Precios sobre la arena: ¿cuánto salen las cosas en la playa?
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Siempre es más caro adquirir productos en un almacén o en un supermercado pero ¿cuánto más caro?. Te lo contamos acá.
Comprar comida, ropa, helados o simplemente una botella de agua en la orilla del mar suele ser siempre bastante caro.
Este año, en nuestras playas parece que la idea es vender y los precios no son para nada disparatados, al menos comparados con los de años anteriores. Esto, claro, teniendo en cuenta que uno no debe ni siquiera pararse de debajo de la sombrilla. Con solo hacerle seña al vendedor ambulante, es suficiente para que se acerque.
Los vendedores andan constantemente por la arena mojada con los carritos y algunos incluso tienen un puestito un poco más fijo porque la mercadería así lo demanda. Entre ellos, por ejemplo, están los que hacen tatuajes temporales, los cuales tienen un valor de $100, sea cual sea el motivo elegido.
Ahora sí, vamos a lo que importa. A los churros rellenos con dulce de leche, uno de los vendedores que anda con los canastos los promociona diciendo que están a “150 la media y 300 la docena”. “Pucha, ¡que ofertón!”, podría pensar un desprevenido.
Uno de los que vende helados es Juan Carrizo, que también entrega diarios por la mañana en la playa. Según contó, se pueden adquirir a $50 el de agua, $80 el palito bombón y $100 la tazita.
Bebidas y comidas
El clásico “súper pancho” está también a $100, al igual que los choclos a los que se le puede agregare sal, manteca o mayonesa.
El tema donde se nota un poco más el incremento viene con las bebidas, que están un poco más caras que en kiosco de los balnearios, por ejemplo, ya que sale lo mismo una botella de agua mineral que una de gaseosa o de agua saborizada: $100.
Por su parte, los pochoclos están a $80 el vaso chico y a $100 el grande.
Este verano, además, la playa también tiene menú para veganos. Dos jóvenes circulan con un carrito de “pastelería y cocina saludable” en la que se puede incluso pagar con tarjetas de crédito. Novedad por partida doble. Aquí se puede comprar un sándwich chico a $150 o una ensalada por $200. Además tienen budines artesanales que rondan entre los $150 y los $300.
Ropa y accesorios
No todo es comidas y bebidas a la hora de vender en la arena. También están los “carritos” más grandes en los que se puede encontrar ropa de playa.
Las mallas, ya sea el conjunto de bikini o la enteriza de mujer, tiene una valor de $700 aunque también hay vestidos sueltos, remeras, shorts, ojotas y varias prendas más para elegir, si se sabe esperar al vendedor.
Respecto a los accesorios, por ejemplo, Jorge, al que llaman “el Rasta”, vende pulseras hechas a máquina por $50 o a $150 las que son artesanales.
Además, tiene collares por $100 o hasta de $250 los que tienen caracoles traídos de playas de otros países, según cuenta a sus clientes.
Junto al mar también suelen pasar vendiendo relojes, anteojos, gorras, toallones y algunas pocas cosas más que, en líneas generales, no han tenido grandes incrementos en los últimos dos veranos.///