Ayer el comercio estuvo abierto
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No hubo atención bancaria, ni recolección de residuos y tampoco circularon los colectivos. Oficinas públicas cerradas y las escuelas estatales casi sin actividad. En cambio, hubo quienes trabajaron normalmente
El paro general que impulsó la CGT se sintió en nuestra ciudad principalmente en el sector estatal, aunque también afectó la atención bancaria, la recolección de servicios y la circulación de colectivos. Sin embargo, hubo numerosas personas que fueron a trabajar normalmente, tal es así que el centro comercial estuvo abierto durante todo el día.
No obstante, hubo menos movimiento de gente que lo habitual por la falta de transporte público, los bancos cerrados y la actividad escolar que fue parcial porque sólo hubo clases en el sector privado.
Oficinas cerradas
El sector público fue donde más se notó el paro. Algunas dependencias nacionales, provinciales y municipales directamente estuvieron cerradas y otras funcionaron a medias, salvo la oficina de Anses, tanto en Necochea como en Quequén, que atendió normalmente. Esta vez, incluso, los trabajadores municipales se plegaron a la medida y llamó la atención que durante buena parte de la mañana hasta la Municipalidad estuvo con las puertas cerradas, por la falta de empleados.
En los hospitales, solo atendieron las guardias, debido a la adhesión de parte de los profesionales y también del sector administrativo.
Los bancos tanto los oficiales como los privados no atendieron al público, pero el Home Banking funcionó normalmente por lo que se pudo operar en forma online.
En el caso de la educación, la adhesión al paro entre los docentes superó el 70 % en las escuelas estatales, afectando principalmente el nivel primario. En el sector privado, en cambio, hubo clases casi normalmente, con algunas ausencias de profesores en el nivel secundario. Lo que sí se notó fue un alto nivel de ausentismo por parte de los alumnos por la falta de transporte público.
Sin micros
Durante las 24 horas no hubo circulación de colectivos urbanos, lo que complicó no sólo la presencia de los alumnos en las escuelas sino también a las personas que debían ir a trabajar. En muchos casos, desde el día anterior se reservaron remises o se recurrió a la bicicleta o a la caminata, en caso de distancias cortas.
Tampoco hubo recolección de residuos durante el día, pero a la noche se reanudó la actividad. La Terminal de Omnibus fue una desolación porque hubo entrada ni salida de micros.
Puerto Quequén estuvo paralizado, al igual que todos los puertos del país, ya que no hubo carga ni descarga de buques.
El paro, en líneas generales, lo único que logró fue complicar a un gran número de personas que ayer no pudo hacer trámites, ir a la escuela o ir a trabajar. Además la ciudad, en algunos barrios, quedó bastante sucia con las bolsas de residuos tiradas porque no hubo recolección e igualmente algunos vecinos sacaron la basura.
El paro número 41 desde la vuelta de la democracia
Se trata del paro general número 41 desde 1983, es decir, desde el regreso de la democracia. Todos los gobiernos desde ese entonces, recibieron críticas y protestas por parte de la Confederación General del Trabajo, entre otras centrales obreras, que paralizaron el país en las distintas épocas.
Los reclamos siempre han sido más o menos similares: que se cambie el rumbo económico. Los resultados de estas medidas de fuerza, también fueron los mismos: nunca han modificado nada, aunque siempre han generado importantes pérdidas económicas para el país, tanto para el sector estatal como para el privado.
Pérdidas
Según el gobierno nacional, estiman una pérdida de de 31.600 millones por el paro, que equivale al 0,2% del PBI.
El sector público se ve fuertemente afectado, ya que parte de sus ingresos provienen de impuestos a la producción de bienes y servicios. Un día de paro con menos producción es un día en el que se recaudan menos impuestos, lo que impacta en el balance de ingresos y gastos del gobierno nacional.
Sectores como la industria, la construcción y el comercio mayorista y minorista son los más afectados por el paro, ya que en Buenos Aires no van a trabajar porque se adhieren o porque no pueden movilizarse al trabajo. Por ende, sin trabajadores, la producción se interrumpe generando una pérdida económica. En nuestra ciudad, en cambio, en el sector privado, las distancias son más cortas, por lo que los trabajadores pueden caminar o tomar remis para ir a su lugar de trabajo, como lo han hecho en la mayoría de los casos.