¿Por qué es necesario innovar en educación?
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Hay que sacar al sistema educativo del estado de inercia actual
¿Por qué se necesita innovar en educación? Porque es importante despertar al sistema educativo, se necesita de un sistema educativo acelerado, sacarlo de su actual estado de inercia. La meta es clara: que todos los alumnos aprendan más, mejor y por más tiempo en todos los niveles y ámbitos de la educación. ¿Cómo se hace?
Diez puntos clave a los que debiéramos conducir la innovación educativa:
1.Innovar para lograr alumnos más involucrados en su propio proceso de aprendizaje. A ellos debe importarle y, si no les importa, nada de lo que hagamos tendrá sentido para que aprenda más, mejor y por más tiempo.
2.Innovar para preparar de otro modo a nuestros docentes. Claro que para preparar a nuestros alumnos hay que repensar también lo que estudian nuestros docentes. Porque pueden ser unos maestros geniales, pero necesitan incorporar otros temas para volar mucho más alto.
En el estudio que estoy realizando sobre la empatía, descubrí tempranamente que en todo el diseño curricular de formación docente en la provincia de Buenos Aires, Argentina, el término «empatía» aparece una sola vez y el concepto de «trabajo en equipo» también.
3.Innovar para conseguir docentes con alta empatía que trabajen en equipo. Tenemos un nuevo tipo de aprendiz, necesitamos un nuevo tipo de aula y un nuevo diseño de tareas. No podemos sostener más un docente solo frente al aula a quien preparamos para dictar contenidos y no para conectar empáticamente con sus alumnos. Necesitamos equipos de docentes con altos niveles de empatía. Uno solo no puede, no es posible.
Aprender a trabajar en equipo constantemente es una de las claves de la innovación. En Argentina, los resultados de Aprender 2017 mostraron un dato más que curioso en este sentido. Los mejores resultados bonaerenses se dan en localidades pequeñas (de menos de cien mil habitantes), donde la empatía y el trabajo en equipo se logran mucho más y naturalmente. Es claro que bajos niveles de conflictividad gremial, menos cantidad de alumnos por aula, espacios de plurigrado donde se trabaja de manera colaborativa y donde alumnos, docentes, directivos y padres se conocen más profundamente entre ellos da mejores resultados.
Nuevas formas
4.Innovar no para producir re-formas sino para conseguir nuevas formas. Cuando decimos «nuevo diseño de tareas» o «nuevas formas», queremos decir que se hace necesario reemplazar estratégicamente algunos puntos cruciales en la tarea de la enseñanza. No todo.
No hablamos de reforma total y de golpe. Tenemos que empezar de a poco, pero con paso firme. Por ejemplo, el «reporte oral» lo reemplazamos por un video tipo podcast. Tenemos que ayudar a las escuelas a encontrar nuevos modelos. No es reforma. Son nuevas formas. Que se parecen más a talleres literarios, grupos de innovación, laboratorios, talleres de ciencias, salas de ensayos de orquestas, cocinas innovadoras, etcétera.
5.Innovar para incorporar nuevos tipos de lectoescritura. Lectoescritura global: se pueden hacer cosas sin sentido con una tablet, con una computadora y con una pantalla digital. El tema no pasa por ahí, sino por qué conviene utilizar en cada caso, para lograr verdaderos aprendizajes y conexión de parte de todos los alumnos. Es importante buscar algo que logre cautivar e interesar a todos.
6.Innovar para que las aulas sean 24×7. Ya hay docentes que tienen su propia página web o blog. Ahí ponen todo lo que les gusta. Es que el concepto es enseñar 24×7, o sea, las 24 horas los 7 días de la semana. Las variables han cambiado. Todos sabemos que a partir de quinto grado en general los alumnos no están siempre despiertos, atentos y conectados con lo que estamos haciendo en clase, es por ello que hay que buscar la mejor forma de llamar su atención.
7.Innovar para manejar distinto el espacio y el tiempo de enseñanza. Por ejemplo, se acaba de publicar la historia de Michael Soskil (Doucet, 2018:30), un maestro de Pensilvania, finalista del Global Teacher Prize. Él desde la primaria motiva a los chicos a ser científicos y a solucionar problemas del mundo entero, gracias a las conexiones de internet. Sus chicos son buscadores de soluciones para problemas graves que están sufriendo chicos de su misma edad en otras partes del mundo. Después de clase, después de hora, podemos tener a otros alumnos conectados, con lo que a nosotros nos resulta interesante y queremos que aprendan. Con ese espacio virtual podemos pensar en otras cosas, en otro tipo de aula —que se prolonga en lo virtual y va de lo virtual a lo espacial— y, por supuesto, en otro tipo de docente.
8.Innovar para incorporar la tecnología al aula. Si nos remontamos e investigamos la aparición del lápiz y su uso en la escuela en el siglo XVI, había maestros que protestaban y exigían: «¡Que me traigan el tintero de vuelta! ¡Sin tintero no se puede enseñar!». Quizás en ese momento había laboratorios para el uso del lápiz, como ahora los hay de uso de tecnologías. El tema acá es cómo usamos todo el abanico de posibilidades y tecnologías que tenemos a mano.
No se trata solo de usar la tablet o el celular. Lo que hacemos con esas tecnologías tiene que tener sustancia y sentido.
9.Innovar para crear nuevas formas de ser docentes. Deberíamos lograr que en nuestras aulas se estén resolviendo problemas reales, del futuro cercano y que estén relacionados con nuestras comunidades. Para hacer eso, los alumnos tienen que haber recogido información que, para poder discutirla y usarla, antes deben haberla procesado.
También es importante el género, nuevos géneros. Escribir historias está bueno, pero hacer un breve video también es genial y que los chicos tengan portfolios digitales donde estén guardados y archivados todos los trabajos que hacen, y que eso pueda coleccionarse hasta que egresen, es un gran camino.
10.Innovar para abrir la escuela. La escuela del futuro no es una escuela. ¿Qué lugar debería tener entonces? Necesitamos un lugar en donde los alumnos tengan vivencias y experiencias de verdad. Basta de «como sí». Para dejar de ser «como si» la escuela debe abrirse al entorno. ¿A todo el entorno? Me gusta pensar los límites de la escuela como los de las células que tienen una «permeabilidad selectiva». Para innovar en el sistema educativo tenemos que vencer algunos escollos difíciles y conseguir que las escuelas sean organizaciones que aprenden, que no se estanquen.
En estos diez puntos está la clave si queremos que el sistema educativo progrese y lo podemos cumplir trabajando de otro modo, dando un salto de calidad y de innovación. El mismo que dieron los que se animaron a pensar en la escuela de hace cinco siglos, cuando innovaron pensando que todos debían tener la oportunidad de educarse, de aprender a leer y escribir cuando eso era solo un sueño. La escuela de hoy nos está pidiendo a los docentes dar otro salto.
Victoria Zorraquín- Licenciada, profesora y especialista en Educación