Regular el uso de espacio público en la práctica del running
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Proyectan una ley a nivel provincial, con diversas exigencias. En Necochea se cuestiona el usufructo comercial de la actividad en el Parque
La práctica grupal del running en espacios públicos de la ciudad ha tenido en Necochea, como en distintos lugares del país, un explosivo crecimiento de cuatro años a esta parte.
Lejos de pasar desapercibida, desde el ámbito político la cuestión ha empezado a ser considerada, ya sea por la inquietud que genera el saber quiénes están a cargo de estas prácticas; qué prevenciones se toman para proteger la salud de los que participan de las mismas; y hasta cuestionando el usufrutuo económico que hacen los encargados de coordinar dichos grupos de runners.
En ese sentido recientemente se conoció un proyecto de ley de un diputado marplatense para regular la disciplina a nivel provincial; y en el orden local la concejala Eugenia Vallota hizo un pedido de informe al Ejecutivo sobre la supuesta explotación comercial de la práctica.
Pagar un impuesto
Coincidente con el pedido de explicaciones a nivel local, en Mar del Plata cobró fuerza la idea de instrumentar el cobro de un impuesto a quienes hacen uso de espacios públicos, ya sea calles, playa, plazas o parque.
La misma se basó en un proyecto similar gestado en Córdoba, para que los instructores “callejeros” abonen tasas municipales como lo hace cualquier gimnasio.
«En los gimnasios privados el Estado tiene el control a través de la habilitación municipal y la tasa de seguridad e higiene», mientras que los preparadores físicos que trabajan al aire libre «se encuentran exentos de dichas cargas», expresó oportunamente el concejal marplatense Guillermo Volponi, al formular su iniciativa en el recinto deliberativo.
La posición despertó un manifiesto rechazo no sólo de los cultores del running, sino de buena parte de la población vecina que consideró que la regla atentaría con la difusión del deporte saludable y hasta expusieron que sería negativo desde el punto de vista turístico.
Asimismo se objetó que antes de exigir una retribución, el Estado debería procurar la construcción de baños públicos en los paseos que se usan habitualmente.
Por su parte el reconocido ex atleta y entrenador, Leonardo Malgor, citó: “No conozco lugar del mundo en el que el Estado cobre para salir a correr…”
En contrapartida no fueron pocos los que mostraron su molestia por la colocación de colchonetas, conos, pelotas y otros elementos para los entrenamientos, preferentemente en plazas.
La propuesta de Abad
Rápido de reflejos, el diputado provincial por Cambiemos, Maximiliano Abad confeccionó un proyecto de ley para regular la actividad en territorio bonaerense.
El instrumento contempla la creación de un registro de Grupos de Running Seguros siendo la Subsecretaria de Deportes bonaerense el ámbito de aplicación. Entre otras cosas serán requisitos para la inscripción que los coordinadores acrediten título o certificado habilitante, conocimientos de RCP certificados y la contratación de un servicio médico ambulatorio con cobertura para todo el grupo.
También los integrantes del grupo de running deberán tener sus constancias de aptitud física, adjuntando certificado médico y estudio de ergometría, teniendo estos estudios que actualizarse en forma anual, y siendo obligatorio para el coordinador del grupo contar con la documentación de cada participante que se incorpore al grupo a partir de la inscripción en el registro.
La posible futura norma deja en claro que no podrá imponerse ninguna precepción fiscal dineraria a los Grupos de Running Seguros debidamente registrados, ni por el uso del espacio público ni por el desarrollo de la actividad.
En Necochea
En el caso de nuestra ciudad, la concejala Eugenia Vallota (Cambiemos) presentó un pedido de informes al Departamento Ejecutivo, para conocer si los encargados de los grupos de corredores o runners iniciaron los correspondientes expedientes para hacer uso transitorio del espacio público, con el fin de hacer actividades deportivas de carácter comercial, en un área del parque Miguel Lillo.
La edil argumentó que la ordenanza vigente no permite este tipo de uso permanente, apuntando como supuestos infractores a quienes llevan adelante las actividades en el sector de avenida 10 y 91 y adyacencias.
Asimismo hizo mención a “la desigualdad de condiciones para quienes tienen establecimientos deportivos que cuentan con habilitación y deben abonar también los servicios y las tasas correspondientes”.
Vallota acotó en su presentación que “hay que tener en cuenta que cualquier actividad de este tipo, si no cuenta con un seguro para quienes acuden y hay un accidente lo paga el Estado”.
Otras disciplinas
Producto del cambio de costumbres en cuanto al cuidado de la salud, el físico y el medio ambiente, se han multiplicado en nuestra ciudad diversas prácticas al aire libre, además del running.
Una de ellas son los grupos de ciclismo, tanto competitivo como de travesías por el Parque, caminos costeros y la ribera del río.
También últimamente se suelen ver grupos haciendo clases aérobicas en la plaza Dardo Rocha y desde hace años se usan las plazoletas de las avenidas 58 y 59 para corridas en grupo y prácticas futbolísticas.
En cuanto al Parque Lillo, es común ver a adiestradores de perros entrenando a los mismos, que cobran tal servicio a los dueños de los canes.///