco quedó inactivo y sin tripulación. Desde junio de 1987 permanecía inmovilizado en el Puerto hasta que finalmente se produjo el hundimiento de 1996.
Contra todos los pronósticos, en enero de 1998 la empresa de Salvamento y Buceo de Raúl Negro logró reflotar la nave. Luego fue remolcada hasta Punta Carballido, donde quedó varada frente al mar.
Allí comenzó una nueva etapa de su historia. Durante años, el casco oxidado se transformó en una imagen habitual para pescadores, turistas y vecinos que recorrían las playas del sector. El antiguo pesquero pasó de ser un problema portuario a convertirse en una de las postales más reconocibles de la costa quequenense.
La acción constante del mar y las tormentas fue deteriorando progresivamente la estructura. Poco a poco el casco desapareció bajo la arena y el agua, hasta quedar reducido a pequeños restos visibles únicamente en determinadas mareas.
Hoy, a 30 años de aquel hundimiento en Puerto Quequén, apenas sobresalen algunos fragmentos de hierro. Sin embargo, la historia del Pesuarsa II continúa emergiendo en la memoria colectiva de Necochea y Quequén como uno de los episodios más singulares de la historia marítima local.
De buque pesquero a embarcación abandonada, de obstáculo portuario a símbolo costero, el Pesuarsa II protagonizó una travesía inesperada que todavía sigue despertando recuerdos entre quienes fueron testigos de su accidentado derrotero.
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