Por devoción a la Virgen, caminaron hasta Costa Bonita
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2020/02/procesion.jpg)
Con esta actividad culminan las fiestas patronales de Nuestra Señora de Lourdes
Ayer, con la procesión hasta la gruta de la Virgen de Lourdes, en Costa Bonita, culminó la celebración de las fiestas patronales con la presencia del obispo auxiliar de Mar del Plata, monseñor Darío Quintana, siendo acompañado por los párrocos Alejandro Martínez y Mario Fernández, además de un grupo de fieles quienes vivieron intensamente esta experiencia, contando tradiciones familiares y testimonios de veneración y devoción.
Hay quienes realizan la procesión hasta la gruta en Costa Bonita, desde hace más de 20 años, como el caso de Horacio Brizzi, oriundo de Ingeniero Maschwitz, partido de Escobar, aunque ahora está viviendo transitoriamente en Boulogne, partido de San Isidro.
Desde hace muchos años, más precisamente desde 1903 su familia tiene una casa en Quequén, ubicada al lado del hotel Quequén, la cual es monumento histórico nacional, y cada temporada vienen a disfrutar del verano y particularmente de la procesión de la virgen, a la cual asisten desde hace más de 20 años.
Aunque el 11 de febrero de 2016 Horacio tuvo un infarto y recordó que en el hospital de Necochea le salvaron la vida y lo trasladaron a Buenos Aires.
“A partir de ese año dejé de hacerla y no me arriesgo a caminar los 6 kilómetros, pero igual viene mi señora y hace el recorrido”, dijo, y afirmó que “se trata de una experiencia muy linda porque se genera un fervor religioso, siendo muy difícil de explicar. Yo soy ingeniero asique soy muy racional, entonces no puedo explicar algo emocional, pero de hecho funciona”.
Al mismo tiempo reconoció que a la virgen de Lourdes le tiene mucha veneración y es muy significativa porque es la patrona de Francia y sus abuelos eran franceses.
Horacio indicó que es catequista de los padres cuyos hijos toman la comunión, analizando que “son dos años intensos muy lindos pero después desaparecen, no hay continuidad. Sin embargo, siempre pensamos que un día la semilla prosperará”.
Inclusive, opinó que “estamos en un momento de un mundo muy consumista, donde la parte espiritual esta de lado. Yo me conformo con vivir intensamente con una linda familia”.
Para Gabriela Chiroli, quien concurrió a la peregrinación con su marido, su mamá y una amiga, manifestó que la virgen de Lourdes está incorporada en su vida. “Siempre recurrimos a ella por la salud física, mental, espiritual y del alma”, comentó.
Ella asiste todos los años, ya que es una tradición familiar.
“Toda la vida hice esta procesión, desde Mendoza, donde mi madre nos llevaba al santuario de la virgen en El Challao”, recordó.
Gabriela participó también el lunes por la noche del rosario iluminado que se hizo en la arena, donde se rezó por Ezequiel Bermejo, quien desapareció en el mar durante la competencia Rio-Mar, y también se pidió por el consuelo de sus familiares.
Devoción
Luisa Sánchez Sorondo, de Buenos Aires, concurre desde hace 6 años y se mostró muy emocionada al poder acompañar a la virgen, junto a sus hijos de 7 y 11 años.
“Me gusta esta virgen porque me comprometí hace 15 años, asiqué le tengo devoción. Vengo a dar gracias por la familia que tenemos y por nuestro país, para que la virgen nos siga cuidando y acompañando. Además le pedimos poder volver el año que viene”, expresó.
Asimismo, detalló que pide como lo hacía Cura Brochero, por las generaciones pasadas, presentes y futuras. “Además pido por todas las intenciones del papa Francisco, con respecto al tema de la solidaridad y la pobreza, donde 5 millones de niños mueren en el año y dijo que nos somos culpables pero si responsables y en este rosario pido a la virgen cómo podemos ayudar en esta causa”, relató.
Luisa también participa en la causa de difusión de María Antonia de Paz y Figueroa, apodada Mama Antula, quien puede llegar a ser canonizada como la primera santa argentina laica.
María Antonia de Paz y Figueroa, nació en Villa Silipica, Santiago del Estero, en 1730. A los 15 años desafió a su padre avisándole que no se casaría ni sería monja, tal era el destino programado para las mujeres de su época. A los 15 años decidió ser laica jesuita. Su familia la expulsó de la casa.
“En Roma se está estudiando el milagro para que sea santa, los médicos de la comisión analizan las causas del posible milagro y si es afirmativo el voto, sería canonizada”, indicó.
Su causa presenta el caso de una monja muy enferma, desahuciada, a quien el médico le había dicho que ya no había nada que hacer por su salud. Al regresar con su congregación las monjas comenzaron a rezar a Antula para que se recuperase. Se curó sin intervención médica. Eso sucedió en 1904 y al año siguiente se hizo la presentación de lo que luego fue considerado el primer milagro.///