Playas todo el año en el nordeste brasileño
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Gran belleza y buen clima atraen incluso a turistas extranjeros y a pesar de ello los precios son accesibles
El nordeste de Brasil es un paraíso, con una belleza única y una diversidad que atrae tanto a turistas brasileños, como extranjeros. Quizás pienses que es muy caro dada la belleza de sus parajes, pero para nada es así.
Es importante recordar que en el norte de Brasil la época de lluvias es en invierno, entre mayo y agosto, y puede llover ocasionalmente. Pero realmente la mayor parte del tiempo hay sol, así que se puede decir que todo el año es temporada alta.
Caraíva
Naturaleza y mucha belleza para pasar unos días y olvidarte del resto del mundo en un lugar de mucha paz y tranquilidad. Es una zona donde no hay coches ni es posible llevarlos. Si tienes uno, tendrás que dejarlo en Caraíva Nova al lado del río e ir en barco hasta la playa.
Después del descanso, el mejor plan es descubrir la zona. Un poco más al norte es posible conocer la playa del Satu, que tiene un encantador lago para refrescarse y reponer energías para seguir paseando.
Para quien sea más aventurero aún (ir a un lugar tan aislado ya requiere de espíritu aventurero) se puede divertir haciendo kayak, buceando en Corumbau o saltando en parapente. Pero lo que garantiza los mejores momentos con los compañeros de viaje es, sin duda, descender por el río con unos flotadores especiales para ríos ¡qué grandes recuerdos!
Praia do Espelho
Continuamos muy cerca. Quien esté en el sur de Bahía tiene que conocer la Praia do Espelho (Playa del Espejo). Considerada, y no solo por mí, como una de las playas más bonitas de Brasil. El acceso es un poco difícil, si va en coche tendrá que dejarlo en la zona de estacionamiento, pero las vistas lo compensan todo.
Acantilados impresionantes, aguas cristalinas y marisco para degustar. Los precios pueden ser un poco más altos que en otras zonas, por eso ir y volver el mismo día es lo ideal. Además de pasear, párese a tomar el sol o un agua de coco. La playa tiene una atmósfera completamente distinta al resto. Y no olvide de hacer muchas fotos, no querrá olvidar cada detalle.
Praia do Forte
Si usted conoce el proyecto Temar, destinado a cuidar tortugas, probablemente conozca la playa como un estandarte de dicho proyecto. La conservación de la naturaleza es un tema serio allí. Tanto es así que también está el Instituto Baleia Jubarte, que forma parte de la protección de esta especie.
En la reserva ecológica de Sapiranga puede usted ir caminando, en bici e incluso a caballo. Los senderos están bien señalizados y cuentan con una flora difícil de ver en otro lugar. Si quiere algo más extremo en medio de esta tranquilidad, también puede ¡alquilar un quad!
En la noche, el pueblo es el lugar donde comer, beber y oír música, además de las tiendas de souvenirs en las que puede llevarse un recuerdo del nordeste de Brasil con usted.
Praia do Gunga
Hablar de la región de Alagoas es tener una inmensa lista de playas paradisíacas que visitar. De norte a sur de la región podrás encontrar piscinas naturales, aguas claras y cálidas, buena comida y un recibimiento maravilloso del pueblo alagoano.
Lo mejor que puedes hacer en la playa do Gunga, en primer lugar, es relajarte y aprovechar un día maravilloso en la playa, ya sea en el mar o en el Lago do Roteiro (de agua salada). Después de conocer la zona, recomiendo encarecidamente un paseo en carruaje por las dunas y conocer el mirador. Hay también otras rutas interesantes si va en barco, saliendo de la Barra de São Miguel puede ver corales y peces exóticos.
Hay muchos quioscos y normalmente no hay una consumición mínima, aunque hay que tener cuidado y estar atento, sobre todo, en temporada alta y fines de semana.
