“Por poco no terminé con un disparo en la cadera”
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Señaló Rodolfo Ferrelli, más conocido como “El Bocha”, quien recibió un proyectil en un glúteo con orificio de entrada y salida durante la feroz balacera en el sector de avenida 59 y calle 28
“Ahora estoy descansando y me doy cuenta que, de milagro, no terminé con un balazo en la cadera, algo que me hubiera afectado mucho más. Estaba de costado cuando se produjo el intercambio de disparos mientras caminaba”, aseguró anoche Rodolfo Ferrelli, más conocido como “El Bocha”.
“A esa hora de la mañana, varias personas transitan por la zona porque concurren a sus trabajos y como la jornada estaba espléndida para caminar, por eso también yo disfrutaba de un paseo que pudo transformarse en una verdadera tragedia”, agregó el vecino.
Ferrelli tiene su casa en calle 28 entre avenida 59 y calle 61, a algo más de 50 metros de donde ocurrió ayer la tremenda balacera que dejó como saldo un efectivo policial del Operativo Sol herido en un tobillo y el propio jubilado lesionado en un glúteo.
El hombre caminaba por la vereda de numeración impar de avenida 59 entre calles 28 y 30, en sentido rotonda-puerto, cuando era alrededor de las 6.50 de la mañana que ya presentaba muy buen tiempo.
“Estaba hermoso el día (por ayer), a esa hora de la mañana suelen pasar muchas personas por el lugar, así que ni me imagino lo que hubiera sido si ocurría el intercambio de disparos en otro momento”, reconoció el vecino de calle 28.
Rodolfo Ferrelli puntualizó que “para mí hubo más de ocho balazos y un comisario de la Comisaría de la Villa me dijo que el proyectil de un calibre 45 puede llegar con fuerza hasta los 1.500 metros”.
“Nació de nuevo”
“Mi marido nació de nuevo, esa es la realidad”, expresó ayer la esposa de Rodolfo Ferrelli que atendió a los periodistas de Ecos Diarios en su domicilio, en momentos en que hizo un paréntesis de las labores de limpieza del patio externo.
El hombre herido fue asistido en el Hospital Municipal Ferreyra y anoche se encontraba en su domicilio descansando, luego de ofrecer una declaración testimonial ante la policía y también de ser examinado por el médico de la fuerza de seguridad.
“Escuché una serie de estruendos y pensé que eran los motociclistas que hacen ruido con las motos. Luego comencé a sentir un ardor y me pasé la mano que terminó toda ensangrentada, por eso que me preocupé en ese momento”, añadió otra de las víctimas de la balacera.
Explicó que mientras caminaba por la vereda de la avenida 59 en dirección a su casa, “un joven de unos 25 años me pidió auxilio y siguió corriendo. Luego supe que era un oficial de la Policía bonaerense afectado al Operativo Sol”.