Por las rutas de Europa
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José Pablo Feola debió emigrar a Europa hace 20 años. Allí se convirtió en transportista y convirtió la fotografía en un hobbie
Hace dos décadas, una de las periódicas crisis económicas del país impulsó a José Pablo Feola a dejar Necochea con su esposa y su hija y abandonar el país. Al principio extrañó tanto que tuvo que volver, pero hoy, con 49 años, disfruta de la vida en Europa.
Se ha convertido en un viajero incansable que ha recorrido la mayoría de los países de la Comunidad Económica Europea y tomado miles de fotografías que comparte en las redes sociales. Hace un mes estuvo en Noruega, en estos últimos 30 días también paseo por San Sebastián y recorrió la Bretaña francesa.
“Me fui sin haberme ido de Necochea”, aseguró José Pablo el viernes, vía telefonía IP desde Francia, país en el que piensa instalarse el año próximo.
Nunca lo imaginó, pero en el viejo continente se convirtió en transportista, un trabajo que en un principio no le gustaba, pero que un principio le permitió ganar dinero para tomarse vacaciones largas y visitar a su hija, que había vuelto a la Argentina.
Pero un día subió la bicicleta al camión y todo cambió. Desde entonces, cada vez que se detiene en algún lugar de Europa, sale con la bicicleta y la cámara fotográfica en busca de paisajes.
Cambio de paisaje
La primera vez que Feola viajó a Europa, con su hija pequeña y con quien ahora es su ex esposa, decidió instalarse en España, donde vivía su hermano mellizo, en Gandía, Valencia.
“Al principio es muy duro. Extrañaba muchísimo, incluso hasta lo que no me gustaba de la Argentina. Vivía con la valija al lado de la puerta”, afirmó.
Y no aguantó. Tuvo que regresar y trabajar con su padre, en Quequén. Pero sólo se pudo quedar un año, ya que la economía lo obligó a hacer nuevamente las valijas y regresar solo a Europa.
En Necochea, donde de niño José Pablo fue canillita en los veranos, nunca imaginó que un día se convertiría en conductor de camiones.
Pero cuando volvió a España y vio lo que ganaba su hermano como transportista, decidió sacar todas las licencias necesarias para convertirse en conductor profesional y comenzar a trabajar.
La principal motivación era que la profesión le permitía tomarse un mes y medio de vacaciones y con el dinero que ganaba podía volver a la Argentina a ver a su hija.
Pronto su hermano dejó la profesión y José Pablo continuó trabajando. Así pudo conocer casi todos los países de la Comunidad Económica Europea: Italia, República Checa, Escocia, Inglaterra, Irlanda, Bélgica, Holanda, Portugal, Luxemburgo, Alemania y, por su puesto, su país favorito: Francia.
En un principio no fue fácil, porque hace 20 años atrás, no había GPS y los conductores debían bajar del camión para preguntar. “Hablaba un poco de inglés, pero ir a Alemania, por ejemplo, era muy complicado”, explicó.
Además, a eso se le debía sumar que a él no le gustaba mucho el ambiente en el que debían desenvolverse en una época los transportistas.
Fue la fotografía lo que le permitió cambiar la perspectiva de su trabajo. La posibilidad de conocer y retratar con su cámara los paisajes impresionantes de Europa. “Cuando cargué la bicicleta todo cambió”, afirmó.
La cámara y la bici
En la actualidad existen leyes muy estrictas que los conductores deben respetar. Sí o sí tienen que descansar 45 horas semanales y los domingos sólo pueden conducir aquellos que transportan artículos perecederos, por lo cual Feola puede utilizar ese tiempo para salir en su bicicleta a buscar paisajes.
“Europa es preciosa”, dijo José Pablo, que tiene una inocultable preferencia por los paisajes franceses. “Para mí es lo más lindo. El año que viene me voy a vivir a Francia”, aseguró.
En la actualidad vive en España, en Vera de Bidasoa, una pequeña villa de Navarra. Sin embargo, es más el tiempo que pasa en las rutas. Su hija tiene en la actualidad 22 años y está radicada en Lyon, Francia, otro motivo por el cual José Pablo quiere irse a vivir a ese país.
Incluso, tiempo atrás viajó junto a una amiga de la adolescencia que reencontró en Europa, Cecilia Chatelain, a realizar un intercambio en Francia para aprender mejor ese idioma.
Pero el destino de Feola en Europa parece ser el viaje constante. Hace apenas un mes estuvo de vacaciones en Noruega, luego disfrutó de la Bretaña francesa y no desaprovechó su tiempo libre para salir a recorrer los alrededores de Vera de Bidasoa.
No obstante, siempre quiere volver de visita a Necochea, donde tiene familiares y grandes amigos, como Nicolás Caputo y Miguel Merlo y extraña los juegos de pelota en el Club Huracán.