Por una ciudad presentable en verano y en invierno
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Esta semana que pasó, publicamos un artículo en las páginas de Ecos Diarios sobre aquellos comerciantes que apuestan a abrir todo el año en la Villa Díaz Vélez e intentan mantener vivo el movimiento en un sector en el que aún hay mucho por hacer.
Es notable cómo se han consolidado los locales frente a la plaza San Martín y el paseo agradable que se ha generado sobre la calle 83 a esa altura, pero lamentablemente hay que decir que no son más de dos o tres cuadras. En el resto, la calle 4 y en las primeras cuadras hacia el mar de la calle 85, abundan los locales vacíos, tapiados, con vidrios sucios y hasta con la correspondencia debajo de la puerta, dando cuenta que desde hace rato nadie abre sus puertas. Sólo unos pocos comercios aislados intentan resistir y darle vida a un sector que, pese a que ha crecido en población, aún no logra despegar, salvo en algunas excepciones, como puede ser este circuito frente a la Plaza.
El caso de los hoteles es llamativo. Nadie puede obligar a estos establecimientos a abrir sus puertas en invierno, si el mercado no da para todos. Sin embargo, no puede ser que cerrarlos sea sinónimo de tapiarlos. Colocar maderas en los frentes de los hoteles brinda un aspecto de abandono o de «ciudad fantasma” que, por supuesto, no es la imagen que queremos dar, pero sí es la que perciben muchos de los que llegan de paso o nos visitan por unos días fuera de temporada.
Algunos dirán que en invierno «no viene nadie” en referencia al turismo, pero de todas maneras la ciudad tiene que estar presentable también para sus mismos habitantes. Además cualquier viajante, persona o familia que esté de paso por la ciudad, por cualquier circunstancia, es casi seguro que irá hacia el sector de la playa a ver el mar y, en esos casos, no es muy agradable encontrarse con algunas imágenes de abandono y suciedad que se repiten en la Villa.
Sin ir más lejos, ahora se está por realizar la «Ruta del Tango”, un ciclo de espectáculos que tiene como principal objetivo atraer a turistas en invierno. En este sentido, también hay que pensar qué ciudad les queremos mostrar si es que buscamos que vuelvan.
Hoy Necochea tiene que ser una sola y no puede estar dividida en dos partes, en el centro viejo y en el nuevo, como dicen los turistas. La ciudad en su conjunto debe estar presentable, limpia, ordenada y con la mayor cantidad de servicios -que se puedan- abiertos, tanto en invierno como en verano. Y a eso hay que apuntar, tanto desde el Estado municipal como desde el sector privado. Y si hay comercios u hoteles, más dedicados al turismo de verano, que no se pueden abrir por falta de demanda, sus frentes tienen que estar igualmente presentables para no arruinar la imagen y el contexto de aquellos que sí están abiertos todo el año.
Es de destacar el trabajo y esfuerzo de los comerciantes, gastronómicos y hoteleros que apuestan a la Villa Díaz Vélez en esta época del año. Ojalá que cada vez sean más los que intenten ser parte de esta iniciativa que seguramente, si el Estado municipal acompaña, tarde o temprano traerá resultados.