Por amor al blues: una escuela gratuita, abierta a la comunidad
Juan Pablo Del Hoyo es su coordinador. Hay clases de guitarra y armónica, además de un acercamiento a la historia y la cultura de ese género musical
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El blues como música, como historia y, sobre todo, como punto de encuentro. Con esa premisa funciona desde hace tres años la Escuela de Blues, una propuesta que recientemente encontró un nuevo espacio en las instalaciones de la Fundación Educacional de la UPC, que cedió gentilmente el lugar para el desarrollo de las actividades.
Todos los sábados, desde las 17, se brindan clases gratuitas y abiertas a la comunidad de guitarra y armónica, con el blues como eje. La propuesta está a cargo de Juan Pablo Del Hoyo, quien además incorpora en algunos encuentros aspectos vinculados con la historia y la evolución de este género musical.
“La idea es generar un espacio donde se pueda difundir y aprender este estilo y su historia, y también generar un punto de encuentro desde la cultura”, explica Del Hoyo,
Para todas las edades
La Escuela no establece límites de edad y recibe alumnos de distintas generaciones. La inscripción es gratuita y, aunque el ciclo ya comenzó, todavía existe la posibilidad de incorporarse para quienes cuenten con conocimientos básicos de guitarra o armónica.
“Es para todas las edades, no hay límite, ni restricciones”, apunta Del Hoyo
La propuesta combina teoría y práctica. Las clases de armónica están a cargo de Isaías Martín Gómez, mientras que Carlos Varosio es el responsable de la enseñanza de guitarra.
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Del Hoyo destaca especialmente la modalidad de enseñanza de ambos docentes y reconoce que, después de tres años de gestionar la Escuela, este año él mismo decidió convertirse también en alumno para estudiar armónica.
“Es importante señalar que nunca es tarde para aprender algo en la vida. Y la música, a través del blues, es una puerta de entrada interesante”, sostiene.
Claro que aprender requiere también compromiso. “A veces la sencillez no significa facilidad. El blues es un estilo musical que puede aprenderse, pero hay que practicar; no basta con venir los sábados. Después tenés que practicar en tu casa”, advierte.
Música nacida de la adversidad
A criterio de Del Hoyo, acercarse al blues implica también conocer su historia y comprender las circunstancias sociales y culturales que le dieron origen.
Considera que se trata de una expresión surgida “desde lo más profundo del alma”, vinculada con las aflicciones y las adversidades, y con el encuentro -muchas veces forzado- entre las culturas afroamericanas y europeas.
De ese cruce cultural surgieron expresiones como el blues, el gospel y el country, aunque su interés se concentra particularmente en el primero.
El género tiene además una historia singular en la Argentina. Del Hoyo destaca el papel pionero que tuvieron, desde la década del ’60, grupos y músicos como Manal, Los Gatos, Pappo y Luis Alberto Spinetta.
“En Argentina hubo algo muy adelantado. Hicimos nuestro blues también”, afirma.
A esa tradición se sumaron posteriormente artistas y bandas como Memphis y La Mississippi, mientras que el género fue adquiriendo una presencia cada vez mayor en distintas regiones del país.
“Hoy en día el blues ha crecido exponencialmente. Hay una vanguardia muy interesante en todo el país”, sostiene.
En ese contexto, la Escuela también procura acercar a sus alumnos a músicos de la región. En los cierres de ciclo suelen presentarse artistas invitados para que los participantes puedan escucharlos y compartir una experiencia directa con la música.
Un punto de encuentro
Más allá de lo estrictamente musical, Del Hoyo pone el acento en el carácter social y cultural del proyecto.
El objetivo, explica, es construir un espacio de encuentro en torno a una expresión artística que permita dejar de lado diferencias y generar vínculos a partir de intereses compartidos.
“Se trata de generar un punto de encuentro desde la cultura, que es lo que nos une. Un lugar donde no nos peleamos por diferencias, sino que nos encontramos a compartir algo que nos gusta”, resume.
En ese sentido, considera que la cultura necesita necesariamente de la comunidad: “Si no hay un contacto, si no estamos reunidos en comunidad, no podemos generar eso”.
Una historia personal
El vínculo de Del Hoyo con el blues comenzó cuando era muy joven. Fue a través de Pappo que descubrió el género y, posteriormente, llegó a sus manos un cassette con canciones del primer disco de los Rolling Stones, muchas de ellas vinculadas directamente con la tradición blusera.
También recuerda especialmente la década del ’90, cuando la paridad entre el peso y el dólar favoreció la llegada a la Argentina de numerosos músicos estadounidenses de blues.
Su acercamiento a la música como intérprete, sin embargo, llegó mucho más tarde. Después de dos décadas dedicadas a la gestión de eventos culturales, hace aproximadamente cuatro años decidió darle un lugar más importante a la guitarra.
Luego comenzó a cantar con “Bandoleros”, banda de la que forma parte y con la que recorrió distintos escenarios, participó en festivales y también organizó encuentros musicales en Necochea.
“En estos cuatro años hemos viajado por varios lugares, tocando en festivales y organizando otros en Necochea. La música es algo que viene desde el alma, es sanadora. El blues lo es”, afirma.
Actualmente, “Bandoleros” también incorpora canciones de música country a su repertorio, sin abandonar el blues.
Además, Del Hoyo integra La Orden del Blues Costero, un grupo conformado por músicos de Bahía Blanca, Mar del Plata, Tres Arroyos y Necochea. La formación ya cuenta con discos grabados y, según destaca, mantiene una fuerte relación entre sus integrantes.
Una muestra en noviembre
La Escuela de Blues tendrá además una instancia de presentación abierta a la comunidad el próximo 7 de noviembre, en el marco de la actividad que viene desarrollando durante el año.
La convocatoria, en definitiva, no se limita a quienes ya saben tocar. La invitación está dirigida a quienes quieran acercarse a la música, aprender, conocer la historia del blues y, fundamentalmente, compartir un espacio con otros.
“Volviendo al Club de Blues, que funciona en la Fundación Educacional de la UPC, puedo afirmar que es una hermosa movida, a la que puede sumarse todo aquel que tenga ganas. Será bienvenido”, concluye Del Hoyo.
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