Playa con controles
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Con el inicio de diciembre empieza a perfilarse la temporada alta de verano, donde la playa se constituye en el lugar más concurrido, sobre todo los fines de semana, cuando a los residentes se suma un alto caudal de visitantes de ciudades de la zona.
Paralelamente, tal cual viene “in crescendo” desde hace unos 15 años, las arenas se empiezan a colmar de vehículos 4×4, ocupando cada vez una mayor extensión de la playa necochense, hacia el oeste.
Y como cada año esta modalidad de pasar el día sobre la “lengua del agua”, conlleva que no todos los conductores acaten las normativas, por caso la que establece que no pueden circular por la zona de balnearios céntricos, o respetando el sentido de circulación en las bajadas-subidas habilitadas.
A ello, en este caso con la imprudencia o distracción por medio, se suman las maniobras que se hacen al crecer la marea o al momento de estacionar o movilizar un vehículo, y que se transforma en un letal peligro para quienes se encuentran en las inmediaciones o caminando, en especial si se trata de niños, que se ponen a jugar y no atienden lo que sucede en su entorno.
En este caso, se recuerda con claridad la desgracia ocurrida el 25 de diciembre del año pasado, cuando un pequeño falleció al ser atropellado por una camioneta.
Como siempre ocurre, tras ese luctuoso hecho comenzaron las reuniones, plagadas de lamentos y críticas hacia la falta de controles eficientes; pases de factura a la labor del Estado a la hora de sancionar a los infractores y la exposición de varias ideas preventivas a aplicar “en lo inmediato”, pero que nunca vieron la luz.
A la extrema posición de establecer una “playa sin ruedas”, situación que se registra en otros balnearios y por lo que un grupo no menor de ciudadanos viene abogando desde hace años; se sumaron planes para achicar las zonas de estacionamiento de los 4×4 en la arena; colocar postes para demarcar esos sectores o la imposición de un sistema de obleas para establecer un mayor contralor sobre los rodados que bajan.
En el tono de propuestas, el diputado provincial Martín Domínguez Yelpo presentó un proyecto de ley para regularizar la bajada de vehículos a motor en todos los municipios costeros, sin que tampoco prosperara.
Por otro lado, en el pasado mes de mayo se modificó la ordenanza vigente, ampliando a todo el año la prohibición de circular por las playas céntricas. Una norma bienintencionada pero, como tantas otras, de insuficiente cumplimiento por la falta de controles.
Observando lo acontecido, y con la inminencia de las jornadas de gran concurrencia a la playa, surge un gran interrogante sobre qué tipo de controles se harán para modificar un escenario de inquietud; y lograr que quienes deseen disfrutar puedan hacerlo tranquilos y no expuestos a ser golpeados en cualquier momento por un vehículo.
Será una nueva asignatura para el gobierno entrante, que tendrá que hacer la mejor planificación con muy escaso tiempo.
Al tema vehicular se suma un descontrol de juegos de pelota, de tejo y paleta; y perros vagabundos o con dueños que andan por las arenas. Cuestiones que también están prohibidas pero se hace caso omiso.
Es de esperar que esta vez se puedan ver más medidas que promesas, para que no se vuelvan a repetir las acciones y expresiones de ir por detrás de los hechos. Máxime cuando se reacciona ante la pérdida de vidas.