Por ambientes libres de humo
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Esta semana que pasó se recordó el Día Mundial sin Tabaco, una fecha establecida por la Organización Mundial de la Salud para concientizar acerca de los efectos nocivos del cigarrillo.
Si bien no estamos en condiciones de decir si se fuma menos o no con respecto a décadas pasadas, claramente sí se ha avanzado en lograr ambientes libres de humo que beneficia principalmente a aquellos que no fuman.
A partir de 2009 en nuestra ciudad, se aprobó una ordenanza en coincidencia con normas nacionales y provinciales, que aún sigue vigente, en la que se prohibía el consumo de tabaco en todos los lugares públicos cerrados y lugares de trabajo, tengan o no atención al público. También en los medios de transporte de pasajeros, en los establecimientos de salud y educativos, en bibliotecas, locales comerciales, teatros, museos y “toda entidad de injerencia pública municipal”. Además se establecía que los lugares gastronómicos, como restaurantes, cafés, bares y boliches, debían crear ambientes libres de humo y, sólo cumpliendo determinadas medidas, podían generar un espacio para fumadores.
A 10 años de que se aprobó la norma, hay que decir que en líneas generales se cumple y que incluso se ha logrado cambiar los hábitos de quienes fuman porque hoy en día a nadie se le ocurriría prender un cigarrillo en un restaurante o atender una oficina pública fumando en la cara del contribuyente, cuando antes era cosa de todos los días. Hoy se ve en todos los restaurantes y cafés, que la gente sale afuera para fumar, algo que se ha convertido ya en una costumbre. Por supuesto que se logró después de años de campañas a nivel nacional en contra del cigarrillo y de la necesidad de respetar al que no fuma, además de la aplicación de las leyes provinciales y municipales.
Antes se veía a los actores y conductores fumando en la televisión y hasta los profesores universitarios en medio de la clase, algo que ya a esta altura está hasta mal visto.
Por supuesto que toda ley, tiene excepciones y aún quedan aquellos que se resisten a cumplirla. En los boliches, por ejemplo, es difícil el control y, en más de una oportunidad, se ven personas fumando en lugares no permitidos, aunque menos que antes.
En la Municipalidad también se ha visto a empleados y políticos en oficinas cerradas fumando, pese a que el lugar ha sido declarado “ambiente libre de humo”, aunque no en los sectores de atención al público.
Todavía también queda algún desactualizado a los tiempos que corren, que ingresa a un comercio fumando o que incluso no apaga el cigarrillo al subir al ascensor. De todas maneras, el tema está presente en la población y siempre hay alguien dispuesto a llamar la atención del infractor.
Ha habido también algunas propuestas de difícil aplicación para establecer sectores libres de humo en los balnearios en las que todavía no se ha avanzado. En este aspecto, no sólo puede llegar a molestar el humo sino principalmente las colillas de cigarrillo que se arrojan en la arena y en el mar, contribuyendo a la suciedad de la playa.
Más allá de que en varios aspectos, se haya avanzado, todavía falta y es necesario seguir trabajando con fuertes campañas para reducir el consumo de cigarrillo no sólo en el espacio público sino también en el espacio privado, con el objetivo de privilegiar la salud y avanzar hacia una mejor calidad de vida de todos los ciudadanos.///