Por los 10 años de la Marcha del Orgullo
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Colorida movilización. La comunidad LGBT se manifestó en el sector de la playa para reclamar por sus derechos. Terminaron con un festival de música en el Anfiteatro
Con una gran movilización en el sector de la playa, se realizó ayer la Marcha del Orgullo, a 10 años de la primera convocatoria, para reclamar una vez más que se cumplan los derechos de la comunidad LGBTIQ+ y denunciar la violencia y discriminación que sufre, aún en tiempos en los que pareciera que hay otra apertura.
Con una amplia bandera multicolor y bajo el lema “Que los prejuicios se los lleve el mar”, numerosas personas –en su mayoría jóvenes- marcharon por las calles céntricas de la Villa y terminaron con un festival en el Anfiteatro con la participación de bandas, artistas y DJ en vivo.
Después de las 18, comenzaron a concentrarse en 83 y 2, con llamativos vestidos, pelucas de colores, carteles, banderas y hasta barbijos representativos de la marcha. Desde ahí, pasadas las 19, empezaron a movilizarse hacia la peatonal 83, rumbo a la Comisaría Tercera, donde hicieron la primera parada, y luego se dirigieron a la Parroquia de Lourdes, en calle 6 entre 83 y 85. Después de hacer cánticos contra la Policía y la Iglesia, siguieron para el Anfiteatro en el Parque, donde la fiesta continuó hasta tarde, al ritmo de la música.
Desde los autos, la gente les tocaba bocina o saludaba, al igual que los que pasaban. Algunos aplaudían, sacaban fotos y acompañaban el reclamo y otros eran más indiferentes, pero de ninguna manera la marcha pasó inadvertida.
Los reclamos
Cuando llegaron al Anfiteatro, leyeron un documento, donde denunciaron discriminación y violencia explícita e institucional hacia las personas con identidades disidentes, reclamaron la falta de atención en salud y pidieron que se respete la confidencialidad de las personas con VIH positivo.
También hicieron un fuerte pedido para que se respete la ley de cupo laboral trans porque –según dijeron- “si bien se dice que se está de acuerdo, no se implementa”. Además, insistieron en la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral.
También sumaron reclamos vinculados al medio ambiente y rechazaron el proyecto para que petroleras exploten un sector del Mar Argentino, frente a nuestras costas.
Muy disidente y convocante
Biuji y Marina contaron que, a 10 años de la primera marcha, se puede decir que la gente la recibe con otra apertura y que también la movilización se ha convertido en un evento del verano necochense, destacándose entre las ciudades de la costa. No obstante, se dijo que “más allá de esto, sigue habiendo gente sexista, violenta y racista, pero en todo este tiempo también ha habido algún nivel de reflexión”.
Además, después de una década, se han sumado más personas a la marcha, incluso sin ser lesbianas, gay o trans participan de la actividad y acompañan el reclamo. También se suman turistas y otros viajan especialmente para estar presentes. “Es una marcha que tiene mucho contenido político, muy disidente y muy convocante”.
“Queremos visibilizar el reclamo, convocar, invitar, denunciar y llamar la atención para que más gente se sume a la lucha”.///