“Pintar es expresar un estado de ánimo, me conecto con el color”
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María Cecilia Gutiérrez. Una artista plástica que explora el camino de la creatividad

En la búsqueda de nuevos horizontes y un cambio de vida, hace once años María Cecilia Gutiérrez se radicó en nuestro medio, donde pasado un tiempo comenzó a desarrollar su faceta artística, una pasión que conoció desde muy joven y que ahora se encuentra en plena expansión porque cuenta con su propio taller donde dicta clases y sigue experimentando en nuevas técnicas para pintar e incentivar su creatividad.
La artista es oriunda del barrio de Palermo, en Buenos Aires estudió Artes Plásticas en el IUNA y luego continuó con Nora Villi, discípula de Felipe Noé, un artista plástico, crítico de arte y docente argentino, exponente de la Nueva Figuración.
Cecilia trabajó durante varios años en un banco donde llegó a ser gerente “los números me gustan mucho pero siempre me encantó el arte”, expresó.
No obstante, cuando culminó sus estudios secundarios no pudo estudiar arte porque en su casa no podían solventarle los estudios y tuvo que empezar a trabajar. A poco de estar en el banco cursó un año de Ciencias Económicas “pero entendí que lo mío iba más por la pintura y la escenografía, entonces cuando ya había consolidado mi trabajo empecé en el IUNA”.
Maestros
Luego continuó en un centro cercano a su casa donde conoció a Nora Villi, y continuó tomando clases particulares de dibujo y pintura con esta profesora. Respecto al estudio de estas dos disciplinas aseveró que “por más que a uno le guste el color sino no se tiene una base de dibujo no se puede avanzar ni plantar una figura”, explicó.
Junto a su esposo y su hijo, que por entonces cursaba el segundo grado, Cecilia se radicó en Necochea hace once años y desde hace ocho se mudaron a Quequén, ciudad que conoce desde pequeña porque su abuelo tenía casa de veraneo en aquel balneario.
Una vez instalada en nuestro medio se dedicó a la actividad comercial y con su marido iniciaron un emprendimiento y tuvo un “parate” con el arte.
Al tiempo, se fueron a vivir a “El Gauchito”, la casa que su abuelo construyera hace 62 años, ubicada en la zona de playa de Quequén y en ese momento sintió que necesitaba volver a conectarse con lo que tanto le gustaba por lo que empezó a tomar clases en la Escuela de Arte, “porque al perder el ejercicio la tela en blanco me daba como un vacío en el estómago”, evocó.
Sin embargo, retomar las clases le permitieron reencontrarse con todo lo aprendido y volvió a surgir la artista por lo que empezó a tomar cursos más intensivos y cada vez que viaja a Buenos Aires toma contacto con su maestra.
Hace un año armó su taller en la zona de La Hélice donde comenzó a dar clases, “empecé de a poco y luego busqué un espacio en Necochea para enseñar a adolescentes y adultos”.
Es una apasionada de lo que hace y semanalmente tiene una columna de historia del arte en el programa radial de Susana Rossi; tema que también intercala en sus clases “porque para aprender a pintar hay que ver diversos autores”.
Para Cecilia pintar es “expresar un estado de ánimo, me conecto mucho con el color”, hasta hace un año tenía la necesidad de expresar emociones y pintó muchos rostros mientras que en esta etapa “me conecté con los barcos y empecé a trabajar ese tema recordando el Pesuarsa que estaba en la costa de Quequén”.
Arte para
comunicar
Hace poco comenzó a incursionar en acuarela en sus obras, a través de su Facebook: María Cecilia Artes Plásticas se pueden conocer sus trabajos y el recorrido artístico que ha venido haciendo, además ofrece su espacio para todas aquellas personas que quieran dar clases o talleres de literatura, canto o guitarra, entre otros.
Además, el año pasado, tuvo la posibilidad de hacer un taller de creatividad, que se trabaja a través de ejercicios sencillos en una hoja de papel con una birome. “me interesó tanto que hice la formación para capacitar y recientemente terminó el primer seminario que dicté en Quequén”.
Vale destacar que este tipo de talleres son útiles para personas que escriben, dibujen o pinten, “pasa por encontrar 15 minutos de calma en el día y concentrarse”.
Actualmente, lo está ofreciendo en distintos espacios de arte porque entiende que puede ayudar a la concentración en diversas disciplinas.
Haciendo referencia a su experiencia dijo que “me ayudó a darme cuenta que tenía que salir de mi espacio de confort y animarme a conectarme con otros artistas”.
Son varios los proyectos que tiene en mente, en particular el que surgió a raíz del programa que hizo con motivo del Día de la Memoria en que recordó a Fernando Traverso, de Rosario, interpretando el arte como una herramienta de comunicación y registro de la memoria, por lo que tiene previsto hacer algo similar a nivel local, “buscar algún logo y hacer movidas con arte que sirva como comunicador de algo a destacar o a solucionar”.