Podría quedar libre Martín Ríos, el asesino de Alfredo Marcenac
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Luego que la Justicia lo declaró “inimputable” y decidió su internación en el pabellón de Psiquiatría de la cárcel de Ezeiza, los padres del “Tirador de Belgrano” pretenden que sea derivado a un centro asistencial de menor seguridad
Hace unos meses, los padres del asesino Martín Ríos, declarado “inimputable” por jueces de la Capital Federal al considerarlo esquizofrénico, solicitaron una vez más al Juzgado de Ejecución Penal que “el paciente” sea derivado a un psiquiátrico de menor seguridad.
Actualmente y como el magistrado denegó el pedido, los familiares hicieron un nuevo reclamo al Tribunal de Casación, cuyos jueces deben definir al respecto. De resolver favorablemente a la requisitoria y que Ríos acceda a un hospital o institución psiquiátrica de sistema abierto, al poco tiempo podría quedar en libertad.
Inclusive, algunos peritos médicos que lo examinaron entendieron que ya “estaba mejor, extrañaba a su familia y que la situación de encierro lo perjudicaba”.
La víctima del llamado “Tirador de Belgrano” fue Alfredo Marcenac y su familia desde Necochea advirtió esta situación que se plantea con la posibilidad que el asesino del joven estudiante de la Carrera de Kinesiología, pueda ser trasladado a un lugar sin tanta seguridad.
En estos momentos, Martín Ríos está alojado en un pabellón para pacientes psiquiátricos considerados “peligrosos” y fue beneficiado por la decisión de los jueces capitalinos de declararlo “inimputable”, es decir, cuando mató a Marcenac no comprendía el acto que cometía.
“Este asesino que cometió una masacre y que en otras sociedades tendría el castigo de la prisión perpetua, en nuestro país fue declarado inimputable y hay riesgo que lo premien derivándolo a un hospital o institución psiquiátrica de sistema abierto, lo que le permitiría al poco tiempo quedar en libertad”, señaló Mónica Bouyssede.
La madre de Alfredo Marcenac recalcó que Ríos “es un verdadero peligro para la sociedad y de contar con un sistema abierto de internación hasta podría volver a matar”.
Martín Ríos mintió
Mónica Boyssede habló anoche con Ecos Diarios y frente al panorama judicial planteado en los últimos tiempos, reconoció que “se cumplió con lo que señalamos desde el principio: Martín Ríos mintió, comprendió la gravedad de sus actos y usó la locura como una estrategia para evitar la cárcel”.
Consideró que “si este hecho hubiera ocurrido hoy, aquí o en cualquier otra ciudad del mundo, los medios de comunicación, posiblemente, estarían hablando de una masacre y la Justicia estaría trabajando para condenarlo con la pena máxima que puede imponer el sistema jurídico. Pero nada de esto ocurrió con el asesino Martín Ríos”.
Añadió que el asesino de su hijo ahora “está buscando quedar en libertad. Actualmente, como el juez de Ejecución Penal denegó el pedido que habían hecho sus padres, éstos optaron por la nueva instancia en el Tribunal de Casación para que sea enviado a otro lugar menos seguro”.
Por justicia
La mamá de Alfredo consideró que “la Justicia puede y debe, por primera vez en estos 11 años, proteger la vida de todos, impidiendo que este asesino salga del sistema de máxima seguridad en que se encuentra, porque si lo dejan libre, volverá a matar”.
Por el momento, el “Tirador de Belgrano” que, absurdamente terminó con la vida de un inocente, sigue internado en el pabellón de Psiquiatría de la cárcel de Ezeiza, en el Gran Buenos Aires.
De un paseo por el barrio al dolor y muerte
El 6 de julio de 2006, a las 5 de la tarde, un psicópata con un arma autorizada por el Estado argentino, comenzó a disparar contra la gente que caminaba por la tradicional avenida Cabildo, en la ciudad de Buenos Aires.
Esas balas desenfrenadas mataron a Alfredo Marcenac e hirieron a seis personas más, entre las que se encontraban Juan Pablo Arrate y Pablo Jagoe, quienes caminaban junto a “Freddy” en pleno barrio de Belgrano. La jornada tranquila se tiñó de muerte, conmoción y dolor.
Martín Ríos ya había realizado tres ataques anteriores; disparó a un tren de pasajeros, a un colectivo de línea y contra un grupo de clientes de una confitería, hiriendo a otras cinco personas. Los medios periodísticos lo bautizaron como “El Tirador de Belgrano” y durante los juzgamientos salió indemne: los jueces lo declararon “inimputable”.
Preparado para matar
Usaba un arma considerada de guerra, con balas talladas para que ocasionaran un daño mayor a sus víctimas. En cada ataque que cometió, planificó la huida. Cuando lo detuvieron tenía el arma que utilizó todos en los hechos, cargada, con 37 municiones en la riñonera.
En aquel momento, el asesino estaba preparando un nuevo ataque, pero el personal policial logró reducirlo y detenerlo antes que cometiera una nueva masacre.
A partir de una burda mentira que pergeñaron los peritos de la defensa de Martín Ríos, con la aprobación de algunos psiquiatras del Cuerpo Médico Forense, éstos lo hicieron pasar por “loco” y la Justicia después hizo lo suyo.
Dos sentencias favorecieron al “Tirador de Belgrano” y le impusieron una medida de seguridad. Por ello, terminó en la unidad penitenciaria de Ezeiza, en el pabellón de pacientes psiquiátricos peligrosos, de donde “supuestamente” no saldría nunca.
Otra vez, la Justicia, tendrá un nuevo veredicto en poco tiempo más acerca del “destino” del individuo que mató a un joven inocente. ///