Por una mayor seguridad vial
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Esta semana que pasó se colocaron reductores de velocidad en el ingreso y egreso del puente Colgante con la intención de controlar la circulación de vehículos que, por momentos, está descontrolada.
Según la Municipalidad, algunos automovilistas entran al puente arriba de los 70 km/h cuando lo permitido es 20 km/h y, pese a los carteles, la situación no cambia. Ahora Vialidad colocó una especie de listones de PVC atornillados al asfalto que, en principio, parecen bastante endebles y hay dudas de que puedan cumplir su objetivo. No obstante, desde la comuna, ya anticiparon que, si no dan resultado, pondrán directamente sensores con cámaras para empezar a cobrar multas a quienes no respetan la velocidad permitida.
La misma situación se repite en el otro puente –en el Dardo Rocha- con el agravante de que la estructura está en tan malas condiciones que los riesgos son mayores. El asfalto, en este caso, está tan gastado que se ve en varios tramos una capa metálica que se vuelve por de más peligrosa los días de lluvia o, en pleno invierno, cuando la escharcha cubre la calzada. También desde Tránsito, se evalúa algún tipo de reductor de velocidad, aunque en este caso también se espera una obra de infraestructura importante para poner en condiciones este puente cada vez más destartalado.
Sin embargo, el exceso de velocidad no solo es propio de los puentes sino de las calles, avenidas, rotondas ni tampoco los automovilistas son los únicos imprudentes sino también los motociclistas que hacen su parte. Por supuesto, el resultado es un tránsito desordenado y peligroso por momentos y, con varios accidentes por día.
A la velocidad excesiva, se le suma la doble fila, la descarga de mercadería en horarios no permitidos, el uso de celular mientras se conduce, el estacionamiento en las ochavas -muchas veces tapando las rampas para personas con discapacidad-, el paso con el semáforo en rojo y sigue la lista…Todas prácticas repetidas que complican aún más el tránsito en horarios pico.
Hay que decir que, en estos últimos días, se vieron inspectores de tránsito tratando de controlar el caos vehicular a la salida de las escuelas sobre todo en el centro. Sin embargo, es obvio que el área de Tránsito no puede estar en todos lados y prioriza los establecimientos céntricos, donde hay más cantidad de alumnos y más circulación de autos. Pero en el resto de las escuelas, aún en sectores más alejados, el panorama es tan descontrolado como en el centro cuando no hay inspectores.
Es evidente que más allá de que es necesario que el Estado esté presente con inspectores y con calles y puentes en mejor estado, se necesita, sobre todas las cosas, mayor compromiso por parte de los ciudadanos que conducen vehículos que, en definitiva, es lo que nos va a dar esa seguridad vial que tanto reclamamos.///