Polémica en torno a los restos de 33 aborígenes que están en Quequén
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Son reclamados por una comunidad indígena de Tierra del Fuego. El investigador Ricardo Guichón ya trabaja en su devolución
Entre 2007 y 2013, un grupo de científicos de la Unicen y el Conicet, entre ellos el investigador Ricardo Guichón, exhumaron los restos de 33 hombres, mujeres y niños selk’nam (miembros de la comunidad nativa de esa zona) para traerlos a Quequén, donde serían investigados.
El Gobierno de Tierra del Fuego había autorizado en aquel momento el movimiento de estos restos pero ahora, un medio de esa provincia dio a conocer las palabras de uno de los miembros de aquel pueblo originario en las que acusa a Guichón de no haber devuelto nunca los cuerpos.
Ante el pedido que se hizo público, el investigador de nuestro distrito dejó en claro su propósito de devolver los restos, aunque no cuente con el respaldo económico suficiente que requiere el traslado. Asimismo confirmó que ya está trabajando para hacer la devolución correspondiente.
Grave acusación
Según publicó el diario El Sureño, matutino que informa en Tierra del Fuego desde 1991, el historiador y miembro activo de la Comunidad Indígena, Miguel Pantoja, había señalado días atrás que “para poder realizar este estudio, los científicos se juntaron con gente de mi comunidad un año antes de realizar las excavaciones, no para consultarlos, sino simplemente para informar que iban a hacerlo. Es decir que violaron el protocolo de consulta previa libre e informada, un derecho constitucional que ampara a los Pueblos Originarios”.
Miguel Pantoja afirmó, además, que su hermano permitió que los científicos encabezados por Guichón, le tomaran una muestra de saliva para la investigación, tal como lo hicieron otros integrantes de la Comunidad Rafaela Ishton. “Guichón hizo esto con el permiso de los salesianos y nunca tomaron en cuenta la opinión de nuestro pueblo. Muchos no estuvieron de acuerdo, entonces hablaron con los que menos resistencia tenían”.
“Yo creo que los científicos lo hicieron para no encontrar resistencia ni desaprobación y poder hacer la exhumación. Está la enorme posibilidad de que mi tío abuelo se encuentre entre los restos de los niños que fueron exhumados del cementerio”, aseguró.
La versión de Guichón
En diálogo con Ecos Diarios, Ricardo Guichón, que trabaja desde hace años en nuestra ciudad como investigador, contó con un tono de tristeza y cansancio que estaba al tanto de estas acusaciones a las que catalogó como “muy duras”. Además, afirmó que está preparando un comunicado para enviar, en el cual busca explicar los motivos de las demoras. También afirmó que lo llamaron de varios medios fueguinos.
Antes de enviar estos documentos, los compartió con Ecos Diarios y en ellos dice que se encuentran “organizando el regreso de todos los cuerpos recuperados y estudiados del cementerio de la antigua Misión Salesiana ‘Nuestra Señora de la Candelaria’ de Río Grande”.
“Es una tarea compleja porque se trata de restos humanos de 33 personas y materiales asociados. Recientemente, recibimos los últimos resultados de ADN mitocondrial desde el laboratorio de la Universidad de Arizona, en USA, para confirmar el origen nativo americano o no. Cabe señalar que pese a que se realizaron varias pruebas, algunos pocos casos no permitieron la identificación por ADN por problemas de conservación”, se indica en el comunicado.
“Ajustando detalles”
“Estamos en contacto con las autoridades provinciales para ajustar detalles del traslado. Pese a que hemos tenido reuniones y charlas con miembros de la comunidad selk´nam, tanto en Río Grande como en Tolhuin, vinculadas a la información que estamos obteniendo como al regreso de los cuerpos y la información identitaria, entendemos que sería muy bueno tener un espacio de diálogo continuo”, escribió Guichón para tranquilizar a las personas que dudaron de su palabra ante el retraso.
“El traslado debe realizarse en avión con procedimientos especiales de acuerdo a las actuales reglamentaciones. Aún no se definió la fecha exacta del traslado, aunque esperamos realizarla en los próximos meses. La cuestión económica es un aspecto importante en un traslado de estas características”, afirmó el investigador que cree que tendrá que costear los gastos de traslado de su propio bolsillo, dado que no hay suficientes fondos de parte de Conicet.
“Nos gustaría que el proceso de regreso incluya a todos los actores interesados y que el destino de los cuerpos así como del material asociado a cada uno y que tiene vinculación con sus identidades pueda ser observado y que cada integrante de la comunidad pueda hacer preguntas, expresar sentir y pensar sobre cuestiones altamente sensibles”.
La investigación
Según contó Guichón, los estudios realizados en Quequén no están orientados a determinar genealogía dado que eso resulta muy costoso, pero sí pueden sugerir si un determinado cuerpo tiene una identidad nativo americano de la zona o no, desde el punto de vista biológico.
Finalmente, respecto a la acusación de Miguel Pantoja de haber violado el protocolo de consulta previa libre e informada, explicó que “un conjunto de leyes de repatriación recién son reglamentadas en el 2010 por el gobierno nacional” y que, por lo tanto, “en el 2006 no estaba reglamentada la ley respecto del proceso de consentimiento libre informado”. “Más allá de tener los permisos, hablamos con los representantes de la comunidad selk´nam en ese momento. Hablamos y ellos vinieron al cementerio antes de comenzar los trabajos. No firmamos ningún documento. Sin embargo las personas con las que hablamos hicieron honor a esas palabras dado que aún hoy no lo desmienten”, concluyó, al mismo tiempo que afirmó que “de aquí en más nos gustaría hacer las cosas de otra forma”.