Poco respeto por las normas y escasos controles
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Los escasos controles del área de Tránsito no sólo se hacen evidentes en horarios pico y en el centro sino también de noche y en sectores menos concurridos y, ni hablar, en lugares alejados del distrito, donde la vigilancia no llega.
Tal es el caso de Costa Bonita, donde los residentes denuncian que funcionan por lo menos tres pistas no autorizadas de motos y areneros a escasos 100 metros de la zona poblada. Si bien el tema no es nuevo, sí ha ido creciendo en el último tiempo y con un control inexistente.
Como en el balneario la actividad de por sí escasa, las motos entran y salen a toda velocidad sin tomar ningún recaudo, lo que se torna peligroso para quienes viven en el lugar y se manejan caminando entre las casas. Los vecinos no piden que se prohíban las pistas sino que se armen en un lugar apropiado y que tenga cierta regulación para evitar accidentes. Lo que sucede es que al no haber ningún control, cada uno hace lo que quiere.
De todas maneras, no hace falta irse tan lejos para detectar irregularidades en el tránsito. En el sector de la Jesuita Cardiel, de avenida 42 y hasta el puente Dardo Rocha, periódicamente se realizan picadas de motos a la noche y, pese a que esto también sucede desde hace años, nunca pudieron erradicarlas del todo. A veces desaparecen por un tiempo, pero tarde o temprano, reaparecen las carreras en esta avenida que es casi una ruta. Cada tanto, salen los vecinos a quejarse, con pocos resultados.
Después lo de siempre, quizás agravado por la falta de control de estos últimos meses. Autos en doble fila, estacionados en lugares no permitidos o tapando las bajadas para discapacitados u otros directamente arriba de las veredas, obstaculizando el paso de los peatones.
Otro tema que nunca se resuelve son los camiones que descargan en el centro a cualquier hora, complicando aún más el tránsito. Pese a que hay carteles con los horarios estipulados, son pocos los que los respetan.
Un párrafo aparte merece la salida de los chicos de las escuelas. Los padres no quieren caminar ni una cuadra para ir a retirar a sus hijos y no tienen mejor idea que estacionar en la puerta, en doble fila. Pero el problema es que lo quieren hacer todos y los inspectores brillan por su ausencia, aunque también hay que decir que no pueden estar en todos lados. De todas maneras, esto pasa en las escuelas céntricas, donde por supuesto la situación se agrava porque el tránsito es más concurrido, pero también pasa en la calle 70, en la avenida 74, en la calle 85 y sigue la lista, porque esto se repite en todos los establecimientos.
Primero la responsabilidad por el caos que es el tránsito por momentos, es de los mismos conductores que no respetan las normas. A esto se le suman, lamentablemente los escasos controles del municipio, que hacen que el descontrol se agudice. Es de esperar que cada uno, asuma la responsabilidad que le toca, quienes manejan vehículos o incluso los mismos peatones que a veces tampoco respetan las normas, tomen mayores recaudos y tengan respeto por el otro y el Estado municipal, que cumpla con su función de ordenar la circulación de los vehículos para brindar mayor seguridad.