Por qué es costoso llegar a tener un buen bife en el plato
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2021/07/bife.jpg)
Casi el 30% de lo que paga el consumidor, son impuestos. El criador obtiene un porcentaje similar y el carnicero un 9%
Culturalmente, aunque haya mermado con el correr de las generaciones el consumo de carne bovina, es el alimento por excelencia en la mesa de los argentinos y el precio pasa a ser un tema crucial para el consumidor, sobre todo en la actualidad inflacionaria que vive el país.
Hasta el momento en el que el cliente final adquiere la carne para llevarla a su mesa, está el proceso natural que comienza con la crianza del animal y que pasa por varios peldaños que van moldeando ese precio final. Y dentro de su constitución produce sorpresa que el 28% de ese valor final corresponda a impuestos.
Un reciente estudio de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) dio cuenta de lo que se queda cada integrante de la llamada cadena de comercialización de la carne, comenzando por el criador, a quien le corresponde un 30% del precio que el consumidor paga en mostrador.
Para llevarse un tercio del costo final del alimento, el eslabón inicial de la cadena debe invertir entre 2 y 3 años para la crianza del animal; orillando los cuatro, si se le suman los 6 meses del moldeado final, en un feedlot.
Los otros protagonistas
En la composición del precio cárnico, un 27% corresponde precisamente al feedlot; un 6% obtiene el frigorífico, donde el producto permanece entre 2 y 4 días en etapa de producción; y el 9% restante es la ganancia del carnicero, que tiene que pasar por un proceso promedio de cuatro días para vender esa carne.
En materia de costos, el relevamiento de la FADA indicó que el maíz como alimento del animal representa el 15% del precio del novillo y 11% del kilo de carne al mostrador.
El carnicero es por estos días la cara que hoy padece el primer embate de una retracción en las ventas. El promedio del kilo de carne ha pasado a ser de $800, y ante ello la comercialización se ha desmoronado hasta un 40%, según constatara recientemente Ecos Diarios.
Por otro lado, en el análisis del recorrido de la carne hasta llegar al consumidor, el 65% son costos de producción y sólo 7% el resultado económico. Un negocio que empieza a dejar de ser rentable.
Seguramente quien se apreste a saborear un asado bife u otra comida con carne, poco sabe cuánto más barata sería la carne si el Estado no aplicara tamaño impuesto, sin riesgo alguno, con una diferencia sustancial respecto a los restantes integrantes de la cadena.///