“Pidió perdón, me dijo que nació una hija y tenía que darle de comer”
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Manifestó Angel Galmarini, el jubilado asaltado junto a su esposa en su casa de Bahía de los Vientos. El hombre agregó que el delincuente “me miraba a los ojos, sin ocultar el rostro”
“Los delincuentes accedieron al inmueble por la parte trasera, rompieron una ventana de un departamento y nos sorprendieron en momentos en que compartíamos la cena con mi señora”, recordó ayer Angel Alfredo Galmarini (77).
“Eran dos individuos, uno más alto y el otro más bajo, ambos tenían barbijos colocados y el de estatura superior llevaba una capucha puesta”, añadió el hombre durante la charla mantenida con los periodistas de Ecos Diarios.
Los asaltantes se apoderaron de varias pertenencias del matrimonio que tiene su vivienda en calle 504 al 2500, entre 559 y 561, del barrio Bahía de los Vientos, un sector castigado por la delincuencia.
Galmarini reconoció que “mi hija rastreo el teléfono celular que me robaron a través del sistema GPS y le daba cómo que se encontraba a cuatro cuadras de mi domicilio. El aparato sonaba a las 21.40 de ayer (por el miércoles) y en ese momento alguien interrumpió la llamada realizada por Internet”.
El damnificado añadió que “después, a las 2 de la madrugada, volvió a llamar mi hija y el teléfono sonaba nuevamente, en el mismo lugar, en un terreno que se encuentra a pocos metros de mi casa”.
“Te pido perdón…”
Angel Galmarini atendió a Ecos Diarios en la puerta de su casa, en momentos en que habitantes de los alrededores se acercaban para ofrecer contención y solidaridad, tras la pesadilla sufrida con dos delincuentes en el interior del hogar.
“Uno de los ladrones no ocultaba su rostro y normalmente, cuando estos tipos roban, les piden a las víctimas que no los miren y que bajes la cabeza”, continuó relatando el hombre mayor.
Y puntualizó que el malviviente que lo despojó de sus pertenencias le dijo de manera insólita y concreta: “me pidió perdón en ese momento y expresó que había nacido su hija y le tenía que dar de comer, por eso hacía lo que hacía”, rememoró Galmarini, aún conmovido por lo vivido.
La mujer se desvaneció
Y añadió que “mi esposa en ese instante se desvaneció por una descompensación, pero el individuo que estaba conmigo hasta me ayudó a levantarla del suelo. Luego me exigió que le entregue el reloj pulsera y se lo di”.
El delincuente quería la alianza de matrimonio y el hombre reaccionó y contestó también cara a cara: “Le dije, flaco, el 27 de noviembre voy a cumplir 55 años de casados y si vos me llevas este anillo me partís al medio, por favor, déjamelo y el tipo entendió”.
Los asaltantes se apoderaron de los teléfonos celulares de las víctimas, un reloj, un televisor plasma, dinero en efectivo (entre pesos y dólares) y demás elementos que figuran en la denuncia policial.
Con una escopeta
El dúo de malvivientes, en su estadía en la casa halló en la habitación una vieja escopeta que era de mi padre y con esa arma amedrentaron a la pareja. Y al momento de la fuga, lo hicieron por la puerta del frente de la casa y continuaron a pie por calle 504 en dirección a la calle 559, como si nada hubiera ocurrido.
Angel Galmarini observó las fotografías en la Comisaría de Quequén y la investigación del caso está a cargo del personal policial y de la Fiscalía de Delitos Complejos.
El hecho fue caratulado como “robo calificado por el uso de arma” y no se descarta que por estas horas se lleven a cabo diligencias en procura del esclarecimiento.
“Fue una una falacia”
“Si alguno tiene fotos de mi sobrino paseando en la playa que me la traiga. Es mentira que mis familiares estuvieron en la playa y llegaron desde Buenos Aires con todos los permisos para circular, como corresponde”, aclaró Angel Galmarini.
Esto tiene que ver con una denuncia sobre que personas que no residen en Quequén, llevaban a cabo una caminata en las arenas de la vecina ciudad.
“Los parientes llegaron a mi domicilio, en calle 504 al 2544, y con mi mujer estábamos en una farmacia de Necochea, entonces, se fueron a su casa que está a una cuadra de la mía, pero no contagiaron a nadie”, sostuvo el vecino.
“Era el sábado 29 de agosto y mi señora cocinó ñoquis, compartimos la comida y nada más. El error de mi nieto fue dar solamente la dirección de su casa en Bahía de los Vientos porque no se acordaba la mía”, añadió Galmarini, quien pretendía dejar en claro la cuestión que generó polémica en el citado barrio costero.
Denuncia ante el municipio
El controvertido caso que llevó a distintas versiones entre habitantes del lugar, concluyó cuando “vino la policía a mi casa porque había una denuncia que decía que se había violado la cuarentena, cuando mis familiares se iban a quedar en nuestro domicilio y pensaban trabajar de manera remota”.
El hombre señaló que ese mismo sábado 29 de agosto pasado “desde la Municipalidad, un integrante de la Secretaría de Gobierno, le pidió a mi nieto que retorne a la Ciudad de Buenos Aires y terminó la historia, regresaron a su hogar”. ////