Japaratinga
El norte de Alagoas es también un sitio de obligada visita. El litoral alagoano tiene muchas playas, pero Japaratinga tiene algo especial que me conquistó y es difícil que no conquiste a cualquiera. Pasear por Japaratinga es una experiencia inolvidable. Como está muy cerca de Maragogi, la región tiene piscinas naturales que son una maravilla. Se puede ir hasta allí en barcas de pescadores y sentirte así un poco mas cercano a la cultura local. Hay que informarse antes de visitar las piscinas porque cuando hay alta mar desaparecen.
Maragogi
No podemos dejar a un lado la merecidamente reconocida Maragogi, las piscinas naturales más codiciadas del lugar. Debes apuntarte con antelación a esta visita, puesto que es una reserva natural que hay que proteger. Llegando a las piscinas usted tendrá toda la experiencia en las playas, con comidas y bebidas ¡dentro del agua!, rodeado de peces y corales, un lugar ideal en el que bucear.
Observar toda esta belleza nos recuerda por qué el nordeste brasileño es un paraíso al que siempre vas a querer volver.
Porto de Galinhas
Es otro punto de Brasil que enamora a todo el mundo. Localizado en la región de Ipojuca, Porto de Galinhas, tiene de los paisajes más bonitos del nordeste, que reúne naturaleza, diversión, sobretodo en temporada alta, y un clima de relax. Todo en uno. No es casualidad que haya sido nombrada numerosas veces la playa más bonita de Brasil.
Una vez en la playa principal, es posible ir hasta una barrera de corales que hay cerca, pero llegue temprano puesto que hay que coger número para ir en grupos a visitarlas y estos se acaban rápido. Si puede, haga el paseo en carruaje que te conducirá a tres playas diferentes y termina en el Puntal de Maracaípe, dentro de un río, donde contemplará la puesta de sol más increíble que jamás pudo imaginar.
Colhetas
Piedras, colinas y un paisaje deslumbrante. Esa es la seña de identidad de la Praia de Calhetas, en Pernambuco. Tan cerca de Recife (capital de la región de Pernambuco) y al mismo tiempo tan tranquila y conservada. Para quien quiera jugar literalmente en el mar, tiene tirolinas y un teleférico que te lleva a la arena.
Quien quiera conocer el entorno, puede hacer el sendero hasta la playa de Gaibu. Es una buena opción para llegar allí, quedarse en Porto de Galinhas y ya conocer todo de una sola vez.
Praia da Pipa
El Río Grande del Norte alberga una belleza indescriptible. Paradisíaca, la playa de la Pipa es aún un buen lugar para la gente que quiere practicar surf, remo, sandboard, entre otros. La playa está en el mayor santuario ecológico del estado y también quedó entre las playas más bonitas de Brasil.
Si no tienes posibilidad de ir en coche, hay muchas otras opciones: en barco, a pie, en bicicleta, o incluso a través de agencias de viajes que te llevan y te traen.
La playa recibe mucha gente joven y la temporada alta hay muchas fiestas, pero también es posible descansar, disfrutar de las vistas y pasear por los bellos rincones que esconde.
Jericoacoara
Los dichos populares suelen existir por una razón, y en este caso Jericoacoara tiene uno que le han puesto cariñosamente los amantes de “Jeri”: todos los que van a “Caerá” querrán conocer. Un pueblo de pescadores que recibe gente de todo el mundo.
Por las calles de arena la mejor forma en la que desplazarse es con carruaje, lo que te brinda la oportunidad de un bonito paseo, así como la opción de ir a caballo. Los deportes extremos también están contemplados. El carruaje debe de ser contratado a las personas locales y con ellos es posible conocer la playa de Tatajuba, por ejemplo.
El agua es clara y caliente, típica del nordeste. La naturaleza es la mejor parte de esta zona.
Cuando hablamos del Nordeste de Brasil, no nos faltan lugares para visitar. Por eso, para economizar y aún así hacer todo lo que te gustaría, tienes que hacer dos cosas: hablar con los locales es siempre una buena estrategia, sobre todo para comer bien y gastar poco, y la segunda es planear el viaje bien, organizando todos los puntos que desea conocer y aprovechar el viaje para descubrir muchos otros lugares encantadores de esta región tan apasionante.